FRANCISCO BUSTILLO

"El contexto no es el mejor para acordar con UE"

El embajador en España reconoce que los uruguayos están retornando a ese país por motivo económico. Destaca de Uruguay la visión de estabilidad política con que lo ven desde el exterior, pese a su mercado pequeño y estar entre Argentina y Brasil.

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Francisco Bustillo, embajador de Uruguay en España. Foto: EFE.

Bustillo, en diálogo con El País, ve difícil que se concrete en el corto plazo un acuerdo con la Unión Europa por los problemas en Francia y Alemania, la crisis de los refugiados y la resistencia de los agricultores europeos. Por eso insiste en la búsqueda obsesiva de inversiones.

—Con la recuperación de España, ¿ve más uruguayos retornando?

—Sí, hay retorno de uruguayos. Lo constatamos diariamente a través de los consulados. No tenemos cifras, pero hasta hace tiempo eran permanentes las consultas para regresar porque había crisis y en Uruguay estábamos con crecimiento extraordinario y en boga. Ahora ese trasiego hacia Uruguay se detuvo definitivamente, y sabemos que hay muchos que han regresado en busca de nuevas oportunidades. No obstante resta para poder decir que España ha superado la crisis. Lo más difícil es lograr la generación de empleo. De todas formas la colonia uruguaya se inserta y da satisfacciones y no dolores de cabeza. Según el último censo poblacional se hablaba de 80.000 uruguayos en toda España: 5.000 en Andalucía, 1.200 en Asturias, 8.000 en Islas Baleares, 10.000 en Islas Canarias, 23.000 en Cataluña, 10.000 en Galicia, 11.000 en Valencia y 7.000 en Madrid. Normalmente se instalan en lugares con costa.

—¿Cómo se ve Uruguay a la distancia?

—Un aspecto que se destaca en Europa es que en medio de las turbulencias de Argentina y Brasil, Uruguay ha sido una isla. Se destaca la clase política, algo que como uruguayo cuesta reconocerlo, pero es un ejemplo de lograr consensos básicos para la administración del país. También se destaca la continuidad del equipo económico, algo que da estabilidad. Nosotros tenemos dos instrumentos con el Tratado de protección de inversiones y el Acuerdo para evitar la doble tributación. En definitiva, a los ojos de un inversor extranjero Uruguay sigue siendo positivo pese a tener un mercado pequeño porque está cerca de Argentina y Brasil.

—El gobierno ha hecho varias giras últimamente para captar inversiones ante la desaceleración de la economía. Una de ellas fue a España. ¿Hay interés real de inversores?

—Hubo receptividad e interés de escuchar especialmente en hub logístico. Hay posibilidades ciertas de seguir captando inversiones.

—La balanza comercial entre Uruguay y España es negativa. ¿Hay posibilidades de vender más?

—En la embajada hicimos tres trabajos de investigación económico comercial. El primero sobre las características del mercado español, el último sobre las oportunidades de inserción e interacción en materia de comercio electrónico, y el segundo sobre impacto generalizado de las preferencias de la Unión Europea. Uruguay fue excluido del sistema de preferencias por su nivel de renta y nos afectó en muchísimos sectores. Analizamos los distintos ítems en el acceso al mercado español. Concluimos en la necesidad imperiosa de que Uruguay avance en algún tipo de acuerdo ambicioso con España o la UE con preferencias arancelarias. Entre 2008 y 2013 Uruguay exportó por US$ 150 millones y en 2014, tras quedarse sin las preferencias, hubo un descenso a US$ 86 millo-nes. Solo en cangrejos de mar y congelados pasamos de US$ 3,4 millones a US$ 1,6 millones y eso es consecuencia directa de la explosión del sistema general de preferencias.

—Un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea no parece que se concretaría tan rápidamente pese a haberse hecho el intercambio de ofertas.

