SALUD PÚBLICA

Descartan contagio en el Jardín de la niña que murió de púrpura

MSP ya dispensó medicamentos y activó protocolo para sus compañeros.

Familiares de alumnos del Jardín de Infantes N° 287 de Malvín Norte reclamaron información. Foto: F. Flores
Familiares de alumnos del Jardín de Infantes reclamaron información. Foto: F. Flores

Natacha de seis años de edad, falleció ayer luego de permanecer tres días internada en el CTI del Hospital Pereira Rossell, tras presentar un cuadro de púrpura fulminante, situación que en tan solo tres días terminó con su vida.

La consternación y preocupación invadió ayer el Jardín de Infantes N° 287 ubicado en el complejo de viviendas Euskalerría 70 en la zona de Malvín Norte, al que asisten diariamente 200 niños en dos turnos: matutino y vespertino. Si bien abrió sus puertas, ayer la directora y las ocho maestras que trabajan allí se ocuparon de informar a todos los padres de los niños sobre la situación y la nula capacidad de contagio de un niño a otro en este caso.

No obstante, la mayoría de los familiares decidieron no enviar a sus hijos a clase.

El caso de la niña que asistía al Jardín determinó que el Ministerio de Salud Pública (MSP) activara un protocolo epidemiológico que consiste en la atención médica y psicológica de todos los compañeros de clase de Natacha, así como de sus familias.

La niña ingresó al CTI del Pereira Rossell el domingo y ayer en la madrugada falleció como consecuencia de "un cuadro grave fulminante", informó el MSP en su informe oficial.

"Este jueves el jardín permanecerá cerrado por duelo en el turno de la mañana (...) en la tarde se realizará la charla informativa brindada por los médicos de Salud Pública y Primaria", así reflejaban la situación dos comunicados pegados en la puerta principal del centro educativo.

La subdirectora general de la Salud del MSP, Raquel Rosa, dijo que se trata de una enfermedad que se transmite a través del contacto interhumano y que ante el surgimiento de un nuevo caso, se trabaja con los contactos más cercanos de los pacientes, así también como en la quimioprofilaxis. Rosa indicó que "todos los años aparecen más casos y que algunos de ellos tienen un desenlace fatal; lamentable y que otros evolucionan a la curación".

Descontento.

Varios padres que concurrieron a última hora de la tarde de ayer al jardín a informarse sobre la situación, indicaron a El País que el centro educativo no debía abrir más sus puertas dada la gravedad del asunto. Para la directora, mientras tanto, "la recepción de los padres ha sido muy buena".

Explicó que no podía realizar declaraciones a la prensa pero destacó que ya se activaron todos los mecanismos de atención y prevención. Salud Pública y el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) ya dispusieron un estricto control de los niños: se recetó medicamentos antibióticos para los compañeros de clase de Natacha y de sus familias; y se realizan talleres con psicólogos.

El asesor médico del CEIP, Rolando Viotti, dijo a El País que "fue una situación muy grave" y que "esperaremos la reacción de los padres". Explicó que un equipo de psicólogos especializados en el manejo de crisis, nucleados en la organización "Escuelas disfrutables" ya comenzaron sus trabajos con los niños. Viotti informó que los padres y madres de los otros niños estaban muy angustiados y también asustados.

Por su parte, Rosa informó que una de las medidas dispuestas es la higienización de todas las personas que entraron en contacto con el paciente enfermo. Por otro lado, indicó que el MSP preparó un antibiótico que ya se dispensó a todos los compañeros de la niña.

Dos personas mueren al año por la enfermedad.

El Ministerio de Salud Pública informó que al año se registran 30 casos de pacientes con púrpura fulminante y que de ese total, entre dos o tres personas mueren como consecuencia de la misma, que es más común en niños de hasta cinco años.

Por otro lado, se informó que hay dos picos estacionales en los que se vuelve más común la enfermedad: uno de ellos es justamente la primavera.

La enfermedad se contagia por vía respiratoria y por entrar en contacto muy cercano con una persona que porte la enfermedad —meningococemia— más conocido como púrpura fulminante. En algunos casos de infección, esta puede afectar no solo las meninges sino invadir la sangre. Se presenta como manchas puntiformes de color rojo vinoso que no desaparecen al apretarlas.

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