Hay alarma por los 11 homicidios de mujeres en lo que va del 2015

"Conmoción" por asesinatos

La cifra de 11 asesinatos de mujeres en lo que va de este año 2015 estremeció a instituciones de gobierno, organizaciones sociales y a la Organización de Naciones Unidas, y generó interrogantes sobre la falta o ineficacia de las medidas tomadas para evitar violencia hacia las mujeres.

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Las denuncias por violencia doméstica crecieron notoriamente en los últimos años.

Ayer, se sumó la víctima número 11, una mujer de 78 años que fue asesinada por su sobrino en el barrio Tres Ombúes (ver página 3B). El jueves, un hombre hirió a su pareja su hijo de 10 meses e hijastra de 19 años.

Entre noviembre de 2013 y octubre de 2014 hubo 24 mujeres asesinadas, que haya 10 casos antes de terminar el segundo mes de este año despertó alarmas, al punto que las agencias que integran la representación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Uruguay emitieron su primera declaración pública referida a violencia de género, en la que manifiestan "su conmoción" ante estos homicidios de mujeres "perpetrados en su mayoría por parejas y ex parejas".

"A pesar de los significativos avances en la implementación de políticas públicas contra la violencia de género, cada nuevo homicidio pone en evidencia lo que aún resta por hacer para erradicar la violencia hacia las mujeres en Uruguay y alcanzar el necesario cambio cultural que asegure una verdadera igualdad de género", expresa la declaración.

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En 2014, las cifras de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU) ubicaron a Uruguay —junto a El Salvador— en el primer lugar en cuanto a la tasa de mujeres asesinadas por su pareja o ex pareja entre 12 países de América Latina, España y Portugal. A ello se suma la Encuesta Nacional de Prevalencia de Violencia Basada en Género y Generaciones realizada en 2013 y difundida en noviembre de 2014, la que indicó que siete de cada 10 mujeres vivieron algún tipo de violencia basada en género en algún momento de su vida.

Responsables.

Lilián Abracinskas, directora de la organización civil Mujer y Salud Uruguay, catalogó de "epidemia" la situación de violencia hacia las mujeres. "Esto tiene mucha gravedad, si fuera gripe ya la oposición hubiera reclamado la cabeza de las autoridades y hubieran llegado millones de vacunas. Se visibilizó el tema pero se vuelve a naturalizar y nadie toma recaudos ni ninguna autoridad parece responsable", dijo a El País.

Consideró que las políticas en marcha "son para atender las consecuencias pero no para intervenir en las causas". "El discurso sigue siendo que son varones excepcionales, medio loquitos que se les va la mano y no hay conciencia que esto tiene que ver con las relaciones de poder y el sentimiento de propiedad de hombres sobre mujeres", sostuvo.

Abracinskas agregó que "no solo no se trabaja con los varones en lo individual y colectivo, sino que a las mujeres se le incentiva a denunciar la violencia doméstica pero no se las protege cuando tras denunciar se agudiza el conflicto". "De todas maneras es inexplicable lo que está pasando a inicios de este año, ya no hay palabras para definirlo. Pero veo que no hay de parte de la sociedad y del gobierno acciones más fuertes, de que esto no puede ser, que no hay razón ni motivo que explique ni justifique esto", concluyó

Visibilizar.

"Nos llevó a hacer la declaración la conmoción de que no terminó febrero y ya hay 10 asesinatos. Eso unido a los datos de la Cepal que miraron 12 países en América Latina más España y Portugal y en tasas de muerte de mujeres ocasionadas por pareja o ex pareja cada 100.000 habitantes Uruguay aparece primero junto con El Salvador", dijo a El País Denise Cook, coordinadora residente de la ONU en Uruguay.

"A veces vale la pena recordar estas cifras, no para estigmatizar sino como llamado de atención. No queremos que la violencia contra las mujeres se invisibilice. A veces se cubren estas muertes con detalle pero no se analiza lo que hay atrás, la violencia que se acepte como algo natural", acotó.

