federación de trabajadores lÁcteoS resistirá retiro de máquinas “así nomás”

Ecolat ratifica cierre: gobierno y sindicato "no nos entienden"

Aunque el gobierno asegura que seguirá intentando que el grupo peruano Gloria no abandone Uruguay, la empresa no dio marcha atrás y comenzó a enviar los telegramas de despido para los 400 empleados de Ecolat, su filial local. El sindicato de la industria láctea busca apoyo de otros sindicatos de la alimentación y adopta un tono belicoso.

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Planta de Ecolat fue escenario de ocupaciones entre sindicato y empresa. Foto: R.Figueredo.

Para el grupo Gloria su operativa en Uruguay, que le generó cuantiosas pérdidas, claramente no constituye uno de sus negocios principales. El grupo factura entre US$ 1.800 y US$ 2.000 millones cada año y controla el 80% del mercado de productos lácteos en Perú, detalló a El País el vocero del grupo, Roberto Bustamante. Tiene operaciones en Colombia, Ecuador, Bolivia, Argentina y Puerto Rico y, según Bustamante, "estamos acostumbrados a trabajar con sindicatos". Gloria insiste en que cumplirá con todas sus obligaciones, aunque considera que su retiro de Uruguay se debe a la actitud del gobierno y del sindicato.

"No han estado sopesando esto. Les dimos toda la información. No nos entienden. Hemos cumplido y en exceso. Los sueldos eran más altos que el promedio de la industria láctea. Somos un grupo, grande, serio y responsable", dijo Bustamante al evaluar la reacción del gobierno y del sindicato.

"No se podía continuar así. Se había roto la cadena de mando y la confianza. No podíamos manejar la planta. Ahora queremos un proceso ordenado de retiro. Personal nuestro sigue siendo amenazado. Les han pintado las casas y hemos tenido que mover personal de las casas que alquilaban a un hotel", agregó.

El sindicato de la industria láctea está en pie de guerra y el lunes se reunirá con la confederación que reúne a los de la alimentación a los que pretende involucrar en sus movilizaciones, dijo a El País Heber Figuerola, dirigente del sindicato.

Figuerola negó que el sindicato haya adoptado una actitud intimidatoria. "Es natural que se haga terrorismo. Es fácil criminalizar a los trabajadores. No hubo una situación grave ni nada que se le parezca. Grave es lo de la empresa que quiere cambiar todo el eje de la atención. No hay que perder la calma que es el objetivo de este tipo de empresas. No vamos a entrar en provocaciones", acusó Figuerola.

Un aspecto que puede generar dificultades es el retiro de la maquinaria que está en galpones. "No la pueden retirar así nomás. Acá no estamos en un país bananero", advirtió Figuerola. Para el sindicato, los despidos están "dentro de lo predecible" porque hay "un plan establecido" de parte de Gloria para dejar Uruguay. Se aferra a una reunión que considera "clave" que se realizará hoy con la participación de varios ministerios para buscar una solución.

El camino de la autogestión de la empresa, aunque no descartado, no parece el preferido todavía por el sindicato. "Puede ser una de las salidas. Lleva su tiempo, es bastante compleja aunque no quiere decir que sea inviable", reflexionó Figuerola. El sindicato se siente "rodeado" por el Pit-Cnt y dará una ayuda complementaria a los afectados por el cierre de la segunda empresa láctea de Uruguay. Según Figuerola, el sindicato es flexible, y "le da luz verde a cualquier propuesta que venga del Ministerio de Trabajo".

Postura de la empresa.

La empresa dio su versión a través de Bustamante, que está supervisando el proceso de salida del grupo peruano del Uruguay. En entrevista con El País, insiste en que hizo los máximos esfuerzos en los últimos cuatro meses para evitar el cierre.

—¿Por qué la empresa decidió retirarse de Uruguay?

—No se podía continuar así. Se había roto la cadena de mando y la confianza. No podíamos manejar la planta. Ahora queremos un proceso ordenado de retiro. Personal nuestro sigue siendo amenazado. Les han pintado las casas y hemos tenido que mover personal de las casas que alquilaban a un hotel.

—¿Cuál es la situación en la planta?

—No podemos mover la mercadería que hay adentro y fue un escribano a constatarlo.

—¿En qué etapa está el procesamiento de los despidos?

—Comenzamos a enviar los telegramas y los pusimos en la cartelera tanto en Montevideo como en Nueva Helvecia. Los despidos van a comenzar a pagarse en la próxima semana.

—¿Cuánto pagarán por los despidos?

—No es un monto grande. Son unos US$ 2 millones. No es un problema para el grupo.

—La empresa compró maquinaria para fabricar queso y luego dijo que la fabricación era inviable y que prefería concentrarse en el yoghurt y en la leche "larga vida". ¿ Qué ocurrió?

—Cambiaron las condiciones de mercado. Los precios cayeron ocho meses aunque se recuperaron algo. Dijimos, vamos a esperar y tener una operativa, chica, sostenible. Somos lecheros, conocemos el negocio.

—Pero cabía esperar que el sindicato se resistiera a una reestructura que reducía tanto el personal.

—Sí, claro. Entendemos que es difícil. Manteníamos a 110 trabajadores, no íbamos a mover equipos. Pero no nos creían los números.

—¿La planta está a la venta?

—No la vamos a poner en venta. Hay un equipo de gente para mantenerla.

