EL CIELO EN EL PROYECTOR MÁS ANTIGUO DEL MUNDO

El cometa Halley vuelve a Uruguay

A treinta años de su pasaje, el Planetario realiza charlas y exposiciones para recordarlo.

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Constelación del Cisne y Pegaso son proyectadas en el Planetario. Foto: F. Ponzetto.

Hace 30 años, pasaba por las cercanías del Sol y de la Tierra el famoso cometa Halley: un suceso que no se repetirá hasta el 2061. Su última visita en 1986 concitó la atención mundial y Uruguay no estuvo ajeno a ello. Ese mismo año, el Planetario de Montevideo, junto con la Asociación de Aficionados a la Astronomía, organizaron el evento más importante de su historia, al mostrarle a miles de personas que se acercaron al Planetario, el pasaje del cometa Halley a través de sus telescopios.

Tres décadas después de ese suceso, el Planetario de Montevideo y la Asociación de Aficionados a la Astronomía se unen nuevamente para conmemorar el pasaje del cometa. Para ello, estarán realizando un ciclo de conferencias que mostrará una diversidad de puntos de vista sobre aquel suceso y que seguirán hasta el 20 de mayo.

A su vez, en el vestíbulo del Planetario se podrá visitar la muestra Halley, 76 años no es nada y también habrá una pantalla donde se mostrarán diversas fotografías sacadas por aficionados el día del pasaje del cometa. La exposición estará hasta el 31 de mayo.

El más antiguo.

Además de esa conmemoración, el Planetario continuará con sus actividades habituales, que se desarrollan principalmente en la sala central, llamada Galileo Galilei. Allí está ubicado el proyector astronómico en funcionamiento más antiguo del mundo —el Spitz modelo B— que es el encargado de "hacer ver las estrellas" a centenares de personas y aficionados que lo visitan cada día.

Ese instrumento fue traído al país en 1954, un año antes de que el Planetario "Agrimensor Germán Barbato" se inaugurara, y fue el primero de Iberoamérica.

De los tres Spitz modelo B que se fabricaron en todo el mundo, el único que sigue activo, según Oscar Méndez, director del Planetario, es el de Uruguay. "Los otros dos están en Estados Unidos, y dejaron de ser usados hace más de 20 años".

Según el director, poseer un instrumento de esas características "genera un sentimiento ambiguo".

"Por un lado tenemos el orgullo de haber mantenido un instrumento de esa historia, que está basado en una tecnología que ya no existe, tecnología electromecánica de los años 50; pero por otra parte nos provoca un sentimiento de desazón en el sentido en que no hemos podido acceder a la tecnología más moderna en el área del desarrollo audiovisual para el planetario", sostuvo el director.

Según Méndez, muchos visitantes extranjeros vienen especialmente a ver el instrumento "porque no pueden creer que siga funcionando". El director asegura que el trabajo de los técnicos ha sido fundamental para que el proyector continúe activo; el encargado del área técnica hace 40 años que trabaja allí. Pero, según Méndez, el problema surge cuando un nuevo técnico es incorporado.

"Hace unos años contratamos a un técnico nuevo que, pese a estar muy bien formado, tuvo que reaprender un montón de cosas porque la tecnología del Spitz es algo que ya no se imparte en los institutos tecnológicos. Es poca la gente que conoce cómo funciona".

Los repuestos representan otro inconveniente. Al ser un instrumento viejo, las piezas de repuesto ya no existen, por lo que es necesario fabricarlas a medida y de acuerdo a Méndez "tienen un costo muy elevado".

El desarmar el proyector y ver qué es lo que requiere de mantenimiento les lleva aproximadamente 2 semanas.

Nueva tecnología.

A pesar de que Méndez opina que el Spitz modelo B es un valor agregado que es necesario conservar, sostiene también que "hay que ser realistas y comprender que la tecnología actual permite hacer cosas que la de 60 años ni siquiera pensaba que iba a ser posible".

Para ello durante las últimas administraciones de la Intendencia, el director ha presentado un proyecto de remodelación del Planetario que implicaría traer al país tecnología avanzada que permitiría proyectar imágenes digitales de todo el Universo conocido por la humanidad.

"A través de las imágenes uno podría viajar de forma virtual a cualquier parte del universo y ver el cielo tal cual se vería desde el lugar que se desee", contó el director. A diferencia de eso, el Spitz modelo B proyecta únicamente el cielo tal cual se ve desde la tierra, tanto hace unos miles de años atrás como también unos miles de años en el futuro. "No se puede ver, por ejemplo, el cielo tal cual se ve desde Marte" contó Méndez.

El proyecto que incluye otras cosas implicaría una inversión de 1.5 millones de dólares.

Más de 120 mil espectadores.

La sala Galileo Galilei en la que se encuentra el proyector Spitz modelo B de origen norteamericano, está ubicada en el centro geométrico del Planetario. El interior tiene una cúpula de 18 metros de diámetro, que es donde se proyectan las imágenes, y posee una capacidad para 250 espectadores. Según Óscar Méndez, al año pasan por el Planetario de Montevideo entre 120 y 150 mil personas entre los que se encuentran niños de escuela, liceales y público en general. El promedio de funciones realizadas por año es de 1.000. De acuerdo con el director del Planetario, no se pueden brindar más funciones de las que se realizan debido a que el proyector "no puede ser forzado más de la cuenta por los años que tiene".

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