Alberto Fernández es amigo de los políticos y es cónsul de Malta en Uruguay

El dueño de Fripur en el ojo de la tormenta

Atan solo 24 horas de dejar de producir, la pesquera Fripur generó un torbellino político. Es que su cierre no es uno más. Es el fin de una empresa que estuvo en el ojo de la tormenta por incumplir normas sanitarias, malas condiciones laborales, recibir onerosos préstamos del Banco República y salir siempre airosa.

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La pesquera dejó de producir el martes y dejó a 960 trabajadores en seguro de paro. Foto: M.Bonjour.

Cuando se detectó, por ejemplo, que la planta industrial incumplía con normas sanitarias y la Unión Europea suspendió las compras de pescado uruguayo entre noviembre de 2007 y junio de 2008, se supo que las irregularidades habían sido denunciadas por inspectores de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), y que habían aconsejado multarla por US$ 150.000.

Tres años después, y cuando las exportaciones ya se habían retomado, el gobierno multó a Fripur con US$ 2.300. El episodio, que incluyó denuncias de remarque de etiquetas de vencimiento del producto, llegó a la Justicia pero la causa fue archivada.

Fripur era una empresa familiar dirigida por los hermanos Máximo (71) y Alberto (75) Fernández. La providencia de la firma se ha relacionado con el alto perfil y vínculo político de Alberto, quien pagó de su bolsillo a la congregación de las Hermanas Oblatas la confección de la banda presidencial que lució José Mujica, financió con US$ 15.000 su fiesta de asunción y le prestó en varias ocasiones su avión, gesto que ya había tenido con el presidente Tabaré Vázquez en su anterior mandato (2005-2010).

Pero Alberto no es sólo reconocido en el Frente Amplio, sino que aportó dinero a las comisiones de finanzas de diversos partidos políticos para las campañas electorales.

De hecho en la última elección interna, por ejemplo, invitó a otros empresarios a colaborar con la campaña del nacionalista Jorge Larrañaga. Alberto, que se encargaba de las relaciones públicas y ventas de la empresa en el exterior, también cosechó vínculos diplomáticos y se transformó en el cónsul general honorario de Malta en Uruguay. Según la página web del Ministerio de Relaciones Exteriores, el consulado funciona en Rondeau 2260, donde producía hasta el martes Fripur. Según otros registros de ese país, funciona en la calle Almirante Harwood, en Carrasco, donde vive el empresario.

Alberto también fue director y presidente de Grinfin S.A., una compañía pesquera de origen uruguayo pero que operaba en Argentina, que se constituyó en el año 1992 y que procesaba productos del mar además de capturar y realiza el tratamiento de la merluza Hubbsi.

En agosto del año pasado esa empresa adeudaba los sueldos desde hacía tres meses y no era la primera vez que ocurría, según denunció el legislador de la provincia argentina de Río Negro, Jorge Ocampos, al ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la provincia, Haroldo Lebed. "Los conflictos con los trabajadores son de larga data, así como las denuncias y cuestionamientos por parte de los gremios de marineros y de la industria de la alimentación, debido a la falta de controles de las autoridades, a los sistemas de capturas utilizados, a la sobreexplotación del recurso", dijo Ocampo.

La situación financiera de Fripur comenzó a complicarse desde hace varios años. En 2013 los hermanos Fernández intentaron vender la firma a empresarios chinos y en julio del año pasado se presentó a concurso de acreedores.

Justamente, en esto insistió el gobierno después de que se anunció que dejaba de producir. Tanto la ministra de Industria, Carolina Cosse, como el presidente del Banco Central, Mario Bergara, aseguraron que el elevado endeudamiento de Fripur "no arrancó este año" sino que "lleva décadas".

"La empresa tiene una historia con el Banco República y una cantidad de acreedores en la cual no hay más nada para hacer", dijo la ministra Cosse.

Según supo El País, la sociedad entre los hermanos Fernández no sobrevivió hasta el final de Fripur, sino que se terminó hace meses y fue Máximo, el hermano de bajo perfil, el que enfrentó junto a sus cuatro hijos el cierre de la empresa.

Desde el martes el olor a pescado desapareció de la calle Rondeau, pero varios actores, entre políticos y sindicalistas, están ahora dispuestos a revisar si algunos quedaron debajo de las piedras.

Denuncian que Fripur desvió dinero que pidió en el BROU.

Wilson Márquez, integrante del sindicato de la pesca (Suntma), hizo referencia el martes a los préstamos que le dio el Banco República (BROU) a la empresa pesquera. Márquez aseguró que "en Fripur hubo siempre irregularidades de todo tipo. El Banco República les prestó no sé cómo cuánta plata para que pudieran mejorar las condiciones de la empresa y así poder llegar a más destinos europeos. ¿Pero sabés qué pasó? Se llevaron todo, tanto Máximo como Alberto Fernández para otros emprendimientos relacionados a la energía eólica", dijo el sindicalista.

Los trabajadores fueron ayer al Parlamento a la Comisión de Trabajo de Diputados y denunciaron que los empresarios desviaron los recursos que pedían en el BROU y otros bancos hacia otros destinos, lo que fue catalogado como "gravísimo" por varios legisladores que anunciaron que citarán a las autoridades del banco estatal para que expliquen los criterios utilizados para otorgar los préstamos y los controles que se realizaron.

La deuda total de Fripur es de unos US$ 70 millones, de los cuales US$ 40 millones se los deben al República.

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