—¿Eso quiere decir que más adelante podrían reabrir?

—Hoy lo que hay es un equipo de 30 personas ocupándose del retiro.

—Se dijo que dejaron en un momento de pagar a los pro-ductores.

—Siempre pagamos a los proveedores. Conaprole es la que fija el precio acá. Cumplimos y nunca nos atrasamos. En un momento la leche en polvo había bajado de US$ 6.000 a US$ 2.500 la tonelada. Bajamos el precio al productor y algunos se fueron, es cierto.

—¿Cuánto perdió el grupo Gloria en Ecolat?

—Perdió un mínimo de US$ 34 millones.

—¿Le parece que el gobierno y el sindicato no tomaron en serio sus advertencias?

—No han estado sopesando esto. Les dimos toda la información. No nos entienden. Hemos cumplido y en exceso. Los sueldos eran más altos que el promedio de la industria láctea. Somos un grupo grande, serio y responsable.

Bustamante asegura que la empresa no está en tratativas para vender la planta a Lactalis, quizás la principal empresa del sector lácteo a nivel mundial, que ingresó recientemente a Uruguay a través de la adquisición de las queserías de Indulacsa en las ciudades de Salto y Cardona.

"Nos enteramos por la prensa de su llegada. Tal vez fue casual que llegara en este momento. Cada uno saca sus conclusiones", señaló Bustamante.

El mercado

Sindicato cree que Lactalis la comprará

La Federación de la Industria Láctea se declaró en conflicto y el martes realizará una asamblea en la que se podría decidir la convocatoria a un paro de 24 horas en todo el sector lácteo. La federación ha recibido el apoyo de la central sindical que ha señalado que quiere impedir un proceso de "primarización" del sector lácteo. "Los trabajadores nucleados en la Federación de la Industria Láctea hemos estado siempre dispuestos al diálogo y lo seguimos estando, pero NO permitimos que este grupo, por más poder económico que tenga, salga a mentir en los medios atribuyendo culpas. Exigimos a las autoridades que consideren las gestiones necesarias para revertir esta realidad que nos obligan a transitar", dice un comunicado de la federación. Insinúa también que existe la voluntad de que sea la compañía francesa Lactalis la que compre Ecolat. El sindicato afirma que "hay una especie de sinergia entre el grupo Gloria, de capitales peruanos y dueña de Ecolat, y la francesa Lactalis, quien probablemente ya adquirió Ecolat".

Lactalis emplea a 61.000 personas y tiene 200 plantas industriales. Fundado en 1933, está en 150 países. Sus ingresos mensuales son de US$ 20.000 millones.

Controlaba el 17% del mercado de la leche

La leche que era procesada por Ecolat fue direccionada rápidamente, a pedido del Instituto Nacional de la Leche, a otras empresas con plantas en Colonia, como Calcar, Conaprole y La Colonial. La ex Lactería fue fundada por Jorge Gutman que la vendió en 1993 a Parmalat aunque continuó unos años más a cargo de las tareas de gerencia.

En 2012, en Uruguay el grupo Gloria pagó US$ 36 millones al grupo venezolano Maldonado por la empresa láctea de Nueva Helvecia.

Lactería, hoy Ecolat, llegó a ser una de las 30 empresas de mayor facturación en Uruguay. Sus ventas anuales llegaron a ser de US$ 59 millones, aunque después de la crisis de 2002 cayeron a unos US$ 40 millones. Dentro del país, llegó a controlar alrededor del 17% del mercado de leche pasteurizada.

Ahora se retira de Uruguay y hay especulaciones sobre quién la comprará.

Incidentes pudieron ser el detonante

Quizás los incidentes de este mes en la planta de Ecolat, cuando representantes de la empresa debieron abandonar la fábrica en medio de la presión sindical, hayan sido el detonante para que el grupo Gloria haya decidido abandonar el país al que había llegado en 2012. En ese año compró, en dos etapas, el 100% de las acciones de la ex Lactería al grupo venezolano Maldonado, que a su vez lo había adquirido al argentino Matías Campiani, hoy preso por las derivaciones del cierre de Pluna. En los incidentes mencionados un escribano dejó constancia que él y otras personas no podían abandonar la planta por la presencia de un piquete sindical en la puerta de la planta de Ecolat. El escribano dejó constancia también que su auto fue golpeado y que escuchó a alguien decir "ojo con los tiros de los muchachos de la esquina".

El grupo Gloria está muy diversificado. Sus actividades se vinculan a la producción de lácteos y alimentos, cemento, papeles, transporte y servicios logísticos. Recientemente invirtió US$ 250 millones en la compra de cuatro cementeras bolivianas. En los primeros seis meses del año pasado facturó US$ 1.586 millones, lo que supuso un incremento de 2,3% frente al mismo lapso de 2013. El grupo fue fundado en febrero de 1941.

En una reunión este mes realizada en Montevideo entre el accionista del grupo, Vito Rodríguez, y el director de Trabajo, Luis Romero, el empresario reconoció que la culpa de los resultados económicos de la firma no era responsabilidad de los trabajadores y admitió errores de gerenciamiento, pero también le señaló al funcionario que el grupo ya había pagado sus equivocaciones con pérdidas abultadas que no podían continuar.

Según la revista Forbes, Vito y Jorge Rodríguez, accionistas de Gloria, tienen US$ 1.600 millones y US$ 1.400 millones, respectivamente.

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