Luis E. González

"Los conflictos en el gobierno serán semi-permanentes"

El director de la empresa consultora Cifra, Luis Eduardo González, ve un creciente bloqueo dentro del gobierno que no será fácil resolver y considera que la oposición ya es percibida como una potencial alternativa de gobierno. “El Frente tiene esa personalidad divida, con conflictos cada vez más visibles que no tienen precedentes” , sostiene González.

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"En parte Vázquez ya no es efectivo, no impone agenda, la impone el FA"

La situación de conflicto “semipermanente” en el oficialismo trancará la gestión y Vázquez no se apoyará en la oposición porque sería algo percibido como “casarse con el enemigo” por los sectores más militantes, vaticina. Quedaron atrás los tiempos en que “era difícil pegarle al gobierno” porque terminó la bonanza, señala.

—¿El presidente Tabaré Vázquez está más aislado con respecto a su propia fuerza política que en su primer gobierno?

— A mi modo de ver, dentro del gobierno anterior todos en el Frente Amplio caminaban en puntas de pies porque nadie quería arriesgar la buena fortuna del primer gobierno de izquierda. Entonces, eso hizo un clima particularmente favorable. Además, con el poderosísimo "viento de cola" con que venían las cosas, era mucho más fácil. Son las dos cosas las que cambiaron. Ahora ya no existe esa benevolencia, ese cuidado de hace diez años. Y el viento ya no es de cola.

—¿Lo "respetan" ahora menos a Vázquez?

— Seamos honestos. Vázquez nunca ha sido el bombón de la izquierda radical, ni siquiera de la izquierda activista, nunca. Vázquez nunca ocultó sus convicciones personales, como dejó claro con el veto a la ley del aborto. A medida que esto fue haciéndose más claro, la izquierda militante empezó a ver cada vez más a Vázquez como alguien parecido a Danilo Astori que, vamos a decir la verdad, nunca fue muy popular entre la gente. En realidad, cosas que ya estaban presentes desde el primer gobierno de Vázquez se precipitan con mucha más claridad ahora.

—¿Hay un riesgo, como consecuencia de esto, de que el gobierno se vuelva inefectivo?

— En parte ya lo es. Es un presidente que por ahora no está pudiendo imponer su agenda. El Frente se la impone a él. El partido del gobierno como colectivo está imponiendo su voluntad.

—¿Esto lo sorprende?

— No. Desde hace muchos años vengo presentando ante distintos públicos una serie de ideas cuyo centro es el "alma dividida" de la izquierda. Eso no es de ahora. Viene al menos de 2004. El Frente es una alianza que integra gente con razonable experiencia de gobierno, que básicamente fue adquirida en el gobierno departamental de Montevideo. Esa gente allí estuvo muchos años para hacer experiencia. Y ya se sabe que la experiencia de gobierno vuelve más pragmática a la gente. Entonces todo este equipo de gobierno, que además era "vazquista", por definición es lo que fuera de este país se llama socialdemócrata. La mitad del Frente dice la palabra como insulto. Para la tradición profunda de la izquierda uruguaya, la socialdemocracia es una traición porque la socialdemocracia en realidad no se propone remplazar al capitalismo sino "aggiornarlo". Para esa gente formada en la escuela de la adhesión a la revolución cubana y todas esas cosas, ser socialdemócrata es un pecado. La izquierda no puede ser socialdemócrata. Bueno, ese el fondo del conflicto. Esa es la personalidad dividida de la izquierda o la esquizofrenia, si se quiere, del Frente Amplio. No es algo que nadie haya construido deliberadamente. Es el resultado de años de evolución política que llegaron a ese punto. Entonces, arreglar esto ahora cuando las posiciones están muy arraigadas en las dos partes, no es nada fácil.

—¿El gobierno podría intentar superar esa falta de efectividad apoyándose en la oposición?

