Pocos días después de los crímenes

Declaran sospechosos de matar a pareja paraguaya

La Policía los vincula a los asesinatos de un joven y un bebé de 15 meses.

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Dos hombres dispararon contra esta casa y mataron a un hombre y un bebé. Foto: F. Flores

Declararán en la mañana de hoy ocho personas por el asesinato de un joven de 25 años y de un bebé de 15 meses, hecho ocurrido a fines de enero. Para la Policía, algunas de estas personas están vinculadas a la banda del "Manolo", un narco local considerado muy peligroso, a quien se lo sindica como el responsable del ataque mafioso que le costó la vida a una pareja de paraguayos y a una joven uruguaya que caminaba por el lugar de los hechos.

El caso del joven y el bebé está a cargo del Juzgado de 14° turno en Montevideo. La muerte de los paraguayos Ramón Agustín Quevedo Arce (45), su pareja, Claudia Guerrero (40), y el de la uruguaya de 16 años Marcela Artagaveytia, está bajo la órbita del Juzgado de la Ciudad de la Costa.

Por error, un joven de 25 años y su sobrino de poco más de un año fueron asesinados por dos desconocidos en moto que dispararon 14 tiros a una vivienda en la tarde del sábado 30 de enero en el barrio Casabó.

A las 14:30 horas de ese día, Martín de Lima Barboza, un sereno del Liceo N° 70 (La Teja), carente de antecedentes penales, daba de comer a su sobrino sentando en una mesa de material ubicada frente a su casa, en Pasaje de la Vía y avenida Carlos María Ramírez. En el lugar también se encontraba su pequeña hija y el padre de Martín, entre otros familiares.

Dos sujetos se acercaron en una moto de color rosa por Pasaje La Vía. A unos 50 metros pudieron ver que había niños frente a la casa. Uno de los motociclistas gritó "Carlitos". A los pocos segundos llamó otra vez por él.

Como nadie reaccionó al grito, el acompañante tiró 14 tiros hacia el frente de la casa. Varias balas impactaron en el niño. De Lima Barboza se paró y cubrió con su cuerpo a su pequeña hija. Recibió dos disparos por la espalda, según relataron sus familiares a El País. Los delincuentes huyeron.

"Fueron dos ratas que le dispararon a mi hermano. Son del Casabó. Él no andaba en nada raro. Era sereno de un liceo", dijo un hermano de la víctima.

En la pared exterior de la casa había por lo menos siete agujeros causados por las balas de una pistola calibre 9 milímetros. Otras balas impactaron en paredes interiores.

Allanamientos.

Según informó la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior (Unicom) ayer, "en procedimientos conjuntos de las Jefaturas de Montevideo y Canelones, la Policía detuvo a 4 sospechosos de estar involucrados en los crímenes de la avenida Giannattasio y del barrio Casabó (donde murieran un matrimonio paraguayo y una adolescente, en el primero; y un bebé de 15 meses y un adulto en el segundo)".

En el marco del asesinato del joven y el bebé, en los últimos días hubo 21 allanamientos, según fuentes policiales.

La Unicom indicó que durante los procedimientos se mantuvo un enfrentamiento con los detenidos que provocó que uno de ellos fuera herido. Este "había intentado resistirse enfrentando a los efectivos con un revólver calibre .38, al que gatilló en varias ocasiones sin éxito, provocando la respuesta policial". En los procedimientos en Casabó y en Pinamar se incautó droga (1/4 ladrillo de marihuana y 100 gramos de pasta base) y dos armas.

Todos los detenidos se encuentran a disposición del Juzgado Letrado en lo Penal de 14º turno, indicó Unicom.

Fuentes policiales dijeron a El País que el jefe de la banda, se encuentra prófugo.

Paraguayos.

El 6 de febrero, un kilómetro antes del cruce de la avenida Giannattasio y Uruguay, dos sicarios comenzaron a disparar desde un auto Peugeot a la camioneta Toyota conducida por Quevedo Arce.

A los asesinos no les importó que en el asiento trasero viajara el hijo, de 7 años, de la pareja ultimada. Dos tiros fueron efectuados desde el lado izquierdo e ingresaron por la ventanilla trasera, a centímetros donde se ubicaba el menor de edad.

Un poco antes de llegar a los semáforos, los asesinos se vieron obstaculizados por una ambulancia. Luego tiraron unos ocho tiros usando un arma automática. Tras comprobar que Quevedo Arce había fallecido, los delincuentes doblaron por la calle Uruguay y se dirigieron a toda velocidad hacia el norte del balneario Solymar, dijeron testigos del crimen a El País.

Efectivos de Policía Científica determinaron que Quevedo Arce recibió 14 disparos de armas calibre 9 milímetros. Su pareja, que viajaba en el asiento del acompañante, falleció tras recibir dos impactos de bala.

La camioneta Toyota, modelo Land Cruiser, siguió andando casi un kilómetro con Quevedo Arce muerto en el volante y apretando la bocina con su cabeza.

Fue derivando hacia la cuneta, al sur de Giannattasio. En ese momento es que ocurrió la trágica muerte de la joven Marcela Artagaveytia.

LAS TRES VÍCTIMAS DE GIANNATTASIO.

Claudia Guerrero (40) - Paraguaya.

Guerrero era abogada, aunque no ejercía la profesión. Vendía ropas en una boutique en Paraguay. Viajaba en la camioneta durante el ataque e intentó guiarla incluso estando herida, mientras su esposo había sido acribillado a balazos y su pequeño hijo viajaba con ellos.

Ramón Agustín Quevedo Arce (45) - Paraguayo.

La saña de los asesinos y los antecedentes de Quevedo Arce —en 2002 fue capturado con una carga de 250 kilos de marihuana en la localidad brasileña de Criciúma— hacen suponer a los investigadores que el asesinato tiene connotaciones mafiosas.

Marcela Artagaveytia (16) - Uruguaya.

Su muerte fue el resultado "colateral" del ataque al matrimonio paraguayo. Marcela tenía decidido estudiar Medicina: quería ser oncóloga de niños. Tenía 16 años y le decían "Pochis".

Caminaba de la mano de su novio y otros amigos cuando fue atropellada por la camioneta.

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