LÍMITE DE EDAD

Docentes de la UdelaR cesarán a los 70 años

Hay consenso para fijar un tope, pero discuten excepciones.

Facultad de Derecho es el servicio que tiene más cantidad de docentes que superan los 70 años. Foto: F. Ponzetto
Facultad de Derecho es el servicio que tiene más cantidad de docentes que superan los 70 años. Foto: F. Ponzetto

El rector Roberto Markarian transita los últimos meses de su mandato. Pero antes de que finalice su gestión, a mediados del año próximo, todo hace pensar que la Universidad de la República aprobará el cambio del estatuto docente. Lejos de ser un trámite burocrático, la modificación de esta normativa que lleva ya medio siglo de vigencia, sentará las nuevas bases para el ejercicio de la enseñanza. Topeará la edad para cumplir funciones y, salvo excepciones, un docente cesará en su cargo a los 70 años.

"Fuese cual fuese la decisión, siempre habrá un grado de injusticia", dijo Gregory Randall (57), profesor titular de Ingeniería Eléctrica. "Si se fija un límite, puede que se pierda la brillantez de algunos docentes muy mayores; si no se establece un tope, puede que se reduzca la rotación y la posibilidad de que los jóvenes tengan su lugar".

El fundamento detrás del cambio que se está debatiendo en la UdelaR es que "los viejos, que están en las posiciones de más poder, no frenen el avance de la gente joven", explicó Randall. El nuevo estatuto, señaló, busca garantizar mayores posibilidades de rotación entre los distintos grados académicos.

Para el docente Juan Calvo, sin embargo, este argumento es "demagógico". Toma como ejemplo lo que sucede en facultades como Medicina, Odontología o Veterinaria (donde él es profesor). En estos servicios un docente debe retirarse antes de los 65 años, pero está "en condiciones de realizar cirugías de alta complejidad en el sistema de salud público y privado".

Este debate estuvo presente en la última convención de la asociación de docentes (ADUR). Los funcionarios acordaron que es necesario fijar un límite de edad y que los 70 años parecen tener su lógica —este ya es el tope para los funcionarios públicos de la Administración Central. La tensión aumentó cuando se votó que cada servicio (o facultad) pueda establecer límites de edad inferiores específicos. Cuando ello sucedió, algunos docentes (entre ellos Calvo) se retiraron de sala y dejaron a la reunión sin quórum. Por eso el tema se retomará mañana.

En la Facultad de Medicina, el servicio que históricamente ha establecido un tope, el ejercicio de la docencia cesa a los 65 años. El mismo criterio siguieron Odontología y Veterinaria. Otras facultades, como Derecho, Ingeniería y —más recientemente— Ciencias Sociales han fijado en 70 años el tope de edad. Y otras no tienen límite.

"Cada disciplina tiene sus particularidades y es necesario que sea en la interna, y en base al tipo de producción científica, que se establezcan los límites", justificó Randall. Para Calvo, en cambio, restringir el acceso o el mantenimiento de un trabajo a una cuestión de edad es de por sí "discriminatorio" y más lo es si existen criterios distintos "en la interna de la propia Universidad".

Realidades distintas.

Cuando se realizó el censo de funcionarios, hace dos años, la UdelaR contaba con 9.378 docentes. Para entonces, 111 de ellos —equivalentes al 1,2% de la plantilla total— tenían 70 o más años. Y hay dos casos emblemáticos: Bellas Artes es el servicio con mayor porcentaje de profesores que superan esa edad (6,1%), y Derecho es la facul- tad que tiene más personas ejerciendo la docencia aún cuando han superado ese límite etario (16).

"Todos los que ocupamos cargos académicos hemos ido concursando, en base a méritos, y ningún puesto es eterno", dijo Javier Alonso, profesor titular de Orientación Estética en Bellas Artes. A sus 72 años, Alonso es de los que defiende que los jóvenes tengan su espacio, pero también que haya excepciones para que los más experientes "vuelquen su conocimiento y calidad".

De hecho, el estatuto que está a estudio prevé que el Consejo de la universidad contrate a aquellos que superen los 70 años, por períodos de tres años con la posibilidad de renovación (hasta tres veces).

En los servicios que acumulan más docentes que superan los 70 años, ya existen algunas normas que contemplan las excepcionalidades. En Derecho, por ejemplo, no se fija límite de edad para aquellos docentes que fueron cesados de sus cargos durante la dictadura. Bajo esta modalidad ejerció el famoso profesor Alberto Pérez Pérez, quien falleció en setiembre a los 80 años.

En la Escuela Universitaria de Música, el Hospital de Clínicas y el Instituto de Higiene no hay siquiera un docente que supere los 70 años. Y es bajo el porcentaje en los centros regionales del Este y el Litoral Norte.

La discusión en la interna de la casa de estudios se produce cuando también existe un discurso (aún latente) de que es necesario modificar la edad jubilatoria para toda la pobla-ción. Es que la esperanza de vida al nacer de los uruguayos aumentó en 10 años desde 1960. "Es verdad que la gente vive más y mejor", reconoció Randall, "pero también es verdad que la ciencia cambia y es necesario renovar, darle paso a los jóvenes".

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