Un año y cuatro elecciones que dejaron pocos cambios en el mapa político

Un ciclo de ilusiones ópticas y equilibrios

El fin del ciclo electoral, casi un año después de su inicio y con cuatro votaciones, dejó más confirmaciones que novedades.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La Concertación en Montevideo fue la novedad, en una elección que volvió a ganar el FA. Foto: M. Bonjour

Los analistas lo definen con el término "equilibrio". Sin embargo, el proceso dejó algunas ilusiones ópticas. Y mucho de lo que parecía al principio terminó no siendo al final.

Frente Amplio

Arrancó el ciclo electoral con un trámite. La interna sirvió solo para generar la sensación de que Raúl Sendic empezaba a transformarse en un nuevo líder con una buena votación que, en realidad, alcanzaba para un senador.

De ahí para adelante el Frente Amplio puede hacer dos lecturas: una autocomplaciente y otra autocrítica. La primera resumiría que ganó con mayoría parlamentaria por tercera vez consecutiva, que ganó con comodidad en noviembre y que tiene una intendencia más que en 2010. La segunda, en cambio, diría que obtuvo la mayoría parlamentaria con el menor nivel de votación necesaria, que perdió votos en Montevideo, en la clase media y en los jóvenes.

Si bien la merma no fue grande si se compara 2009 con 2014, el cotejo es engañoso porque las tasas electorales eran favorables, explica a El País Eduardo Bottinelli, director de la consultora Factum.

"Debería haber tenido un crecimiento biológico del electorado y, sin embargo, perdió votos en los jóvenes, especialmente de Montevideo, y en la clase media. Perdió poco, pero perdió", afirma.

El pasado domingo ocurrió lo que revelaba el mapa político desde octubre, cuando el Frente Amplio había ganado en 15 departamentos, pero en la mayoría blancos y colorados sumados eran más. Así que se dio una "concertación" de hecho y de los 15 departamentos ganó sólo seis. "Perdió Maldonado con luz y ganó Salto, Río Negro y Paysandú por poco. O sea, tiene seis intendencias pero pudo haber tenido tres o incluso dos. Por eso creo que el Frente Amplio no tiene que quedarse con la foto sino mirar lo que hay atrás", afirma Bottinelli.

En cuanto a los liderazgos, el panorama se mantiene con el MPP a la cabeza, aunque el domingo terminaron favorecidos el Partido Socialista y la Vertiente Artiguista, dice Antonio Cardarello, politólogo e investigador del Instituto de Ciencias Políticas de la UdelaR.

El MPP, según los analistas, hizo una arriesgada jugada que no salió del todo bien. Tenía la posibilidad de quedarse con Montevideo, Canelones, Rocha, Cerro Largo y Artigas. En Río Negro y Maldonado apoyaban candidatos de otros sectores del Frente Amplio.

Sin embargo, se quedaron con dos (Canelones y Rocha), cifra no menor si se tiene en cuenta que es la tercera parte de las intendencias que tiene la fuerza y, si se le agrega Río Negro, pasan a ser la mitad.

"Yo creo que el problema del MPP en esta elección es la apuesta que hizo a Montevideo, que fue para desafiar a Vázquez por no consultarlo para la integración del gabinete. Perdió y eso es un golpe", resume Bottinelli.

Partido Nacional.

Fue la interna que le dio razón de ser a la elección del 1° de junio, día en que emergió la figura de Luis Lacalle Pou, transformándose en el candidato a presidente. El knock out para Jorge Larrañaga empezó a matizarse el 26 de octubre: quedaron seis a cuatro en Senadores y empatados en Diputados.

Las fichas se dieron vuelta el pasado domingo: Larrañaga quedó con el doble de intendencias que Lacalle Pou; perdió Paysandú, pero ganó Maldonado. Lo de junio de 2014, entonces, parece hoy una ilusión óptica. "Al término del ciclo electoral no hubo un aplastamiento de Lacalle Pou sobre Larrañaga. Hoy el Partido Nacional volvió a su realidad de unas semanas antes y el propio día de las elecciones internas. Hay dos figuras que compiten, que están consolidadas y que son parejas", explica Bottinelli, quien entiende que si bien Lacalle Pou quedó mejor en cuanto a estructura partidaria, ambos tienen un equilibrio en peso político.

En el mismo sentido Cardarello dice que después de la interna se pensaba que Lacalle Pou sería el ganador de este ciclo electoral y ahora, al final del ciclo, "no es tan así". "Ni siquiera logró una votación mucho mejor que la de su padre cinco años antes", dijo.

Partido Colorado.

Desde las internas el partido cometió errores y en octubre obtuvo una votación de acuerdo a lo mal que resolvió el candidato a vicepresidente.

Según los analistas se marcaron un piso, además, erróneo en base a una ilusión óptica: el 17% de 2009. "Ese porcentaje fue producto de la caída del Partido Nacional, tras un final de campaña de Lacalle Herrera con varios errores consecutivos. El piso del Partido Colorado era 13% no 17%", dice Bottinelli.

No llegar al 13% en octubre, el desgaste interno y el resultado electoral del domingo pasado terminaron por dinamitar al partido y sobre todo a Vamos Uruguay. "Empieza un período de desgajamiento de Vamos Uruguay que es el gran derrotado, no sólo por la votación de octubre sino porque además se quedó sin un gobierno departamental (Salto)", dice Cardarello.

"Decisión de bajar a Gandini impactó".

El resultado electoral del pasado domingo deja claro a la interna del Partido Nacional, según los analistas, que Jorge Larrañaga tiene un problema en Montevideo y es más fuerte en el interior y que la decisión de Luis Lacalle Pou de no apoyar a Jorge Gandini afectó el desempeño del partido en la capital. "Todo lo que hubo detrás de la candidatura del Partido Nacional en Montevideo dejó inevitablemente secuelas", opina el director de Factum, Eduardo Bottinelli, y asegura que "aunque ahora diga (Lacalle Pou) que no lo bajó (a Gandini) porque nunca lo apoyó, y es así en términos semánticos, la realidad es que el candidato natural del partido era Gandini, porque venía apostando a mayo desde hacía dos años, y, sin embargo, quedó por fuera".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)