INSEGURIDAD EN DOS BARRIOS

"Si no colaborás, te vamos a matar y a toda tu familia"

La policía llegó a tiempo, frustró secuestro al dueño de local de cobranzas, pero los delincuentes huyeron.

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Hace 15 días Policía hizo descender a dos personas trepadas del ombú. Foto: A. Colmegna

Cuatro delincuentes coparon la casa del dueño de un local de cobranzas en el barrio Brazo Oriental y, tras reducir a su familia, lo llevaron en un auto al local para robarle el dinero que había en una caja fuerte, que estaba destinado al pago de jubilaciones. La Policía llegó al lugar, evitó el robo, pero no logró detener a los delincuentes.

A las seis y media de la mañana, el propietario del local se levantaba para encarar una nueva jornada laboral. Su esposa dormía, su hija también. Su otro hijo estaba saliendo de casa para ir al liceo. Cuando cruzó la calle, un hombre acompañado por dos cómplices lo apuntó con un arma y lo obligaron a retornar a la casa.

"Ahí nos sorprendieron a todos dentro de la casa", contó a El País el encargado del local de cobranzas, que en ese momento estaba en el baño, cepillándose los dientes.

Los sospechosos cubrían sus rostros con pasamontañas, tenían chalecos antibalas, pistolas 9 mm con silenciador y una granada. "Si no colaborás te vamos a matar a toda tu familia", gritó uno de los delincuentes. Querían el dinero del local de cobranzas, que a esas horas no había abierto aún sus puertas, aunque algunos jubilados ya se preparaban para cobrar su mensualidad.

Las amenazas eran incesantes. "Decían que iban a volar la casa con la granada y que iban a matar a toda mi familia si apretaba un supuesto botón de pánico", narró el responsable del local, quien prefirió mantener su anonimato.

El conductor de un vehículo marca Nissan Sentra esperaba afuera. Dos delincuentes sacaron al dueño de casa y lo obligaron a subir al coche, que había irrumpido en el garaje de la vivienda dañando parte de una pared. Desde allí lo trasladaron unos 15 minutos (casi ocho kilómetros) hacia el Abitab, con la cabeza mirando hacia abajo.

Los sospechosos conocían el procedimiento de seguridad que exige Abitab para abrir un local: el dueño siempre debe llamar por teléfono a la casa central, que observa con cámaras de videovigilancia todo lo que está pasando en el lugar. Desde allí, le autorizan a abrir la puerta o no. "Ellos también sabían que las cajas fuertes tienen un retardo. Me dieron 10 minutos para que las vaciara y les entregara la plata", relató la víctima.

Un vecino que había observado lo que ocurría en la casa de la víctima atinó a llamar al 911.

Denunció que "algo extraño" estaba pasando en la vivienda. En el momento en el que un móvil arribaba a la casa, uno de los delincuentes que se había quedado reteniendo a los familiares como rehenes les exigió que abrieran la puerta del fondo para escapar y lo logró.

La esposa del dueño del local le contó a los efectivos que los delincuentes habían secuestrado a su marido y se habían dirigido al Abitab. El patrullero se dirigió rápidamente al lugar.

En Eugenio Garzón y Badajoz, el comerciante secuestrado estaba introduciendo la llave en la puerta del local, cuando llegó el móvil policial, que estacionó en la acera de enfrente.

Descendieron dos efectivos y cruzaron corriendo el Corredor Garzón al grito de "¡Alto!".

El conductor del auto, con los delincuentes dentro y esperando el botín, aceleró y los policías empezaron a dispararle.

En la persecución, que se originó en el barrio Colón, los ladrones se bajaron del vehículo y rapiñaron una camioneta. Poco después, perdieron el dominio y chocaron. La policía no pudo detener a ninguno de los delincuentes: dos huyeron corriendo y otros dos, en moto.

Trepados a un árbol.

Este es el segundo episodio de inseguridad que vive el comerciante en los últimos tiempos.

Hace un mes exacto, delincuentes rompieron una ventana con un meticuloso procedimiento, con el objetivo de que no hubiera vibración y no se activara la alarma de movimiento. Si bien lograron ingresar en el local, no pudieron robar nada. "Ahora, tal vez quisieron cambiar el procedimiento", opinó el encargado del comercio.

En tanto, hace 15 días la Policía detuvo a dos personas que se habían trepado a un árbol, ubicado justo en frente del Abitab, según comentaron dos comerciantes de la zona a El País.

"Hoy nos cierra todo de por qué se treparon a ese lugar. Seguro querían vigilar cómo eran los movimientos", dijo el propietario de una tienda de bicicletas.

"Miedo a la represalia".

La Policía le informó a la víctima del secuestro exprés que había solicitado al juez la posibilidad de enviarle un efectivo policial para custodiar la casa en donde se originó el incidente.

"Aunque nosotros obedecimos todo lo que nos dijeron, evidentemente ahora hay miedo a la represalia", aseguró el dueño del local.

Si bien fue un vecino el que alertó del hecho, el miedo radica en que los delincuentes piensen que fueron ellos los que apretaron un supuesto botón de pánico en la casa.

Al mismo tiempo, la Policía revisa videos proporcionados por vecinos de la zona donde vive la víctima que muestran parte del episodio. No obstante, por ahora es difícil identificarlas porque todos estaban con pasamontañas.

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