SALUD PÚBLICA

Denuncian al BPS por "desmantelar" Canzani

Atienden a más de 2.000 pacientes con extrañas patologías.

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Profesionales y funcionarios no médicos exigen que se potencie al Canzani. Foto: F. Ponzetto

Funcionarios del exsanatorio Canzani denuncian que el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el Banco de Previsión Social (BPS) pretenden "desmantelar" las instalaciones del centro de salud. Además aseguran que se prepara el cierre de una de las policlínicas ubicada en 8 de Octubre y Jaime Cibils. Las autoridades lo niegan.

En el centro que funciona en la esquina de Martín García y Marmarajá, en plena Aguada, se atienden varias enfermedades poco habituales que por distintas razones no pueden ser abordadas tanto en prestadores de salud públicos como privados. Por ejemplo, madres que no pueden practicarse una ligadura de trompas en el Círculo Católico, dado que los principios cristianos de la institución no lo permiten o pacientes que presentan patologías que requieren una atención especial, lo hacen allí.

Es el caso de los más de 2.000 pacientes que año a año se acercan a la institución por diferentes patologías como: fibrosis quística, trastornos metabólicos, epidermólisis bullosa, mielo-meningocele y fisura labio alveolo palatina.

Si bien varios hospitales y mutualistas atienden estos casos, según coincidieron varios especialistas, no otorgan profundidad, ni continuidad en la cobertura.

La ginecóloga, Graciela Melgarejo, dijo a El País que las autoridades del BPS tienen "una tendencia a desmantelar el lugar". Agregó que en la práctica, el escenario actual dista mucho de la propuesta que pretendía "potenciar" los servicios.

Por su parte, la directora del BPS, Rosario Oiz, negó que se pretenda desmantelar las instalaciones del ex Canzani y sostuvo que el diálogo no está cortado ya que la próxima semana habrá una reunión entre las partes. Oiz dijo que no está previsto el cierre de la Policlínica ubicada en 8 de Octubre y Jaime Cibils tal como informó la ginecóloga Melgarejo y que el único servicio que ya no se brinda es el de la Maternidad.

El MSP impulsó una mesa de negociación integrada por el BPS, la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), y la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS) que definió en mayo de 2016 el cierre de la Maternidad.

La ATSS sostiene que la decisión se produjo en una instancia bipartita "con decisión tomada sin participación y sin negociación".

Tras esa resolución que llevó a una reestructura en la que se redujo la cantidad de ginecólogos debido a la disminución de partos, la Unidad de Perinatología se transformó en tres: la Unidad de Medicina embriofetal y perinatal, la de Internación y el Laboratorio de pesquisa. La ATSS considera sustancial el potenciamiento de estas áreas, para atender defectos congénitos y enfermedades raras.

Los funcionarios además consideran que el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) no otorga la respuesta necesaria a pacientes del área materno-infantil.

La ATSS reclama reestructura.

Los funcionarios del ex Canzani consideran que el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) no otorga las respuestas necesarias a pacientes con defectos congénitos, enfermedades raras o con problemas comprendidos en el área materno-infantil.

La Licenciada en Enfermería, Natalia Argenzio, delegada de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS), dijo que las autoridades del BPS "plantean líneas estratégicas entre ellas el potenciamiento pero la realidad es otra". La dirigente se preguntó, cómo se explica la situación de "primero cierro" y "luego restructuro", de esta forma indicó, "se redistribuyen los horarios sin asignar funciones". Para la funcionaria, "potenciar no es cortar cintas" sino cambiar y diseñar una real cobertura de contingencia de salud . "En lo que respecta a la gestión técnica se está muy alejado de los pasos a seguir para alcanzar una plan estratégico", agregó Argenzio quien agregó que se postergaron derechos y se crearon "silencios de comunicación, llenos de incertidumbre". El ministro de Salud Pública, Jorge Basso, sostuvo en marzo de 2016 que "nunca estará en juego" la calidad de las prestaciones.

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