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Un cómodo viaje en Uber con un chofer en negro

Martín se encoge de hombros como reconociendo la falta. Trabaja pero no hace aportes al Banco de Previsión Social (BPS) ni a la Dirección General Impositiva (DGI). "Creo que en algún momento voy a tener que pagar algún impuesto, me parece correcto y considero que todo trabajador tiene que pagar", dice, consultado por El País.

Tiene un Chevrolet Aveo del año 2013 y mucho tiempo libre. Sale de trabajar pasadas las 13 horas y hasta ayer ahí terminaban sus actividades cada día. Se iba a su casa a "aburrirse". Hacía unos días que estaba buscando una nueva actividad, otro trabajo. Y esta misma semana pensó en ser parte de Uber.

La gerente de Comunicación de Uber para Cono Sur, Soledad Lago Rodríguez, reconoció que la firma no controla que los trabajadores hagan los aportes. "Los socios conductores que manejan utilizando Uber lo hacen en calidad de trabajadores independientes y tienen la responsabilidad de cumplir con sus obligaciones tributarias. La figura que elija para hacerlo queda a su discreción", explicó a El País.

Martín hizo el martes la capacitación on-line. Ayer, a las 15 horas, cuando la empresa comenzó a funcionar en Uruguay, se declaró disponible a través de su teléfono celular, y a las 15:05 ya estaba haciendo su primer viaje. Desde Sayago, hasta la Aguada. "Era un joven de 19 años, que estudia en la Facultad de Ingeniería y que me contó que su padre es taxista; espero que no me vengan a buscar", apunta, mitad en broma, mitad en serio.

Viaje: El País pidió un móvil desde Uber y fue desde el Centro hasta Tres Cruces.
Viaje: El País pidió un móvil desde Uber y fue desde el Centro hasta Tres Cruces.

El País pidió el móvil a las 15:23. Tuvo que hacer tres intentos hasta que Martín aceptó el viaje. Desde Uber advirtieron luego que mucha gente utilizó el servicio, y que por eso algunos usuarios debieron intentar más de una vez. El Chevrolet Aveo rojo llegó a la puerta de la Redacción del diario, en Zelmar Michelini y San José, a las 15:44. El destino que se fijó fue la terminal Tres Cruces. Llegó a destino a las 15:59. El viaje costó 120 pesos, los cuales se pagaron con una tarjeta internacional a través de un teléfono celular. Sin embargo, Uber devolvió el dinero por tratarse de una promoción en el día de su lanzamiento.

"Acá no se usa dinero, eso es una ventaja. Sobre el tema de los taxis, en realidad lo que pasa es que no se dan cuenta. Si me hubieran pedido poner una calcomanía de Uber o algo que identificara el auto, me negaba. Pero así está todo bien. Pasan los taxis y se creen que es un auto con gente común y corriente", señala Martín.

En el viaje hasta Tres Cruces se cruzó con infinidad de taxistas. Ninguno tiene idea que al lado de ellos viaja un chofer de la que, para ellos, es su peor pesadilla hecha realidad.

Se lamenta de no tener caramelos en el auto, como le recomendaron desde Uber durante su capacitación. Dijo que los iba a comprar hoy mismo. También le sugirieron tener agua mineral para convidar a los pasajeros, pero solo en el verano. El auto es cómodo. No tener la mampara alcanza para sentir la diferencia.

Desde la empresa también le apuntaron que la buena presencia es fundamental. Que sería bueno que manejara de saco y corbata. "Pero fue solo una sugerencia, si tengo que hacerlo de traje no lo hago", sostiene. Está vestido de jean y camisa.

También le enseñaron a "tratar bien al público, a ser amable". Y le pidieron que tuviera siempre el auto limpio. Cuando uno llega a destino, Uber pide al usuario que califique al chofer. Si no lo hace, luego no puede pedir otro móvil. Le puede dar de una a cinco estrellas. Si un chofer tiene demasiadas malas calificaciones, la aplicación lo bloquea. Esto funciona también a la inversa. El chofer califica a los pasajeros, y si estos tienen malas calificaciones, también son bloqueados.

Los mejores choferes son premiados por su buen desempeño. Desde Uber dicen que los premios son diversos, pero destacan que el año pasado, le regalaron a los mejores choferes del planeta entradas para ver la final de la Copa Mundial de Fútbol en Brasil. Martín se ganó las cinco estrellas.

A lo que sí lo exhortó Uber es a que presentara los documentos que probaran que tenía el Seguro Obligatorio de Automóviles (SOA) y el Seguro Adicional de Responsabilidad Civil. Además, le dieron un número de teléfono al que debe llamar en caso de cualquier inconveniente, ya sea un choque o un problema con un pasajero. Martín no tiene libreta profesional, tiene una común y corriente, pero dice que está dispuesto a sacar la otra en caso de que sea necesario, y que incluso le "parece bien".

Ayer fue la primera vez en su vida en que trabajó de chofer. Maneja bien. Va tranquilo. Está contento por el dinero extra que va a sacar. Uber también le pidió que tuviera una cuenta bancaria —él ya tenía una abierta. Allí le depositarán una vez por semana el 75% del precio del viaje. El otro 25% queda enteramente en manos de Uber.

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