PROSTITUCIÓN EN LA ZONA

Difícil convivencia entre los vecinos y travestis

Denuncian sexo, alcohol y drogas a la vista en plena calle.

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Vecinos de las calles laterales a bulevar Artigas, denuncian difícil situación.Foto: M. Bonjour

Un concierto de gritos, ruidos de vidrios rotos, botellas tiradas, preservativos usados, bocinazos a cualquier hora, gente que grita. Así es la vida de un grupo de vecinos de la calle Quijote, una de las paralelas a bulevar Artigas en los alrededores de Canal 5. Están preocupados por la forma en que los travestis ejercen la prostitución en la zona.

Los códigos no escritos de la ciudad indican que en ese barrio hay travestis ejerciendo la prostitución desde hace décadas. La relación con los vecinos residentes es de una tensión permanente.

Mientras duró la obra de remodelación de bulevar Artigas cambió el escenario y los travestis se trasladaron a calles aledañas. Durante dos años ejercieron lejos de la calle Quijote. Una vez finalizada la obra, todo volvió a la normalidad, incluido el comercio sexual.

Si bien algunos habitantes de la zona destacaron que no son homofóbicos y que entienden que la prostitución es legal, entran en contacto con la Policía cada vez que hay incidentes, algo que se produce casi todos los días. Los agentes del orden concurren, solucionan lo que pueden y al otro día las cosas vuelven a estar como antes.

Un día cualquiera abren las puertas de sus casas y se encuentran con varias personas desnudas o con muy poca ropa y, en algunos casos, manteniendo relaciones sexuales.

La Policía ha atendido los reclamos y está buscando una salida a la situación. No obstante, los vecinos no se animan a dar la cara por temor a represalias.

"Una vez los trabajadores sexuales se enteraron que una vecina hizo una denuncia y el frente de su casa apareció lleno de materia fecal, hasta el timbre le ensuciaron", indicó Fernando, nombre ficticio de un residente que pidió expresamente no ser identificado.

Algunas casas de la calle Quijote tienen rejas en las entradas. Los dueños las pusieron para evitar que las parejas ingresen a los jardines para mantener relaciones sexuales.

"Las casas con jardines que no tienen rejas son las que más sufren. Las usan para tener relaciones sexuales, hacen sus necesidades, quedan llenas de preservativos usados, papel higiénico y botellas rotas", explicó Fernando.

Otros vecinos entienden que la presencia de travestis "ayuda a mantener la seguridad". Al respecto, indicaron que las rondas policiales son "más frecuentes" que en otros barrios y que "los propios trabajadores sexuales" se encargan de mantener el orden en cuanto a los robos y otros actos delictivos. Con relación al trato cotidiano con los vecinos, dijeron que "son muy afables" y que saludan "con total respeto".

Esquinas.

El problema más grande lo tienen quienes viven cerca de las esquinas donde se concentran los travestis y sus clientes. Los ruidos y la presencia de personas manteniendo relaciones en la vía pública se produce en distintos momentos de la jornada, en particular durante las horas de la noche.

"Para soportar estos fríos beben mucho alcohol y se drogan, eso lleva a que se agregue otra gente que no tiene nada que ver con el trabajo sexual y aparezcan autos rotos o sucedan robos", dijo Fernando.

Un día un vecino sintió ruidos extraños y salió de su casa. A pocos metros de la puerta se encontró con dos personas manteniendo relaciones sexuales. La pareja salió corriendo y profirió variados insultos al dueños de casa quien llamó a la Policía. Minutos después llegó el patrullero pero ya no había nadie en la vereda.

En otras oportunidades los travestis han golpeado la puerta de los vecinos en horas de la madrugada para hacer uso del baño. Como la respuesta es negativa, hacen sus necesidades en la vereda, junto a los contenedores, según narraron.

"Nosotros no estamos contra la prostitución ni los travestis, acá tenemos algunos problemas y queremos buscarle una solución", aclaró Gustavo, otro de los vecinos afectados de la calle Quijote.

En ese sentido, buscando una solución que mejore la convivencia en el barrio es que se han realizado distintas reuniones con las autoridades de la Jefatura de Policía y de otras instituciones del Estado como el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

Vivir dando explicaciones.

Un travesti luce un sobretodo largo hasta los pies. Pasa un auto y el trabajador sexual lo abre y muestra todo su cuerpo desnudo. En el coche no viene un cliente, es Eduardo que llega a su casa con su familia. "Uno no tiene problemas con los travestis o con la prostitución, pero es muy difícil para mí explicar esa imagen a los chiquilines", aseguró el vecino.

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