CRÍTICAS A LA CAPACIDAD DE CONTROL

EE.UU. critica a Uruguay por la salida de preso de Guantánamo

El caso de Diyab se debatió en el Congreso; “hubiéramos preferido que se quedara”.

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AL QAEDA: Diyab dice que nuncá perteneció a organización por Osama Bin Laden. Foto: AFP

En Estados Unidos demócratas y republicanos coincidieron en expresar su preocupación por la salida de Uruguay del sirio Jihad Ahmad Diyab, uno de los seis presuntos terroristas liberados de Guantánamo que el gobierno de José Mujica aceptó recibir en octubre de 2014.

El caso de Diyab fue analizado ayer por un comité del Congreso de Estados Unidos, donde los republicanos aprovecharon —a cinco meses de las elecciones del 8 de noviembre— para cuestionar la política del presidente Barack Obama para cerrar la cárcel de Guantánamo antes de dejar la Casa Blanca en enero próximo.

Diyab, de 44 años, salió de territorio uruguayo a mediados de junio y cruzó la frontera con Brasil evitando los controles.

"Hubiéramos preferido que Diyab se quedara en Uruguay, si es que no está allí, hasta que expirara el programa de asentamiento de dos años que fue objeto de un acuerdo alcanzado con el gobierno uruguayo y con él mismo", reconoció ayer jueves Lee Wolosky, enviado especial del Departamento de Estado para el cierre de Guantánamo, durante una audiencia en la Cámara de Representantes.

De todos modos, Wolosky reconoció que el acuerdo firmado con Uruguay nunca estableció la prohibición de que los liberados de Guantánamo viajaran al exterior.

El funcionario del Departamento de Estado sostuvo que "nunca se había mencionado que existiera una prohibición de viajes", al contestar las preguntas del presidente del Comité de Asuntos Exteriores, Ed Royce. Wolosky advirtió que no podía en la sesión pública entrar en los detalles específicos del acuerdo con Uruguay, pues son secretos.

Diyab es "un miembro de Al Qaida" especialista en papeles falsos, que está "tal vez" ayudando ahora en Brasil a otros extremistas, "tal vez de EI", a entrar a Estados Unidos o a atentar contra los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, denunció Jeff Duncan, republicano de Carolina del Sur.

La desaparición de Diyab complica la situación política para el presidente estadounidense, ya que reabre la preocupación de que ciertos detenidos transferidos a otros países retomen contacto con redes extremistas.

Según las estadísticas de Estados Unidos, el 13% de los liberados han retomado o son sospechosos de haber retomado la lucha armada. El porcentaje es mucho menor que el de los liberados bajo la presidencia de George W. Bush, que llegó a 35%.

Ayer jueves, el enviado especial del Pentágono para el cierre de Guantánamo, Paul M. Lewis, indicó que 14 exprisioneros habían participado tras su liberación en ataques en los que murieron estadounidenses. Pero todos los casos fueron antes de la llegada de Obama a la Casa Blanca. "Los servicios de inteligencia estiman que ningún liberado después de 2009 tuvo responsabilidades en la muerte de estadounidenses", indicó Wolosky.

En la audiencia del Comité de Relaciones Exteriores, los republicanos buscaron respuestas a la desaparición de Diyab.

Los enviados especiales para el cierre de Guantánamo del Departamento de Estado y de Defensa, Wolosky y Lewis, explicaron que recibieron las garantías suficientes por parte de Uruguay sobre las transferencias de los presos, aunque el entonces gobierno de José Mujica les comunicó que no iba a restringir sus movimientos.

Wolosky reconoció que desde su llegada a Uruguay, Diyab "dio problemas. No facilitó su proceso de reintegración".

El presidente del comité, el republicano Ed Royce, aseguró que la última vez que se vio al sirio fue en Venezuela, donde podría estar planeando viajar a Siria o Yemen.

Wolosky dijo que no podía discutir en una audiencia pública las medidas de control que estaba poniendo en marcha el Gobierno uruguayo, pero recordó que en las transferencias se puede "mitigar pero no eliminar el riesgo" de huida y vuelta al radicalismo.

"Hubiéramos preferido que se hubiese quedado en Uruguay hasta que se completaran los dos años", explicó Wolosky, quien aseguró que muchas de las quejas de los congresistas no eran "precisas".

El republicano Jeff Duncan aventuró que Diyab, supuesto falsificador de documentos para grupos radicales y transferido a Guantánamo en 2002, posiblemente fue a la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), donde se pueden conseguir documentos falsos para viajar.

"Estamos hablando de los detenidos que tienen todas las intenciones de matar a las familias estadounidenses", dijo el representante republicano Joe Wilson.

El New York Times informó que Diyab dijo el mes pasado que iba a un retiro religioso que duraría hasta la siguiente semana, y sería inalcanzable por teléfono o correo electrónico.

"Muchos países simplemente no están a la altura", dijo el representante republicano Ed Royce, presidente del comité. "... Sin embargo, la Administración ha enviado a los terroristas en Guantánamo a estos países de todos modos", agregó.