—El Frente tiene esa personalidad dividida, con conflictos cada vez más visibles que no tienen precedentes. Para parte de la fuerza política, los de afuera que ya no son socialdemócratas, son peores que los socialdemócratas. Si ofrecen ayuda y el gobierno la acepta, de alguna manera se está casando con el enemigo en contra de sus propias raíces, de su propia historia y su propia militancia. Entonces, algo de ese tipo no puede ocurrir sin alguna clase de decisión de fondo sobre la propia interna del Frente. La situación de la educación es muy complicada, puede que mejore con algunas cartas ocultas en alguna manga. Pero por ahora, nada lo indica. El hecho es que los promotores (de las reformas), las personas de confianza del presidente, se fueron del gobierno. Yo no dudo de las convicciones del presidente Vázquez al respecto, ni de la ministra (María Julia Muñoz). Para nada. El problema es qué es lo que pueden hacer. Ese es el problema que afecta la efectividad. Acá se dio contra la realidad. No es razonable esperar que sea el único problema de este tipo. Entonces, especialmente en un contexto en el que el gobierno tiene cada vez menos margen para cierta generosidad, porque el viento no es lo que era, esto va a llevar a una situación de conflicto semi-permanente que de alguna manera va a trancar la gestión de gobierno. Ahora, ¿cómo se sale de esto? Yo no lo sé pero probablemente no sea posible salir de esto sin alguna clase de resolución del conflicto interno del Frente. No será simple.

—¿Le parece que la comisión investigadora de Ancap sepulta las posibilidades electorales de Raúl Sendic?

— Es imposible saber eso. Yo creo que Sendic es muy hábil políticamente. El asunto es que no es claro que haya delitos o dolo propiamente y si los hay es posible que sea una cosa muy menor en varios sentidos, como lo de la radio de Quebracho. Yo creo que impulsar la creación de la comisión fue un acierto de la oposición en muchos sentidos porque me parece que son debates necesarios para el país. Hay problemas genuinos que tienen que ver con nuestra estructura institucional y qué tan autónomos tienen que ser los entes de la gestión del gobierno nacional.

—¿Cómo ve a la oposición?

—La oposición fue criticada desde sus propias filas, sus liderazgos fueron criticados. Se escribieron ríos de tinta. ¿El liderazgo de la oposición cambió? No, es exactamente el mismo y todos los mismos que escribieron ríos de tinta ahora piensan que por alguna razón la oposición cambió, se puso las pilas. ¿Por qué cambió? ¿Se le pegó un virus? No, son los mismos dirigentes políticos en circunstancias diferentes. Lo que cambió es la cancha. Todo se ve de manera distinta. ¿Qué quiere decir que cambió la cancha? Que había un gobierno al que era muy difícil pegarle. Había un boom económico como hacia sesenta años no experimentaba el Uruguay. Además, el presidente José Mujica era candidato al premio Nobel de la Paz.

—¿No hay mérito de los líderes opositores?

— En mi opinión, el cambio fundamental es la cancha, la situación. Lo demás es accesorio. Pero los mismos cambios que producen el lío dentro del Frente Amplio son los que están posibilitando la emergencia de una oposición que ahora se empieza a ver por todos los observadores bajo una luz diferente. Sí es cierto que la principal oposición del Frente es el Frente. La oposición, en términos generales, empieza a ser considerada seriamente por propios y ajenos como posibilidad, como alternativa real de recambio de gobierno.

Kirchnerismo no es de izquierda, es vertical


González duda que se esté en vísperas de un cambio general en la orientación de los gobiernos de la región. "Yo creo que la ola favorable a la izquierda no fue tan así como se ha descripto, sino que ocurrió que en un grupo numeroso de países los únicos que estaban ahí incontaminados eran partidos de izquierda. Eran la única puerta inmediata para ir a golpear, para ver qué pasaba. Golpeamos esa puerta y pasó lo que pasó: la ola a la izquierda. Parecería ahora que esa ola está en reflujo, pero ¿está en reflujo realmente? Todavía no lo sabemos con claridad. Depende de cada país. Ahí donde la izquierda "meta la pata " lo suficiente como para que las poblaciones se sientan realmente insatisfechas con esos gobiernos, podrá haber realmente un golpe de timón".

El gobierno autodenominado "progresista" que puede llegar a perder una elección es el kirchnerista y es dudoso que haya sido de izquierda. "El peronismo tiene una raíz de izquierda importante que es la preocupación por la igualdad social, por los de abajo. Pero todo lo demás,… Dios nos libre. El peronismo es un animal de muchas cabezas. ¿Scioli es de izquierda? A mi modo de ver, no. ¿Cristina Fernández es de izquierda? Yo creo que no. El kirchnerismo no es un movimiento de izquierda genuino en sus orígenes, como sí ocurre con el Frente Amplio en nuestro país, que tiene una legitimidad histórica distinta. El kirchnerismo es algo construido desde arriba, desde el gobierno."

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