Asuntos internos investiga mientras abogados hablan de golpizas 

Denuncian a policías por robar y "poner droga" en los allanamientos

"Quedate quietito. Decí que sos consumidor. Sabemos dónde vivís", sostiene Aníbal Beloqui que le dijo un policía cuando estaba internado. Dice que allanaron su casa, le pusieron droga y le pegaron. Asuntos Internos investiga este y otro caso similar.

Crecieron allanamientos pero son más violentos según abogados. Foto: Ariel Colmegna

Carlos Tapia

Abogados y presuntas víctimas de agresión policial, sostienen que los allanamientos son cada vez más violentos, que se suelen registrar robos y que muchas veces los agentes introducen estupefaciente para inculpar a la persona investigada. Desde la Policía y la Justicia, en tanto, atribuyen las críticas a estratagemas de los delincuentes.

"Esto es muy común. Lo que pasa es que la gente tiene temor y no hace la denuncia. Los jueces dictan la orden, la policía ingresa y con frecuencia rompe cosas innecesarias: muñecas de los chicos, placares, camas. Luego eso no se reconstruye", señala el abogado penalista Diego Durand a El País. Y añade que "muchas veces se llevan cosas" que no figuran luego en las actas o colocan droga para arrestar a una persona.

El pasado fin de semana, dos ministros del Tribunal de Apelaciones en lo Penal participaron en Fray Bentos de un encuentro con el subdirector nacional de Policía, Raúl Perdomo, y los jefes de Soriano, Flores, Paysandú y Río Negro. El tema en cuestión eran los allanamientos. Perdomo dijo a El País que uno de los problemas que se pusieron sobre la mesa fue, precisamente, el de las incautaciones de cosas que no tienen una vinculación con la causa del allanamiento. Y se llamó a levantar actas en el lugar que se allana y documentar todo lo que se incauta.

En la casa de los Beloqui, una pieza al fondo de un supermercado que abrieron hace un año y que está ubicado sobre la avenida Lezica, Aníbal, su esposa y su hijo de un año y medio saltaron del susto cuando en la madrugada del viernes 27 de abril los policías "rompieron el candado, patearon la puerta y entraron a los gritos preguntando `¿dónde está la droga?`".

"Eran cinco. Nos esposaron, nos pegaron y empezaron a revisar todo", cuenta Beloqui. "A las dos horas de que buscaban y buscaban un policía salió para afuera. Cuando entró se puso a mirar atrás de un ropero que ya habían revisado y sacó una bolsa de pasta base. Eso no estaba ahí, lo entró él", asegura.

Beloqui dice que después "empezaron a cargar las cosas en dos camionetas para llevárselas". Y enumera: un televisor plasma, un play station, una cámara de fotos, perfumes y un par de championes. Luego, del supermercado, también sostiene que arrasaron con: botellas de whisky, cerveza y bebidas cola, paquetes de cigarrillos, chocolates, alfajores y galletitas. "También se llevaron la plata que había en la registradora y 78.000 pesos que teníamos guardados. Eran ahorros y plata para pagarle a los proveedores".

Pero lo cierto es que la policía no llegó por nada a la casa de los Beloqui. El mismo sostiene que su casa-supermercado "está rodeada por cuatro bocas de pasta base. A veces la gente de ahí viene, me da plata, me pide que se la guarde y al otro día yo se la devuelvo. No tengo otra. Yo no tengo problemas en que hagan el allanamiento. Todo bien. Pero no se tienen porque llevar mis cosas ni poner nada, tienen que revisar y nada más".

Beloqui asegura que luego lo trasladaron a él y a su esposa a la seccional 19. Les presentaron un papel que decía que en su casa habían encontrado 26,1 gramos de pasta base y 1.400 pesos, y que eso es lo que se había incautado. Él se negó a firmar y le pegaron (ver foto). Terminó internado en el Maciel. Su esposa dice que no soportó "los golpes" y ella sí firmó.

"Me ponían un buzo en la cabeza y me cortaban el aire -sostiene Beloqui-. Y uno venía y me daba picanazos. Les dije `mátenme, pero yo no firmo`". Después, en la noche del sábado, lo trasladaron al Maciel, donde pasó internado toda la noche.

Luego, el domingo, cuando recién fueron trasladados al juzgado "uno de los gurises de una boca de acá a la vuelta, que la allanaron ese mismo día, dijo que yo no tenía nada que ver y me dejaron ir. Ni siquiera vi al juez", dice Beloqui, que denunció el caso a Asuntos Internos del Ministerio del Interior y allí se está investigando.

Policías investigados. El pasado 25 de abril la casa de cinco policías fue allanada luego de que el padre de un joven detenido y apresado por narcotráfico hiciera la denuncia en Asuntos Internos. Los cinco agentes fueron llamados a declarar y la Guardia Nacional hizo el procedimiento mientras estos estaban en el juzgado. Tras esto, los policías, que aún son investigados, hicieron una denuncia penal contra Asuntos Internos.

Alfredo es dueño de una automotora y de la casa lindera donde su hijo, de 23 años, acusado de narcotráfico luego de que se encontraran 20 gramos de cocaína debajo de un televisor de su cuarto, fue detenido. En entrevista con El País, este hombre, que no quiere dar su apellido por temor a represalias a su hijo en la presión, niega la versión policial que también lo sindica a él como narco y denuncia una persecución de un agente desde el año 2006, con el objetivo de sacarle plata.