La preocupación por atentados terroristas también circuló en Uruguay en las últimas horas. El programa Santo y Seña de canal 4 informó el miércoles de un mail que habría llegado al Aeropuerto de Carrasco la semana pasada alertando del arribo de un grupo de árabes vinculadas al terrorismo procedentes de Moscú y con destino a Rio de Janeiro.

También una agencia rusa advirtió de la llegada a Uruguay de dos sirios vinculados a grupos terroristas con destino a Brasil.

En ese país, la Policía Federal lanzó un alerta ante la presencia de Diyab en ese país.

El pasado 16 de junio, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, confirmó que el sirio Diyab cruzó la frontera y se dirigió presumiblemente a Brasil.

La aerolínea Avianca divulgó un boletín de seguridad pidiendo información para ubicarlo en Brasil.

Al Qaeda

Diyab dice que nunca perteneció a la organización por Osama Bin Laden, responsable de los ataques del 11/S, pero que los 13 años en Guantánamo lo acercaron ideológicamente a este grupo. "Yo nunca tuve nada que ver con Al Qaeda, pero con el maltrato que recibí ahora me gusta Al Qaeda", dijo Diyab en marzo a Búsqueda.

REPUBLICANOS

“Uruguay no tiene recursos ni formación”

El presidente del Comité de Asuntos Internacionales del Congreso de Estados Unidos, Ed Royce, advirtió ayer su “preocupación” sobre las “capacidades de Uruguay” como para haber recibido a exprisioneros de Guantánamo. Lo dijo en referencia a Jihad Diyab, uno de los exrreclusos, del cual no se sabe su paradero y que se supone que está en el Chuy.

“En pocas palabras, muchos países simplemente no están a la altura. Y un acuerdo diplomático para hacer este trabajo no vale ni el papel en que está escrito si un país no tiene los recursos o la formación para mantener terroristas comprometidos en regresar al campo de batalla. Sin embargo, la Administración (Obama) ha enviado a los terroristas a estos países de todos modos”, criticó Royce, miembro del opositor Partido Republicano, en un debate que se llevó a cabo en plena campaña electoral. El político advirtió que el comité que preside “dio la voz de alarma sobre la falta de marco legal en Uruguay” y de “los recursos críticos” que tiene el país para evitar que los exrreclusos crucen la frontera.

Royce recriminó al Gobierno del presidente demócrata Barack Obama que “las seguridades que tuvieron” sobre Uruguay “no sirvieron para nada”. Y en este sentido advirtió sobre la posibilidad de que Diyab ya haya viajado rumbo a Siria o Yemen.

“Al final del día Uruguay les dio la tarjeta para salir del país, lo hizo tres veces, y se trata de un terrorista asociado a Al Qaeda”, insistió.

“El jefe de inteligencia en Uruguay nos dio la información de que no estaban en condiciones para monitorear o vigilar a los terroristas, pero la decisión de transferirlos se tomó de todas formas. Entonces lo que molesta es cómo se tomó la decisión pese a los planteos y el hecho de que ahora uno de los detenidos salió del Uruguay, teniendo en cuenta el currículum que tiene”, alertó Royce.

La situación de los liberados en Uruguay

De los seis presos de Guantánamo que llegaron a Uruguay en diciembre de 2014, tres estaban trabajando hasta hace unos meses, y dos tuvieron problemas con la Justicia por denuncias de violencia doméstica.

“No cambiamos carne humana por naranjas”, dijo tajante el 17 de diciembre de 2014 el entonces presidente José Mujica. Estaba hablando de los motivos que lo habían llevado a ofrecerle al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, traer seis presos de la cárcel de Guantánamo.

En mayo pasado, a casi dos años de la llegada de esas personas, Mujica sorprendió al referirse al que aparentemente sería el verdadero motivo de su acuerdo con el gobierno de Obama: “Yo para venderle unos kilos de naranjas a Estados Unidos me tuve que bancar a cinco locos de Guantánamo”, dijo.

Los seis liberados que llegaron en octubre de 2014 fueron: Mohammed Tahamatan (palestino, 36 años), Ali al Shabaan (sirio, 33), Abd Hadi Faraj (sirio, 30), Ahmed Adnan Ahjam (sirio, 37), Jihad Ahmad Diyab (sirio, 44), Abdul Bin Mohammed Ourgy (tunecino, 50).

En mayo de 2015, cinco de los seis refugiados hicieron una huelga de hambre frente a la embajada de Estados Unidos. Finalmente, el gobierno logró persuadirlos de que firmaran un convenio por el que se les otorgaba un apoyo a término de $ 15.000 mensuales por un año, prorrogable por otro año. Además, el gobierno les dio un apartamento a cada uno.

El sirio Diyab, buscado por Brasil y Estados Unidos, estaba en proceso de traer a su familia. El tunecino Abdul bin Mohamed, por su lado, tiene problemas legales. Se casó con una uruguaya, quien luego lo acusó de malos tratos por lo que la Justicia dispuso que se le colocase la tobillera electrónica. Según su esposa, el tunecino no quiere reconocer a la hija de ambos.

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