EL SEGUNDO EN POCOS DÍAS

Delincuentes explotaron otro cajero automático

Se llevan $ 3.000.000; está junto a supermercado de Palermo.

Ejército confirmó que otra vez usaron gas inflamable. Foto: Vecinos en Alerta Parque Batlle
Ejército confirmó que otra vez usaron gas inflamable. Foto: Vecinos en Alerta Parque Batlle

Por segunda vez en pocos días, un cajero automático fue explotado para robar su contenido. En esta oportunidad, ocurrió en el que estaba ubicado junto al Disco del barrio Palermo (Cebollatí y Barrios Amorín), frente a la sede de la Aladi, sobre la 1:30 de la madrugada de ayer. Los ladrones escaparon con una camioneta y unos $ 3 millones. Y al igual que ocurrió con el cajero de Pocitos, dejaron una pequeña fortuna a su paso: $ 600.000 y US$ 27.000.

La Policía investiga en base a las declaraciones de testigos que dijeron que los delincuentes eran dos, y trabaja con las imágenes que fueron capturadas por las cámaras de seguridad de la zona. El cajero había sido recargado con dinero sobre las 17:00 horas del sábado.

Hace una semana, una garrafa de supergás, una manguera de 15 metros y un dispositivo eléctrico que provoca chispas fueron los implementos combinados por un grupo de delincuentes que hicieron estallar un cajero automático ubicado en Chucarro y Pagola, también junto a un supermercado.

Se estima que se trata de la misma banda que consumó el golpe de ayer, ya que la Brigada de Explosivos del Ejército Nacional confirmó que el estallido fue a causa de gas inflamable.

Según informó el Ministerio del Interior en un comunicado, se tomará declaraciones a los tres testigos ya identificados (un guardia de seguridad y dos jóvenes de 21 años que pasaban por la zona), y se consultará con los vecinos para intentar sumar más testimonios.

De acuerdo a lo que informó Subrayado, los ladrones luego del ataque se fueron en la camioneta por la calle Cebollatí hacia el este.

Modalidad intencional.

Se trata de la misma modalidad delictiva utilizada en Argentina, Brasil y Chile, según señaló a El País el teniente coronel Claudio Suárez, jefe del operativo del Servicio de Material y Armamento del Ejército.

Una vez instalada la manguera y el dispositivo eléctrico, los delincuentes se pusieron a cubierto. Tras el estallido se lanzaron a buscar el dinero y huyeron a toda velocidad.

"Si bien la onda expansiva no es la misma que la de un explosivo, es capaz de lastimar a cuatro o cinco metros a su alrededor. Se puede comparar con el estallido de un calefón o una garrafa de 13 kilos. La puerta del cajero, que pesa entre 15 y 20 kilos, voló unos 10 metros y pegó contra un quiosco", indicó el experimentado oficial.

Una maniobra de este tipo se puede desarrollar en apenas cuatro o cinco minutos, según estimó Suárez.

Desde la entidad financiera que opera el servicio de cajeros, informaron que esa terminal de Pocitos había sido cargada con un total de 2.400.000 pesos y 16.200 dólares, habiéndose recogido en el lugar, luego del robo, la suma de 116.000 pesos uruguayos y 200 dólares, aunque no se ha confirmado cuánto dinero fue retirado por parte de los usuarios antes del robo.

El jefe de Policía de Montevideo, Ricardo Pérez, dijo a la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior que "en el cajero, la Policía ubicó una manguera para supergás, de aproximadamente 15 metros", al tiempo que la Policía Científica y Brigada de Explosivos del Ejército "trabajaron para determinar qué elementos fueron utilizados para la detonación". En ese caso, las cámaras de seguridad instaladas en Pocitos registraron a una camioneta gris como sospechosa.

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