—Hay cuatro aspectos a tener en cuenta sobre la negociación. No estamos en el mejor de los mundos para negociar un acuerdo con la UE. Hay una crisis política en Francia y Alemania, que habían sido los motores del acuerdo. Además los agricultores de ninguno de los dos países son propensos al acuerdo. España se puso el acuerdo al hombro y lo busca, pero lo cierto es que está recién saliendo de la crisis de los últimos años y tiene el problema de la generación del empleo, por lo que no está en el mejor de los mundos. Toda Europa además vive la crisis de los refugiados. España se comprometió a recibir 16.000 sirios en 2014 y recién lleva 580 y eso preocupa y muchísimo. A eso se le suma la posibilidad de que Gran Bretaña salga de la UE, el famoso "Brexit". Además tenemos que tener presente el famoso acuerdo que se viene negociando en forma reservada entre la UE y Estados Unidos; eso nos tiene que preocupar y muchísimo. La asociación transatlántica también tiene que ser vista con preocupación. Todo eso incide al momento de pensar que Uruguay avance al mundo.

—Es un momento complicado. ¿Puede fracasar?

—Está complicado. Este acuerdo cae en un momento que no es lo mejor pese a los esfuerzos denodados que están haciendo la Cancillería y los sectores productivos interesados. El contexto no es el mejor para la firma de un acuerdo y es contra lo que también tenemos que enfrentarnos y de ahí la preocupación del canciller de encontrar obsesivamente mercados para hacer acuerdos.

—¿Ha recibido alguna orden particular de Cancillería a raíz de la desaceleración de la economía en Uruguay?

—No. Lo que se planteó desde el primer día es la búsqueda obsesiva de inversiones para el país. Dada la situación que vive España es difícil lograr abrir nichos comerciales.

—El canciller ha planteado que es impostergable negociar fuera del Mercosur. ¿Lo comparte?

—Suscribo lo que dice el ministro en cuanto a la obsesión de encontrar nuevas instancias como país o bloque. Siempre privilegiamos avanzar como bloque porque Uruguay es más atractivo siendo parte de una integración que siendo muy prolijo pero solo porque somos un pequeño mercado.

—Usted fue embajador en Argentina. ¿Cómo cree que puede afectar a Uruguay el cambio de gobierno en ese país?

—Muy bien. Cualquier cambio de gobierno, sea del signo que sea, siempre es una bocanada de aire fresco que llega a la región. Más cuando las medidas anunciadas y la relación que se ha venido gestando auguran las mejores relaciones para el beneficio de ambos países, y más cuando tenemos que presentarnos bajo la grifa Mercosur. Lo cierto es que siempre planteamos acceder a un mercado de 200 millones de personas pero nos ha sido difícil por medidas no arancelarias. En los últimos tiempos había estado bastante devaluada la grifa Mercosur, entonces todo lo que se pueda hacer, mejor.

—El domingo 26 son las elecciones en España. ¿Cuál cree que será el desenlace del actual impasse político?

—Después de este impasse la única preocupación es conocer el resultado de estas elecciones. Las últimas encuestas dan que el PP vuelva a ganar incrementando su representación parlamentaria. Unidos Podemos, la alianza de partidos de izquierda, estaría creciendo exponencialmente y en deterioro el PSOE. Eso hace pensar que es posible que el PP se mantenga en el gobierno.

—¿Se debilitó España desde el punto de vista de su imagen internacional tras todos estos meses sin formar gobierno?

—No me animo a decir que se haya debilitado. En todo caso creo que es un país extraordinario, entonces empiezo a pensar en el día después de la elección y creo que se va a dar el gobierno que merece y va a ser bueno para el futuro. Los españoles van a saber elegir y la clase política va a estar a la altura de las circunstancias.

—¿Implicará algún cambio para Uruguay el desenlace electoral en España?

—No. La relación trasciende la puja electoral o el partido de gobierno. La relación económica lo demuestra así y España nos reconoce como buen interlocutor. Descarto que haya cambios para mal.

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