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El daño más allá de los ladrillos

A un año del tornado, Dolores no logra restañar heridas familiares ni curar su traumas.

El histórico cine de Dolores. Foto: Daniel Rojas
El histórico cine de Dolores. Foto: Daniel Rojas
El club Peñarol de Dolores permanece destruido. Foto: Daniel Rojas.
El club Peñarol de Dolores permanece destruido. Foto: Daniel Rojas.
Dolores a un año del tornado. Foto: Daniel Rojas.
Dolores a un año del tornado. Foto: Daniel Rojas.
Dolores a un año del tornado. Foto: Daniel Rojas.
Dolores a un año del tornado. Foto: Daniel Rojas.
Dolores a un año del tornado. Foto: Daniel Rojas.
Dolores a un año del tornado. Foto: Daniel Rojas.
Placa en memoria de los fallecidos tras el tornado. Foto: Daniel Rojas.
Placa en memoria de los fallecidos tras el tornado. Foto: Daniel Rojas.

Dolores recuerda hoy una de las peores catástrofes sufridas en el país. A un año del devastador tornado, la comunidad participará de una procesión que partirá de la iglesia Valdense que fue arrasada por el viento y llegará hasta la parroquia ubicada frente a la plaza principal. A las 16:15, hora exacta en la que el tornado categoría F3 golpeó en Soriano, colocarán una placa recordando a las cinco víctimas que se cobró a su paso por Dolores. Hoy, las ráfagas de entre 250 y 330 kilómetros en la hora son un horrible recuerdo, que provocó una destrucción sin precedentes y dejó también heridas en el alma de la ciudad

Ramón Erro, uno de los empresarios locales que trabajó desde el lunes siguiente al tornado formando equipos y trazando la estrategia a seguir, dio su visión sobre el Dolores de hoy, marcando distancia de las declaraciones oficiales:

"Creemos que la emergencia en el tema vivienda se ha superado. Pero no estamos de acuerdo con que la ciudad está mejor que antes o que está todo pronto. Hay mucho por hacer".

Dolores intenta recuperarse del trauma, pero no es tarea sencilla. El miedo quedó impregnado en la piel a tal punto que ante la menor inestabilidad del tiempo, los vecinos hacen cruces y los creyentes rezan para que no vuelva a repetirse ese fatídico día.

"Recuerdo mucha desesperación, impotencia y más que nada tristeza. No puedo creer que haya pasado ya un año, porque acá estamos con mucho dolor todavía y con consecuencias psicológicas", declaró a El País Verónica Bianchi, adscripta del liceo N° 1 al que se le voló el techo.

De inmediato reconoce que "el trauma no se supera; tratás de hacer terapia y tratás de concientizarte que no va a pasar más, pero no lo podes superar del todo. No sabés lo que es el liceo cuando hay un día de tormenta o alerta, es todo un caos, con los padres que vienen a buscarlos. El otro día vimos a un chiquito yendo con la mamá a buscar al hermano porque venía tormenta. No sabés el estado de crisis de un niño de cinco años, que insistía en que se tenían que ir a la casa".

Luego de casi un año de idas y venidas reclamando por la recuperación del liceo, que guarda bienes patrimoniales, Bianchi reconoce que se han logrado avances. "La comisión de reconstrucción ha logrado cosas importantes, primero que se limpiara el edificio, también conseguimos que se techara para que no siguiera deteriorándose. Ahora el preproyecto ya fue aprobado por Secundaria. Todo va encaminado y en junio estarían empezando las obras", explicó Bianchi.

Los dos liceos vieron seriamente dañada su estructura por lo que las autoridades pudieron diseñar rápidamente un complejo de contenedores-salones para funcionar en forma provisoria en predios de UTU.

Víctimas.

Cinco personas murieron como consecuencia del viento. Uno de ellos fue Carlos Mateu, quien decidió refugiarse debajo de un vehículo con tanta mala fortuna que una pared se desplomó sobre la camioneta y terminó aprisionándolo.

Las ráfagas de viento de entre 250 y 330 kilómetros por hora dejaron daños irrecuperables. Foto: D. Rojas
Las ráfagas de viento de entre 250 y 330 kilómetros por hora dejaron daños irrecuperables. Foto: D. Rojas

Su hermano, Miguel Mateu, fue vocalista durante años del grupo Fantasía, que marcó toda una época sobre todo en el litoral uruguayo y argentino. "Fue un día de terror. Son cosas del destino, pero la diferencia está en que si vos perdés un ser querido en el caso de que está enfermo, te vas preparando, pero este no fue el caso", indicó Mateu a El País.

Mateu, en su oficio de constructor, aporta otro punto de vista sobre el daño del tornado, que no se ve desde la calle: "Yo que ando arriba de las terrazas reparando techos, puedo decirte que hay cantidad de casas que ves solo los frentes pero en el fondo no hay nada, o que tienen galpones destruidos. Hay muchos lugares que ya no existen y es mucho escombro que todavía no se ha sacado. Son varias las manzanas que están todavía en ese estado", advierte.

Reconstrucción.

