LA NOCHE MONTEVIDEANA

Clausuran cuatro boliches por ruidos

Vecinos y autoridades municipales se reunieron en una iglesia por los locales bailables.

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Vecinos y funcionarios municipales tuvieron un encuentro. Foto: Diego Píriz

San Alejandro, la iglesia ubicada en la proa de Benito Blanco y 26 de Marzo, fue anoche escenario de un cónclave inusual de funcionarios de la Intendencia de Montevideo, la Junta Departamental, el Municipio CH y vecinos afectados por "ruidos molestos" de locales bailables.

La reunión tuvo lugar en un salón mientras se celebraba la misa en el interior del templo. En ese marco, Diego Banizi, director de Inspección General de la IMM, informó a los vecinos que ese mismo día "clausuramos cuatro boliches" al constatarse que producían "ruidos molestos".

Los vecinos habían acusado a la IMM de no hacer lo suficiente para frenar el problema.

"Si no estuviéramos haciendo nada, hoy no habríamos firmado cuatro clausuras a boliches en Montevideo", replicó Banizi. "Estamos trabajando duro con quienes no cumplan las normativas, el tema es que nosotros vamos hasta ahí, hasta las normativas, no podemos venir mañana y cerrar todo porque hay música adentro", dijo el jerarca.

La discusión se tornó pesada en algunos momentos. Los vecinos que habían acudido a la convocatoria, y que no superaban la docena, esperaban una respuesta más concreta de las autoridades departamentales, o que directamente les dijeran que iban a cerrar algún boliche más. Pero no fue así.

"Me estás tomando el pelo entonces, los inspectores que mandan son incapaces, nunca pueden medir cuando hay un ruido molesto en esta zona y resulta que la música está a todo lo que da, toda la noche", le retrucó uno de los vecinos a Banizi. El aludido no se hizo oídos sordos a la crítica.

"Tengo 30 inspectores trabajando en todo Montevideo, ¿usted cree que los 30 son incapaces?", contestó enojado el director de Inspección General.

Para Banizi, las reglas y las normas en las que se debe de basar son claras. El primer paso es aplicar una multa, siempre y cuando los niveles de medición de los ruidos sobrepasen los límites estipulados. En segundo lugar, se le pide al local que haga una aislación acústica, que requiere "una fortuna de plata", según Banizi. Por último, está la clausura.

"Entiendo los reclamos que ustedes nos hacen, pero ustedes entiendan que nosotros tenemos que amoldarnos a las normas, (...) igualmente estamos trabajando en un proyecto, que es a mediano plazo y que estudia un montón de cosas, entre ellas la posibilidad de que exista un medidor automático en los boliches que corte la música si se pasa de los decibeles previstos", explicó Marta Garagorry, de la Prosecretaría de la Intendencia de Montevideo.

Garagorry puntualizó que se está trabajando "para generar un cronograma de reuniones con los diferentes actores: empresarios, vecinos, y los mismos jóvenes usuarios".

Otro de los proyectos, ya anunciado, es limitar el horario de funcionamiento de los locales bailables.

Diego Rodríguez, edil del Partido Nacional, retrucó la apuesta. "¿Cuál es el plan concreto que está llevando adelante la Intendencia para que se pueda ayudar a los vecinos de las zonas afectadas".

Tanto Garagorry como Banizi interpusieron el trabajo de las ya mencionadas reuniones con los diferentes actores.

La respuesta enfureció a uno de los vecinos que escuchaba el diálogo, y que pidió la palabra e increpó: "Acá los que no dormimos de noche, los que perdemos horas irrecuperables somos nosotros desde hace tiempo, acá hay que hacer algo a corto plazo que también se garantice nuestros derechos".

En ese momento de la discusión, todavía sonaban los ecos del final de la misa, cuando el sacerdote daba la bendición y despedía a los fieles diciendo: "Podéis ir en paz".

No habrá más decks en la calle.

Ante la queja de los vecinos, el municipio CH tomó cartas en el asunto. "Desde el Municipio decidimos no habilitar más decks en las veredas de los bares", informó el alcalde nacionalista, Andrés Abt. En cuanto a los controles que lleva adelante la IMM en distintos boliches de la capital, los vecinos aseguran que una vez que se van, "la música vuelve a subir bastante".

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