En departamentales, Novick votó mejor que todo el partido a nivel nacional

Los colorados siguen en caída y acentúan su crisis electoral

Otro duro golpe para el Partido Colorado, que viene sufriendo elección tras elección desde 2005. En esta ocasión se quedó por primera vez sin ediles en Montevideo y, como hace diez años, reducido a una sola intendencia, Rivera. En la interna, el más golpeado resultó sin duda Pedro Bordaberry.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Bordaberry, Coutinho y Amorín, tres protagonistas que serán clave en la renovación. Foto: L. Carreño

Hoy sí que fue el lunes de la canción de Jaime, cuando el verdadero guapo se levanta sin chistar; como costó!". Este tuit de ayer del senador Pedro Bordaberry, haciendo referencia al tema Que el letrista no se olvide de Jaime Roos, parece reflejar el estado de ánimo de los colorados luego de las elecciones departamentales del domingo: una debacle de la que les está costando recuperarse.

Y no es para menos. Los números fríos indican que su votación cayó a niveles históricos, acentuando una crisis que vienen arrastrando desde las elecciones de 2004, cuando apenas llegaron al 10,3% en todo el país. Cinco años después, en 2009, respiraron algo cuando alcanzaron el 17,2% con la primera candidatura presidencial de Bordaberry; pero en 2014 volvieron a caer al 12,8%.

El golpe resultó aun más doloroso por la pérdida de Salto. Un triunfo de Germán Coutinho, excompañero de fórmula de Bordaberry, hubiera significado un alivio para el Partido Colorado. Solo la confirmación de su hegemonía en Rivera, bastión de los grupos batllistas que le disputan la interna a Bordaberry, los mantiene en el mapa político.

Un dato revelador de la situación del Partido Colorado es la votación de Edgardo Novick, el candidato independiente por la Concertación en Montevideo. Solo Novick recibió 205.428 votos, 40.000 más que la suma de todos los candidatos a intendente colorados en los 19 departamentos. Otro dato: la peor performance colorada en relación a la cantidad de habilitados fue precisamente en Montevideo, donde apenas llegó a 14.850 votos, 1,6% de los que obtuvo la Concertación en la capital. Además, en varios departamentos del interior el Partido Colorado quedó como una expresión testimonial.

Con excepción de Rivera (donde ganó con el 55% de los votos) y Salto (recibió el 43% y perdió por apenas dos puntos con el Frente Amplio), en el resto de los departamentos su votación registró porcentajes muy pobres: Artigas 12%, Soriano 8% y el resto entre 2% y 6%.

Bordaberry, cuyo liderazgo viene siendo cuestionado en la interna colorada desde hace tiempo, anunció ayer en su cuenta de Twitter que está dispuesto a dar un paso al costado. Consultado por El País, el senador por Vamos Uruguay dijo que su propósito es "dejar paso a las nuevas generaciones, apoyarlas y ayudar a los que asumen responsabilidades, desafíos y sueños". Bordaberry se mantendrá en el Senado, cargo para el que fue reelecto en octubre pasado.


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"Cumpliré mis cinco años en el Senado", afirmó, porque dejar la banca "sería traicionar a los que me votaron y me pusieron ahí", dijo.

En Montevideo, el partido de la Concertación logró un nivel de votación similar a la suma de blancos y colorados en las últimas elecciones. Pero mientras el Partido Nacional logró conservar su caudal electoral y sus candidatos ganaron en dos municipios claves, el Partido Colorado sufrió una impresionante fuga de votos que fueron a parar a las listas Novick. Así, por primera vez en la historia, el Partido Colorado se quedó sin representación en la Junta departamental de Montevideo (ver página A9).

Para el intendente reelecto Marne Osorio en Rivera —el único departamento que gobernarán los colorados en el próximo quinquenio, como sucedió en el período 2005-2010—, la lección es clara: el partido necesita "absolutamente" contar con varias alas y abrirse a otros sectores.

Hay departamentos en los que el Partido Colorado quedó reducido a su mínima expresión. Por tomar un ejemplo, en Treinta y Tres obtuvo 677 votos y en San José, sobre 72.142 votos no observados, recibió apenas 1.290.

En Artigas, que fue durante todo el siglo XX un bastión colorado, el partido cosechó apenas 6.015 votos, por debajo de los 23.751 del Partido Nacional y los 16.884 del Frente Amplio. En Rocha que tuvo dos intendencias coloradas desde la vuelta de la democracia, la histórica colectividad asociada al gobierno durante la mayor parte de la evolución de Uruguay en los siglos XIX y XX, captó solamente 1.664 sufragios frente a los 22.911 del Frente Amplio y los 21.042 del Partido Nacional.

