UNA ESCENA PARA HITCHCOCK EN MONTEVIDEO

La ciudad de las "ratas con alas"

Alimentar palomas es una afición que puede provocar trastornos en la salud humana.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La dueña de casa alimenta la palomas todas las mañanas con harina de maíz. Foto: Arotxa

Todas las mañanas cientos y miles de palomas se aposentan sobre los cables de una casa de dos pisos en la calle Surraco, en el barrio La Blanqueada. Religiosamente, a eso de las 8:00, una mujer vuelca sobre la vereda granos de maíz y "algo parecido a sorgo", dicen los vecinos.

Una vez que las palomas desayunan, la dueña de casa limpia toda la zona afectada por los excrementos con escoba, agua y jabón.

La mujer no se mostró muy dispuesta a formular comentarios, pero aseveró que las palomas no le pertenecen. "Son del barrio", explicó. "Acá sólo vienen a comer".

Frente a su vivienda hay una antigua casa de citas abandonada. Tiene una torre donde se puede ver a cientos de palomas tomando el sol.

Cualquier persona de cierta edad que pase por el lugar, asociará de inmediato esa casa con la célebre escena de la película Los pájaros, de Alfred Hitch-cock, en la que una bandada de cuervos se posaba amenazante sobre una escuela.

¿Mascota o amenaza?

Las palomas, que pululan por la ciudad, son una suerte de mascotas para algunos y, para otros, constituyen un serio problema urbano. Según los expertos, pueden transmitir 40 enfermedades a los humanos y generan daños al patrimonio.

La Intendencia de Montevideo tiene consciencia de ello, y aunque el servicio de Salubridad Pública "carece de competencias para actuar contra las palomas", varias sanciones se han aplicado a empresas y particulares.

El 29 de octubre de 2014, la IMM multó a una mujer, domiciliada en la calle Mercedes, por dar de comer a las palomas. La involucrada debió limpiar la vereda y pagar 16 UR por infracción al artículo D. 2159 del Digesto Municipal.

Por violar la misma norma, también fue multada otra mujer domiciliada en la calle Pedro de Mendoza. El caso ocurrió en junio de 2009 y tenía que ver con la presencia de un gran número de aves en la finca y la existencia de un palomar.

En diciembre del año 2005 un residente en la calle General Pagola también fue multado por alimentar palomas e intimado a limpiar el lugar.

Un caso más grave involucró a un centro de acopio de semillas situado en el municipio A. Los vecinos denunciaron que el negocio había provocado la aparición de cotorras y palomas. La Intendencia resolvió clausurar el comercio en junio del año 2014.

Minas.

Hace cuatro año que los vecinos de la plaza Rivera de Minas se quejan de la presencia de miles de palomas. Frente al lugar se encuentra la principal mutualista del departamento.

Hace un año, cuando asumió Miguel Paradeda al frente de la Dirección departamental de Salud, decretó "alarma sanitaria" en el lugar. Notificó a la Intendencia de Lavalleja pero todo siguió igual, según confirmaron los vecinos del lugar.

En determinado momento, una empresa de cetrería se presentó con dos gavilanes. En unos 45 minutos el área quedó despejada. A los nueve días volvieron las palomas pero la empresa no.

La firma pretendía que alguien le pagara $ 25.000 por mes para acabar con el problema. No hubo fondos y las palomas se multiplicaron.

Varios vecinos de Minas dijeron en una asamblea abierta estar padeciendo enfermedades vinculadas a los "piojillos" que estas aves trasmiten.

Peligro.

Una plaza de Montevideo puede llegar a tener entre 50 y 250 palomas de manera permanente, según cada lugar y la cantidad de alimento y "dormideros" con que se cuenta. A esto hay que agregar una cantidad indeterminada de aves que están de paso, y ese número puede superar largamente el millar, según estiman las empresas de control de plagas.

"Las palomas son ratas con alas", aseveró Martín Maier, de la empresa Intercepta Uruguay, especializada en el control de fauna. El experto, que realiza su combate en base al antiguo arte de la cetrería, aseguró que las palomas transmiten decenas de enfermedades , algunas de ellas graves.

Su empresa se enfrenta en un 95% de los casos a la variedad Columba livia, la más común y extendida de las 308 especies de paloma. Mediante este sistema se evita dar muerte a las aves, que son ahuyentadas por un depredador natural.

La empresa trabaja en una zona abierta, que puede ser una plaza en la ciudad, y en un período de tres meses logra reducir la población de palomas entre 60% y 80%. "Cuando se utiliza la cetrería como control de plagas lo ideal es mantener un servicio preventivo porque tarde o temprano las palomas vuelven", enfatizó Maier.

El experto aclara que el riesgo sanitario de las palomas es "real", en particular con la variedad Columba livia. De hecho, evita que sus aves rapaces coman carne de esa especie.

Los llamados "piojillos" de las palomas en realidad son ácaros que pueden diseminar enfermedades, según la información que manejan distintos sitios especializados.

Otras fuentes indican que las palomas son portadoras o transmisoras de ornitosis, encefalitis, toxoplasmosis, la enfermedad de Newcastle, y tuberculosis aviar. Otros problemas que causan las palomas son la contaminación del agua en bebederos y tanques de casas, edificios y colegios.

¿Plaga?

En el año 2012, la Intendencia llevó adelante acciones para combatir la proliferación de palomas, consideradas "una plaga" por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

En la tarde de ayer, consultado sobre si la Columba livia es considerada "plaga", el director de Servicios Agrícolas de ministerior, Inocencio Bertoni, evitó hacer comentarios.

"Hemos trabajado muy fuerte con ese tema. Son temas técnicos y de política del Ministerio. Precisamos más tiempo para poder responder, necesito sentarme con mi gente para ver qué le respondemos", afirmó.

En el sector privado hay empresas que se dedican al combate de las palomas que hacen sus nidos en los edificios. Algunas técnicas incluyen la alteración de su hábitat con elementos físicos. Por ejemplo, se colocan redes o pinchos que impiden el acceso a las cornisa, globos y búhos de plástico que emiten ultrasonidos, entre otras opciones.

Plaga con presencia universal.

En varios países europeos, el problema de las palomas está cuantificado. España cuenta con unas 256.000 en Barcelona, una de las ciudades con mayor densidad de palomas del mundo, según el diario "El Mundo". En Peruggia, Italia, se redujo la población un 23% en un año cerrando con malla los agujeros de ventilación de los edificios. La instalación de palomares controlados es otra solución que se ha aplicado en Europa.

Flagelo para el aeropuerto.

Palomas, cotorras, tordos y benteveos constituyen un verdadero flagelo para los vuelos. El Aeropuerto de Carrasco debió contratar a la empresa Cetrería Uruguay, que utiliza águilas y halcones para patrullar el cielo de la Terminal aérea. La Organización de Aviación Civil Internacional indica que "ningún tipo de aeropuerto es inmune" al riesgo de impacto, si bien "es difícil desalojar todas las aves de un aeropuerto de manera definitiva.

Una especie de rápida adaptación.

La Columba livia es la más común de las palomas. Originada en Europa, se extendió a casi todo el mundo. Originalmente era granívora pero terminó siendo una perfecta omnívora por su estrecha relación con el hombre y las ciudades, según expertos. Tiene la condición de "cruzarse" con las especies locales y produce materia fecal ácida que logra corroer los materiales con los que se construyen los edificios, en particular el cemento.

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