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Uno detenido confesó el crimen y dijo que fue una rapiña que salió mal

En las últimas horas dos personas fueron detenidas por ser sospechosas de haber participado en el homicidio de la alguacil Susana Odriozola, que el viernes recibió un tiro a quemarropa poco antes de llegar a su casa.

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Foto: San José Ahora

Por el asesinato de Susana Odriozola fueron convocadas a declarar quince personas, entre ellas dos son sospechosas de haber cometido el crimen, informó el medio "Primera hora".

Uno de los detenidos confesó el crimen y dijo que se trató de un intento de rapiña frustrada, si bien testigos del lugar aseguraron que le dispararon a quemarropa a la mujer y dejaron sus pertenencias. 

Las declaraciones comenzaron a las 15:00 horas de este domingo. Los detenidos fueron capturados durante varios allanamientos que se llevaron a cabo en la ciudad. 

Pocos minutos antes de las 20 horas del viernes pasado, Odriozola había salido con una compañera de trabajo del Juzgado Penal de San José donde trabajaba como alguacil, ubicado en Treinta y Tres y Larrañaga. Tras despedirse de su compañera, Odriozola se dirigió hasta la calle Eusebio Vidal y dobló por esta en dirección hacia su casa ubicada a dos cuadras.

Los testimonios son coincidentes. Odriozola caminó por Eusebio Vidal y cruzó Sarandí. Una motocross, de gran cilindrada y color blanco, venía en dirección contraria. La moto, con dos ocupantes, giró en redondo e ingresó a contramano por Eusebio Vidal. Recorrió menos de diez metros e interceptó a Odriozola. El acompañante se bajó con el arma desenfundada y tomó a Odriozola por el cabello, según los testigos. De inmediato disparó. Tras ello el asesino se subió la moto. El vehículo arrancó a toda velocidad en dirección a la Parquización del Arroyo Mallada.

Al escuchar el tiro, un vecino salió a la calle. "No les interesó llevarse nada. Yo junté las cosas que estaban desparramadas en el suelo: un moderno celular y la cartera", señaló el testigo a El País.

El vecino apreció que la víctima tenía un disparo en la cabeza y que perdía mucha sangre. Minutos después, ayudó a cargarla en una ambulancia.

"Es evidente que fue una ejecución. Entraron a contramano y la interceptaron. Escuché a un vecino decir que, minutos antes del ataque, la moto había dado vuelta a la manzana", explicó. Minutos después del asesinato, una mujer de mediana edad declaró a la policía que caminaba por Eugenio Vidal a poca distancia detrás de Odriozola.

Según esta vecina, los agresores no tenían ánimo de cometer una rapiña. "A mí no me tocaron", dijo.

Dos estudiantes, provenientes de Montevideo, descendieron en la parada de ómnibus ubicada en la intersección de Eusebio Vidal e Ituzaingó.

Al igual que Odriozola, caminaban por Eusebio Vidal en dirección a Sarandí. Ellos también fueron testigos del ataque.

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