Excandidato pide unidad y dice estar dispuesto a un “acto de renunciamiento”

Colorados apelan al pasado y Bordaberry amenaza alejarse

Hace once años, en marzo de 2004, el hoy fallecido politólogo César Aguiar pronosticó un futuro complicado para el Partido Colorado.

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Bordaberry dijo que hay que poner al país antes que los hombres. Foto: A. Colmegna

Habló de la futura "desaparición" de este partido, por la consolidación de una tendencia que marca la constante pérdida de votos que ha venido sufriendo desde las elecciones de 1966. Ocho meses después del vaticino de Aguiar, en noviembre de 2004, el Partido Colorado sufrió el peor revés electoral de su historia: sacó el 10% de los votos en las elecciones nacionales. Luego surgió como renovadora la figura del entonces ministro Pedro Bordaberry, que cinco años más tarde consiguió llevar al partido al 17%. La votación no estaba bien para lo que fue el partido, que había gobernado el país durante más de 150 años, pero se avizora un repunte.

Aguiar lanzó su pronóstico sobre el Partido Colorado en un evento de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) en 2004. "Esta tendencia es sistemática, y si se le aplican modelos matemáticos habituales en nuestra disciplina, eso no quiere decir que desaparezca mañana" sino que "es una tendencia de largo aliento".

Aguiar explicó que el problema estaba en que el Partido Colorado "ha perdido su base de reclutamiento y no ha logrado socializar a los nuevos electores", porque "la clave del problema es que ya no hay mecanismos en la sociedad que generen identidad colorada".

Generar identidad colorada es, precisamente, lo que trata de hacer ahora Bordaberry, once años después del diagnóstico de Aguiar y con un presente donde el partido ha vuelto a caer feo: 12,9% del electorado. En los hechos, en la última elección perdió seis bancas en Diputados y una en el Senado. Pese a que ha intentado poner paños fríos y diferir seis meses la autocrítica reclamada por el resultado electoral, Bordaberry ha visto caer su liderazgo hasta el nivel de ser cuestionado públicamente en la última convención departamental, donde ni siquiera pudo conseguir el apoyo de los legisladores de su sector, Vamos Uruguay, para su candidato a intendente por el Partido de la Concertación, Luis Alberto "Ney" Castillo, que debió irse por la puerta de atrás. "Cuando un general se muestra débil, la tropa se solivianta", confió a El País un veterano dirigente colorado.

Quinteros

La renuncia de Castillo fue el último golpe de una serie de episodios que muestran el deterioro de la figura de Bordaberry. ¿Cómo generar identidad entonces desde esa posición? Pensó en remover las raíces del sentimiento colorado apelando al recuerdo de las gestas de los comienzos de la República y el aniversario 157 de la masacre de Quinteros le vino como anillo al dedo. Ese episodio histórico fue "un cruce de caminos", planteó Bordaberry en el acto frente al monumento en el cementerio Central que recuerda aquella jornada del 2 de febrero de 1858 donde varios generales colorados fueron fusilados por orden del entonces presidente Gabriel Antonio Pereira, de su mismo partido.

Bordaberry sostuvo que ese "cruce de caminos" se proyecta hoy un siglo y medio más tarde pero advirtió que "no hay que usar el pasado buscando los enconos de hoy".

"¿Qué se puede extraer de este episodio?", preguntó en el acto, al que asistieron el expresidente Julio María Sanguinetti, dirigentes, legisladores y hasta el renunciado Castillo, que se ubicó en un discreto segundo plano. "Luego de Quinteros muchos pensaron que el partido estaba terminado. Vaya si sería complicado ese momento. Parecía que en 1857 el Partido Colorado se terminaba. Hoy hay quien se pueda sentir como después de Quinteros, pero no tenemos derecho a sentirnos así. Que esos hombres nos vuelvan a guiar con su ejemplo", proclamó el senador reelecto.

"Este es momento de unión de todos los colorados, de privilegiar el interés del Partido Colorado", arengó Bordaberry, que luego envió un mensaje sobre su futuro como líder partidario: este es "un momento de desprendimiento y grandeza, de dejar de lado los intereses personales y poner primero al partido y al país. Nadie es más que el partido. Cualquier acto de renunciamiento que sea necesario, estoy dispuesto a hacerlo".

Bordaberry no renunciará a asumir su banca el domingo 15, confió a El País uno de sus allegados. No aceptó integrar el nuevo ejecutivo colorado y no fue nombrado secretario general argumentando la necesidad de renovar los cuadros. Nadie sabe hoy si dará un paso al costado como líder colorado.

Tras este mensaje, en las redes sociales integrantes de los grupos técnicos de Vamos Uruguay autodefinidos como "los metedores", comenzaron a tomar distancia de "los inútiles" que "nunca movieron un dedo", y anunciaron que abandonarían la política. Romana Ferrer, una dirigente barrial, afirmó en Twitter que Bordaberry fue "el único que trabajó de veras" en el partido.

Paréntesis en el ejecutivo colorado por la IMM


El comité ejecutivo nacional (CEN) del Partido Colorado postergó hasta hoy una decisión sobre la candidatura del exdiputado Ronald Pais a la Intendencia de Montevideo por el partido de la Concertación. Tras negociar el día entero, sobre las 18 horas se tomó la decisión luego de recibir las condiciones que expuso Pais para ser el candidato en las actuales circunstancias. Quiere apoyo político, algo esencial, y respaldo financiero para poder hacer una campaña medianamente decente, dada la falta de tiempo. De todas formas, en la reunión del ejecutivo se insistió ayer en que varios de los dirigentes de mayor peso en el Partido Colorado se inclinan por apoyar al empresario Edgardo Novick, a quien consideran una figura de recambio y que se hizo "de abajo" llegando a posiciones importantes, algo que según los analistas es hoy una de las carencias más relevantes que tiene el partido y que explican su mal momento.

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