LA COLUMNA

Comuna de Salto está que arde

Como era de esperar, las cosas se le complicaron al flamante intendente de Salto, Andrés Lima. El jueves fue abucheado e increpado por un centenar de funcionarios a la salida del edificio municipal.

Se trató de personal de la Intendencia cuyos contratos no serán renovados por la nueva administración. La información indica que son 350 personas cuyo vínculo laboral quedará sin efecto, luego de un relevamiento ordenado por Lima de todos los contratos suscriptos por su antecesor, Germán Coutinho.

Vale la pena recordar que Salto vivió una dramática situación a fines de mayo y hasta mediados de junio, cuando se conocieron públicamente los verdaderos números de la Intendencia y la imposibilidad de hacer frente a los salarios de sus trabajadores y a las enormes deudas vencidas con sus acreedores, muchos de ellos empresas locales que debieron despedir personal. La situación se zanjó —al menos parcialmente— con una línea de crédito que otorgó el Banco República de $ 1.000 millones.

Coutinho había recibido de su antecesor Ramón Fonticiella una intendencia con un déficit de $ 95 millones, algo menos del 10% de su recaudación, y la entregó con un rojo que supera los $ 900 millones y 650 funcionarios más.

Durante el mandato de Coutinho, se mostró su gestión como el modelo de administración que todas las comunas debían seguir. Fue incluso reconocido como el intendente de mejor gestión por el Celade, una ONG muy mal informada o tal vez, como la mayoría de los uruguayos, muy bien engañada.

En octubre 2013, Lima, siendo diputado, presentó un proyecto de ley para asegurar la permanencia laboral de los trabajadores contratados y lo defendía con estas palabras: "La estabilidad en el trabajo o en un empleo —en este caso, el continuar siendo trabajador de la Intendencia— entendemos que no puede estar sujeta a si el Gobierno Departamental de turno es reelecto o no…". Desdiciéndose ahora, Lima comenzó a realizar cirugía a un enfermo muy grave; cirugía mayor que provoca dolor y una situación de tensión e incertidumbre. ¿Hasta dónde llegará con el bisturí? No lo sabemos. Si nos guiamos por sus propias expresiones días antes de asumir, cuando dijo que la Intendencia de Salto fue en los últimos 5 años "una agencia de colocaciones", el cirujano y los instrumentistas tendrán trabajo por un buen rato más.

"Caos en Salto, el Intendente Lima deja a 350 familias sin trabajo. Fuerza y apoyo a todas las familias ante esta decisión inhumana", publicó en su cuenta de twitter la diputada Cecilia Eguiluz, ex secretaria general de la Intendencia de Salto. Cabe preguntarse si no fue inhumano el haber mentido durante tanto tiempo, maquillando balances, acomodando amigos y ocultando información. A propósito de ocultamiento: ¿alguien sabe dónde se escondió Coutinho?

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