La gran apuesta colorada, conservar Salto, fracasó. Lo ocurrido allí es un ejemplo de que no resulta suficiente que "reme" un solo candidato, en este caso el exintendente Coutinho. Fue el postulante individualmente más votado con 35.495 voluntades, pero como la otra candidata colorada, Roxana González, aportó solamente 1.812, perdió frente al frenteamplista Andrés Lima que a sus 23.874 sumó los aportes de Ramón Soto (8.751) y del exintendente Ramón Fonticiella (6.231).


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En otros departamentos, la debacle colorada también se puede vincular a que dirigentes partidarios relevantes volcaron su apoyo a postulantes nacionalistas. Eso hicieron el diputado Daniel Bianchi en Colonia, José Pedro Delgado en Florida y el exintendente colorado Walter Belvisi en Paysandú.

La candidatura de Osorio en Rivera fue respaldada por ediles frenteamplistas y por el exdiputado blanco Jorge Romero, que incluso habló en sus actos de campaña. De esta forma, aunque en las elecciones nacionales el Partido Colorado quedó tercero con el 21% de los votos en Rivera, Osorio logró lo que casi puede considerarse un "milagro" al ser reelecto con amplio margen. En Rivera el Partido Colorado obtuvo 40.082 votos, de los cuales 35.183 fueron directamente para Osorio, muy por encima de los 13.608 del Frente Amplio y los 13.522 del Partido Nacional. Osorio dijo que en su gestión ha formado un "equipo de profesionales, con perfil técnico, no conformado por cuota política y no va a haber cambios".

Ahora los colorados abrirán un período de análisis que puede llevar a una renovación en la cúpula partidaria.

El paso al costado que anunció Bordaberry deja abierta la puerta para figuras nuevas, pero en el Partido Colorado nadie arriesga un retiro definitivo del actual senador de Vamos Uruguay y candidato presidencial en las últimas dos elecciones nacionales.

Batllista de Ley, el grupo liderado por el senador José Amorín, es el otro jugador clave en este nuevo proceso.

PARTIDO NACIONAL.


Lacalle Pou y Larrañaga jugaron su interna


La elección del domingo dejó para el Partido Nacional un saldo positivo. Si bien conservó el número de intendencias, cosechó más alcaldes y concejales. Los dos municipios obtenidos en Montevideo, el CH ganado por Andrés Abt y el E por Francisco Platero, fueron de los más celebrados, junto con la Intendencia de Maldonado. Es que el triunfo puede traducirse en que después de varios años la oposición logró romper la hegemonía del Frente Amplio en la capital. En la interna del Partido Nacional, Jorge Larrañaga y su sector Alianza Nacional, mantuvieron ocho intendencias, el doble de las cosechadas por Todos Hacia Adelante de Lacalle Pou. Si bien perdió Paysandú y Río Negro, ganó Maldonado y Artigas, lo que le hace mantener un equilibrio en los números.

El golpe para Larrañaga estuvo, quizás, donde más le duele: en la pérdida de Paysandú porque, además de ser su bastión, concentró allí su esfuerzo durante los últimos días de campaña, consciente de que la votación sería reñida.

“Se peleó hasta último momento. Larrañaga es una figura muy importante, la más representativa del departamento, por algo en la interna sacó casi el 90% de los votos. Pero hay que entender que estas son instancias donde lo local prima sobre lo nacional. Y lamentablemente se perdió, pese a que hubo una gran votación, fundamentalmente en el interior del departamento”, analizó Carlos Daniel Camy, hombre de confianza de Larrañaga que estará en la Corporación Nacional para el Desarrollo.

Las grandes victorias, dice, fueron Maldonado y Artigas, departamentos en los que el Frente Amplio había aterrizado con fuerza.

El entorno de Lacalle Pou tiene aún pie de plomo a la hora de hacer un análisis y patean para adelante la autocrítica. Reconocen que la votación debía haber sido mejor y que tenían expectativa de tener más ediles.

“Yo creo que Garcé hizo una muy buena campaña, sobre todo muy seria. Obviamente siempre se aspira a votar mejor pero contribuimos a fortalecer un instrumento como el de la Concertación que permitió votar bien en Montevideo y se transformó en un instrumento absolutamente válido”, aseguró a El País Álvaro Delgado.

El resultado que destacan en Todos es la victoria de dos alcaldes del sector en Montevideo. “Van a gestionar unos 360.000 montevideanos. La verdad que eso representa un gran impacto”.

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