LOS MISTERIOS QUE DEJÓ EL ALEMÁN DE LOS CERRILLOS

El último contacto con el "gurú" fue hace dos meses

Los investigadores buscan a la esposa del alemán y a una ciudadana suiza.

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En esta jornada declaran los vecinos del matrimonio alemán. Foto: archivo El País

Investigadores de la Prefectura y de la Policía manejan la hipótesis de que el homicidio del gurú alemán, Arno Wollensak, ocurrió en un lugar diferente a Los Cerrillos y consideran que el emplazamiento más probable de la muerte es donde se habría escondido el líder religioso de sus perseguidores.

Una de las hipótesis apunta a una finca ubicada en el este del país. Según un informe forense enviado al juez de Atlántida, Marcos Seijas, la muerte de Wollensak databa de dos días a una semana.

Hoy concurrirán a declarar en la sede de Atlántida vecinos de Los Cerrillos de Wollensak. La última persona que se comunicó con él lo hizo hace dos meses: el 8 de julio de este año.

Según fuentes policiales, Wollensak se supo buscado y abandonó su finca ubicada a poca distancia del parador Tajes, cerca de la Ruta 48 de Canelones.

"Es obvio que Wollensak tuvo alguna alerta y huyó hacia otro lugar. Sin embargo, los matadores dieron igualmente con él", dijo un investigador.

En la tarde de ayer, Seijas y el fiscal del caso allanaron un campo que Wollensak tenía en la zona de "Caperuzas", ubicado a 10 kilómetros de Solís de Mataojo. Se trata de un campo vacío, sin casa. Investigadores de Prefectura interrogaron a vecinos y detectaron que Wollensak tenía otro terreno lindero. Sin embargo, ya lo había vendido.

El juez Seijas indagó ayer a dos escribanos a quienes el fallecido pidió asesoramiento para poder registrar formalmente sus bienes con su verdadera identidad. El gurú alemán habría vendido la chacra en Los Cerrillos a una persona que le entregó una cantidad de dinero como seña.

Pericias.

El cadáver de Wollensak no tenía heridas de bala ni de arma blanca. La pericia forense detectó que su muerte fue por asfixia. Esta pudo haber sido por inmersión o por el ahogo provocado por la bolsa de nailon que el cuerpo tenía sobre su cabeza atada con un precinto alrededor del cuello.

La boca la tenía tapada con cinta plástica. Las manos habían sido esposadas en la espalda y una cuerda amarraba sus dos piernas a la altura de los tobillos. "Es posible que lo tiraran al agua esperando que las corrientes marinas lo llevaran mar adentro", dijo a El País una fuente de la Armada.

Con respecto a la esposa y la mucama del alemán asesinado, Julie Ravell y una ciudadana de origen suizo que trabajaba con la pareja, no se descarta que se encuentren en el exterior. La forma en que estaban los utensilios de la casa del matrimonio, la falta de algunas ropas y objetos personales, hace presumir en una salida rápida del lugar.

Hoy el magistrado interrogará a vecinos de Wollensak. Se apuesta fuerte por los testimonios de la poca gente que veía y trataba a los vecinos. Detalles mínimos, como sus comentarios sobre su futuro o las obras en la finca, pueden ser clave.

En ese sentido, el vecino Javier Givert contó a El País que tenía contacto "como vecino" con los alemanes. Wollensak, que en ese momento se hacía llamar Neumann, le contó que no tenía intención de cortar el espeso bosque autóctono que está junto al río y que pretendía plantar eucaliptus en un sector del predio. También le dijo que iba a instalar un embarcadero para yates. "Le gustaba mucho el río pero no tenía bote, decía que iba a hacer un puerto. Hizo un camino hasta el río", confirmó Givert a El País.

Desde la casa de los Wollensak hasta el puerto de Santiago Vázquez hay una distancia de 37 kilómetros por el río. Todo el curso es navegable para pequeñas embarcaciones hasta la desembocadura en el Río de la Plata, con profundidades que van de 2 a 12 metros.

A fines de junio pasado el matrimonio alemán recibió una comunicación del Ministerio del Interior que anunciaba la revocación de su permiso de residencia. Cabía la posibilidad de que se ordenara su expulsión del país.

Luego del pasaje por la cárcel, la pareja sufrió severas dificultades económicas. Si bien poseían bienes inmuebles de elevado valor, tenían muy poco dinero en efectivo ya que no podían hacer nada con las propiedades que habían adquirido con nombres falsos.

Katie, una de las víctimas de la secta liderada por Wollensak, criticó a la Justicia uruguaya. "¿No debería cualquier país expulsar a un conocido abusador de niños que entró a su territorio con documentos falsos?", escribió en su blog.

"El asesinato es, sin duda, una mala forma de morir. No puedo decir que lamento su partida. Pero esa fue una terrible manera de morir. Me gustaría decir que nadie merece eso", indicó la mujer en un relato que recogió Canal 4.

Dijo que "se terminó, nunca más podrá lastimar a nadie. Y con eso, llega un gran alivio". Apuntó que "hubiera preferido verlo en un tribunal de Alemania o en la cárcel". "Eso habría sido justicia", sentenció.

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