"El primer encuentro fue en 2006. Nos acusaron de vender un auto con un motor robado. Yo voy, muestro toda la documentación y me dejan libre. Esto pasó muchas veces, siempre por denuncias de este mismo policía que se pasaba pidiéndome plata. Ahora este pasó a narcóticos y por eso inventaron todo esto", sostiene.

"Allanaron la casa y uno de los policías le dijo mí hijo: `gordito, estás preso, ¿dónde está tu cuarto?`. Se metieron ahí adentro, no nos dejaron pasar, después metieron al perro y encontró la droga (20 gramos de cocaína) abajo de un televisor", continúa.

Alfredo señala que espera la pronta liberación de su hijo, ya que sabe que Asuntos Internos avanza en la investigación que probará que esa droga fue introducida por la policía.

Silencio. Abogados penalistas advierten que muchos no hablan porque son amenazados de antemano. Esto no lo sostiene solo Durand, también es la opinión de su colega, Gustavo Salle, quien dice que la tendencia a este tipo de abusos crece. "Este momento en que hay un aumento de la criminalidad y de la metodología violenta, es propicio para menguar todos los sistemas garantistas", explica.

"Muchas veces también pasa que desaparecen estupefacientes. Claro que el que está preso no va a decir `ahí falta medio kilo` porque no le conviene. Pero eso desapareció", añade Durand.

"Solo puede hacer eso un pelotudo que se quiera hacer procesar"

"La gente que se queja es la que es investigada", justifica una alta fuente de Jefatura de Policía consultado por los allanamientos en que se denuncian robos, golpizas y la aparición de droga que no estaba en el lugar. Y añade: "No digo que no pueda pasar, pero no es lo habitual. Salvo que sea un pelotudo que se quiera hacer procesar, porque en caso de que suceda algo la persona tiene que hacer la denuncia".

El juez del crimen organizado Néstor Valetti, en tanto, sostiene a El País que "los imputados dicen que les ponen la droga como una estrategia de defensa. Es algo común. Quieren evadir responsabilidades". En tanto, sobre la denuncia de robos por parte de la policía, señala que "a veces se da eso, pero no es una constante".

El juez del Tribunal de Apelaciones en lo Penal, Julio Olivera Negrín, que fue uno de los oradores en la jornada sobre allanamientos que se llevó a cabo la semana pasada en Fray Bentos (ver nota principal), advierte que "lo de los allanamientos siempre ha sido un tema que muchas veces se ha prestado para que las personas reclamen que los oficiales no mostraron las órdenes o inclusive que le han plantado droga. Lo cual, en lo que me es particular, nunca fue comprobado a través de pruebas fehacientes".

Y agrega: "No es que estemos del lado de los policías, pero las veces que se denuncia que le ponen droga no hay pruebas. Investigamos y se analiza para poder determinar quién tiene razón en el caso".

OTROS 4 CASOS POLÉMICOS

Se llevaron "mate termo y bombilla"

El abogado penalista Diego Durand, acercó a El País la historia de un hecho sucedido en septiembre de 2012, de una mujer que encubrió a su esposo y a la que le encontraron 500 gramos de cocaína que le pertenecían a él, según relata. Ella estuvo a punto de presentar una demanda porque, además de la droga, la policía se habría llevado de su casa "un TV plasma, dos DVD, un play station, una cocina, adornos, championes, dos taladros, mate, termo y bombilla", entre una lista larga de artículos. En la orden de incautación, asegura Durand, solo figuraba la cocaína.

¿Esos lentes son nuevos?

Durand también cuenta otro caso en el que se dirigió con un cliente a una comisaría a buscar sus pertenencias tras un allanamiento. "¿Podés creer que el policía que nos atendió tenía los lentes de sol de mi cliente en la cabeza?", pregunta.

Entraron por "error" y les mataron al perro

En junio de 2012 policías allanaron una vivienda por "error" y mataron al perro de un niño. La propietaria también denunció que los policías, que buscaban droga, se llevaron una filmadora, anillos, un par de zapatos y dinero. La familia explicó a la policía que se trataba de un error, ellos revisaron la documentación y comprobaron que era verdad. Los moradores quisieron hacer la denuncia y fueron trasladados a la seccional 19, pero allí los metieron dentro de un calabozo. Pocas horas después fueron liberados. "Nos llevaron a los calabozos (…) Nos encerraron y nos trataron mal", dijo en ese entonces la dueña de casa en declaraciones a Telenoche.

Violentos y sin identificarse

En agosto de 2011 la Justicia indagó a cuatro policías de la seccional 19 y al entonces comisario por el allanamiento realizado en la casa de un sargento de la Policía Técnica, cuando en esta se encontraba sola la madre de él y su nieta de 7 años. En ese momento ella relató a El País que los agentes ingresaron a la vivienda "sin mediar palabra, rompieron la puerta, entraron y sin identificarse empezaron a revisar todo". El procedimiento se llevó a cabo en el marco de un operativo de saturación policial en el barrio de La Teja. El abogado de la mujer, Gonzalo Aires, dijo a El País que el caso fue archivado. "Fueron a la casa del cliente a reconstruir el hecho y no había nadie y se fueron. Nunca volvieron. Es una locura", precisó. Además, añadió que a su entender fue una "cuestión política" la que hizo que no pasara nada con los policías.

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