En el centro hay comercios que pudieron reconstruirse rápidamente, otros que comienzan a repararse un año después y algunos que siguen como si no hubiera pasado el tiempo. Lo mismo ocurre con familias que viven en el radio céntrico y debieron contraer créditos para refaccionar sus casas y recién un año después, pueden volver a sus hogares. En la periferia es donde la ayu- da estatal fue más evidente. Era la única opción para que cien-tos de familias pudieran reconstruir sus vidas. El histórico cine teatro Paz y Unión, emblemático edificio con 120 años de historia, fue uno de los bienes patrimoniales que quedó reducido a escombros.

"Fue el peor día de nuestra vida. Esas imágenes no se van a olvidar y espero que no tengamos que pasar nunca más por eso", contó Fátima Jaime.

Se quedaron sin nada y pocos días después recibieron un contenedor-dormitorio. "Se cumple un año de que estamos viviendo acá, no nos quedó otra que adaptarnos pero ahora como que no damos más, porque sentimos que nos absorbe", explicó la vecina que en pocos días recibirá una de las viviendas construidas para atender a los damnificados.

Estado de animo.

El alcalde de la ciudad, Javier Uttermark, considera que "Dolores está de pie, ha mejorado, ha cambiado el ánimo. Obviamente que quedan las secuelas psicológicas de lo vivido, pero en cuanto a lo material se ha ido solucionando en gran parte y el ánimo ya es otro desde que tuvimos que vivir esta desgracia". Indicó que tiene una hoja de ruta para una etapa superior. "Hemos planificado algunas acciones para ayudar a la gente durante este año. Ahora que ya salimos un poco de la emergencia, vamos a ir conformando brigadas y algún comité de emergencia local de apoyo", sostuvo el alcalde.

180 casas levantadas de cero y 300 recuperadas.

El viernes 15 de abril, un tercio de la ciudad fue golpeado por el fenómeno que asomó por la costa del río Uruguay con toda su fuerza destructiva. Ocasionó daños en un total de 1800 padrones. 180 viviendas fueron levantadas de cero y más de 300 fueron reconstruidas por el gobierno con apoyo de la Intendencia de forma de asistir a las familias más vulnerables. Al resto se le apoyó con canastas de materiales, en gran medida producto de las donaciones que llegaron desde diversos puntos del país y también desde el exterior.

Las cinco víctimas de aquel día aciago.

Cinco personas murieron como consecuencia del temporal de Dolores.

Felipe Bentancour estaba en su casa cuando la furia del viento lo tomó por sorpresa. El hombre, de 70 años, falleció en el acto al desplomarse el techo de su vivienda. La segunda víctima fue Celina Torres, quien vivía en el barrio "Altos de Dolores", en la periferia de la ciudad sobre la perimetral. Le cayó encima una pared de su vivienda. Con 66 años, murió estando internada en el CTI de Fray Bentos.

Hacía tres décadas que Domingo Menguel (54) se encontraba radicado en Dolores. Su último trabajo era la distribución de agua mineral. Fue sorprendido por un auto que levantó el tornado y cayó aplastando la cabina del camión de reparto en el que viajaba.

Con tan solo 23 años, William Espantoso era un joven mecánico que había sido criado y trabajaba junto a su padre adoptivo. Murió en el taller aplastado por una viga. En un contexto parecido, padre e hijo trabajaban en el taller de Ford. Carlos Mateu y su hijo decidieron refugiarse debajo de un vehículo con tanta mala fortuna que una pared se desplomó sobre la camioneta que terminó aprisionándolos. Su hijo resultó ileso.

El hermano de Mateu lo recordó así: "Me acuerdo todos los días de él. Yo estaba trabajando en el barrio sur, haciendo una boca de tormenta y recuerdo que vino el capataz y nos dijo que la obra estaba cortada por mal tiempo. Dejamos de trabajar, serían las diez de la mañana y me fui a casa y pase el día aquí con mi gente. A la tarde a esa hora yo estaba en la computadora con los auriculares puestos y no escuchaba nada, era un día de calor tremendo. Mi señora se estaba duchando y sale y me pregunta: ¿Qué es ese ruido?" Yo no sentía nada, me saco los auriculares, siento un estruendo y cuando salgo a mirar era un torbellino como con papelitos brillantes que en realidad eran las chapas de los techos que se iban volando". Desde aquel día, nada fue igual para la familia de Mateu. Lo mismo ocurrió con las otras cuatro familias.

Dino: "Si te gritan ‘hay tormenta’, salí rajando".

Gastón Ciarlo "Dino" estaba presentándose el 15 de abril de 2016 en sala Zitarrosa, cuando se desplomó parte de su casa y su hijo debió recibir asistencia. Se bajó rápidamente del escenario y emprendió viaje a Dolores. Un año después, dice que la comunidad está intentando cicatrizar las heridas. "Ahora estamos como digo en una canción: trabajando, trabajando, con un ojo en la herramienta y el otro vigilando. Si te gritan hay tormenta, mejor salí rajando".

Miguel Almirón. "En minutos perdimos todo"

"Recuerdo que nos salvamos de milagro, porque nos refugiamos con mi señora y mi hijo en el baño. Fue la única pared de la casa que quedó en pie. Mi señora me sostenía porque el viento me quería sacar a la fuerza. Tengo cerca de 80 años y nunca vi algo igual", dice Almirón. "En pocos minutos nos quedamos sin nada. El viento se llevó todo lo que construimos en tantos años", se lamenta el vecino que aún hoy, cuando no cuida a su nieto, sale a trabajar en el campo.

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