Cook dijo que las cifras de las primeras semanas de 2015 "son alarmantes y se suman a datos preocupantes del país", señaló que "se ha hecho mucho en políticas públicas" pero "está claro que hay mucho que hacer en cuanto a la prevención de delitos y a la educación y sensibilización social". "El tema sigue estando hasta cierto punto invisibilizado, no se le da la relevancia que tiene", expresó. "Las cifras han aumentado de una manera increíble y no se sabe porqué, es casi una epidemia. Hace falta que la sociedad en su conjunto se apropie del problema. La intención es llamar la atención y a la reflexión", añadió Cook.

Medidas.

En el gobierno hay coincidencia que se debe avanzar en la atención de los hombres violentos y planea la creación un centro de reeducación con este fin basándose en un modelo chileno (ver nota abajo), al que entre otros concurran los individuos que tienen colocadas tobilleras.

Si bien en noviembre de 2012, en el marco de la denominada "Estrategia por la vida y la convivencia", el Poder Ejecutivo definió que a mediados de 2013 un grupo interinstitucional presente una propuesta para poner en funcionamiento de un centro de rehabilitación para agresores, no hay fecha ni lugar definidos para que dicho centro funcione.

Desde febrero de 2013 y por orden de jueces, el Ministerio del Interior colocó 299 tobilleras electrónicas, en el 89% como medida cautelar ante casos de violencia doméstica. Actualmente hay 72 activas y un stock de 170. El sistema se aplica en Montevideo, Canelones y Ciudad del Plata pero se anuncia que se extenderá a otros departamentos.

"Las tobilleras no previenen lo que está pasando en nuestro país y que es muy impactante, pero aseguran que en determinada población de riesgo que ingresó al sistema de Justicia y que se considera de alto riesgo haya una herramienta que permite el seguimiento", dijo Marisa Lindner, directora de la División de Políticas de Género del Ministerio del Interior y futura presidenta del INAU.

Lindner: hay que atender a hombres violentos

Marisa Lindner, directora de la División de Políticas de Género del Ministerio del Interior y próxima presidenta del INAU, dijo que el sistema de tobilleras electrónicas habilita "a una cantidad de desafíos como por ejemplo si extendemos su uso a todo el país como está prevista permitirá la posibilidad de involucrar a víctimas en proceso de atención, a los ofensores en procesos de reeducación y tener los servicios para ello". Acotó que hay necesidad de atender a hombres violentos.

La experiencia chilena de atención a ofensores

El Servicio Nacional de la Mujer de Chile tiene 15 centros de atención para varones que maltratan mujeres en donde se atendieron alrededor de 4.000 hombres. Esta experiencia es la que las autoridades uruguayas toman de referencia para replicar. Por ello, el experto chileno Atilio Macchiavello, realizó varias jornadas de asesoramiento sobre lo que definió como un "modelo de reeducación", en el marco del Programa Integral de Lucha Contra la Violencia de Género, que cuenta con el apoyo de la Cooperación Española.

Macchiavello dijo a El País que aproximadamente el 80% de los hombres que pasan por estos centros deja de maltratar físicamente, pero que ese alto porcentaje se debe no solo a lo reeducativo sino al control que se hace desde el Estado. "De estos 4.000 ninguno se suicidó ni cometió feminicidio, pero muchos declararon que si estuvieron muy cerca de matar a la mujer y que esto iba in crescendo, por lo que el centro puso un freno y prevención de una futura reincidencia", comentó. Agregó que solo un 10% " hacen un cambio profundo, actitudinal y existencial de su identidad y valores y dejan de ejercer toda forma de violencia psicológica, no solo física". La atención es de no menos de 10 o 11 meses y después hay un seguimiento de cerca de un año y medio, afirmó.

Agregó que un porcentaje importante deserta en las primeras sesiones "porque es difícil asumir que se ejerció violencia y se generó dolor" o porque lo usaron como estrategia de evasión para "dejar tranquila a la mujer".

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