VIOLENCIA DOMÉSTICA

Denuncia contra un ex preso de Guantánamo

La pareja del exrecluso concurre hoy ante médico forense para constatar lesiones sobre la presunta agresión.

El exrecluso de Guantánamo Omar Mahmmoud Faraj fue denunciado por su mujer Irina Posadas -o Fátima para el islam- por violencia doméstica. En la tarde de ayer, ella concurrió al juzgado de la calle Bartolomé Mitre para que se le constataran lesiones por parte de un médico forense pero se le solicitó que se presentara nuevamente en la jornada de hoy.

Fuentes del caso informaron a El País que el magistrado Roberto Timbal dispuso el pase a forense de la mujer supuestamente agredida y que se diera intervención a la Justicia Especializada en Violencia Doméstica. Faraj fue detenido tras la denuncia y ayer por la tarde fue dejado en libertad por la Justicia.

Faraj, de 35 años, nació en Siria y fue encarcelado en Guantánamo en el año 2002. El 5 de junio de 2015 se casó con Fátima, una uruguaya convertida a la religión musulmana de corriente chiita que cambió su nombre por uno acorde con esa religión.

La mujer es traductora de chino y madre de un niño nacido en Taiwán. Ha sido militante del Partido Nacional en los sectores de Pablo Abdala y Jorge Gandini. Luego de la supuesta agresión la mujer envió un mensaje de whatsapp al senador nacionalista Luis Lacalle Pou. “Estoy muy asustada” le escribió. “Andá rápido y hace la denuncia, estoy a las órdenes”, respondió el legislador.

Fátima dijo a El País que en estos siete meses con Faraj vivió su “peor pesadilla”. Aunque no quiso brindar detalles señaló que era obligada a vestir una túnica y guantes negros (burka). Además se tenía que levantar antes de las 4:30 de la mañana para bañarse y rezar. En el resto del día se dedicaba a tareas del hogar.

Al momento de hacer la denuncia, Fátima estuvo acompañada de su hijo y Roma Blanco, la exesposa del tunecino Abdul Bin Mohammed Ourgy (exrecluso de Guantánamo) al que denunció también por violencia doméstica.

Blanco, una uruguaya de 25 años, está hoy embarazada de seis meses y debido a las tres denuncias presentadas por violencia doméstica, por disposición judicial su exesposo no puede acercarse a ella hasta 300 metros de distancia.

Las dos mujeres conocieron a los exreclusos de Guantánamo cuando les llevaban comida como “voluntarias” a la casa del Pit-Cnt y la embajada de Estados Unidos. Las dos ya eran convertidas al islam y si bien mantenían una amistad, después que se casaron y por decisión de sus esposos perdieron el contacto.

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