JOSEPH MENGELE EN SUS ÚLTIMOS AÑOS

CIA investigó a un uruguayo creyendo que era Mengele

Envió al país a un agente a vigilar a un conocido empresario, que aún vive.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Criminal: Mengele durante la guerra, en el centro de la foto.

El hecho de que el criminal de guerra nazi Joseph Mengele se casó en Nueva Helvecia el 25 de julio de 1958, utilizando su verdadero nombre, es ampliamente conocido. El acta matrimonial que se conserva confirma el paso del "ángel de la muerte" por Uruguay, aunque no existen registros de que haya vivido en nuestro país.

En los últimos años, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) desclasificó muchos documentos que refieren a la caza de nazis luego de la Segunda Guerra Mundial, muchos de los cuales encontraron en América del Sur (sobre todo en Argentina durante el gobierno de Juan Domingo Perón) refugio e impunidad. Estos documentos fueron la base de la serie "Persiguiendo a Hitler", emitida por el History Channel, que maneja la posibilidad de que el führer haya muerto de viejo en América del Sur.

Pero el final de Josph Mengele es bien conocido. Luego de vivir muchos años en Buenos Aires, viajar frecuentemente a Paraguay y pasar sus últimos años en Brasil, el verdugo de Auschwitz se ahogó cuando se bañaba con el agua al pecho en la localidad de Bertioga (estado de San Pablo), el 7 de febrero de 1979. Sin embargo, durante años este hecho estuvo en tela de juicio: los cazanazis Simon Wiesenthal y Hermann Lang-bein sospechaban que Mengele había simulado su muerte en un intento por desaparecer de la faz pública, en la que no tenía problemas de sacarse fotografías y establecer vínculos con vecinos y nuevos amigos. Fue entonces que sus restos fueron desenterrados (había sido sepultado bajo un nombre falso) e identificados por un examen forense.

El cuerpo fue exhumado el 6 de junio de 1985 y el estudio se centró en su dentadura, la cual mostraba un notorio diastema —espacio interdental— en sus paletas, rasgo característico de Mengele. El 10 de junio, su hijo Rolf hizo pública una declaración admitiendo que se trataba de su padre y finalmente en 1992 un examen genético verificó plenamente la identidad.

Expediente sobre Mengele. Foto: Archivos desclasificados de la CIA
Expediente sobre Mengele. Foto: Archivos desclasificados de la CIA

Un mes atrás.

Días antes que fueran desenterrados los restos, y ante la presión internacional que reclamaba saber si Mengele estaba efectivamente muerto (Wiesenthal había ofrecido una recompensa de US$ 100 000 por su captura), muchos creían que el "ángel de la muerte" vivía en Uruguay, tras haber comprado —literalmente— la identidad de un conocido empresario local que supuestamente había fallecido en un accidente de tránsito en 1959. La CIA se contaba entre quienes pensaban que este uruguayo podía ser Joseph Mengele y por eso envió a nuestro país, en 1985, a su agente John Herbert, para montarle una discreta vigilancia, según un documento de la agencia en poder de El País.

Pero lejos de haber muerto, aquel sospechado vive todavía en Montevideo. El País se comunicó con sus familiares, quienes pidieron se mantuviera el nombre en el anonimato, por la avanzada edad del empresario (92) y su delicado estado de salud. "Aquello fue un disparate total y un absurdo, nunca tuvo ni pies ni cabeza. Mi familia estuvo un año entero sufriendo por este tema", comentó su hijo.

La investigación de la CIA incluye a varios uruguayos: el secretario del jefe de Policía de Montevideo del momento, Milton Garravantes; un oficial de policía retirado de nombre Juan Andrade (luego propietario de una agencia de detectives); el banquero del sospechado, un alemán de nombre Klaus Roessler que se encontraba en la Cámara de Comercio, un director de la Oficina de Identificación Civil de apellido García; un amigo del policía retirado llamado Israel Sztemberg (que vivía en Argentina); el dueño de un club nocturno que todavía funciona en Montevideo y que es presentado como "informante de la DEA"; un ex vecino llamado Tomas Romang, y el secretario general del sindicato de trabajadores del ramo al cual estuvo vinculado el empresario.

Romang incluso llegó a decir que cuando conoció al empresario, éste tenía "un espacio entre sus dientes frontales superiores, que ahora ya no lo tiene".

Punta Ballena.

El agente de la CIA comienza relatando la vigilancia que montó a la casa de veraneo del uruguayo. Su misión en el país fue de 21 días: del 9 al 30 de abril de 1985.

"Lo vi junto a su esposa el sábado 13 en su casa del balneario Punta Bayana (por Punta Ballena). Punta Bayana está completamente vacío durante la temporada baja, todas las casas están cerradas, todos los restaurantes están cerrados. No hay un solo ser humano en la playa. Era por lo tanto muy difícil para mí observar la casa. Noté que era el único en la zona que pasaba cada fin de semana en el balneario. Me di cuenta que en la parte superior (se entiende que en un lugar elevado) había dos hombres sentados en un balcón, en otra casa, viendo la propiedad (del empresario) durante todo el día", testificó el agente frente a un grabador.

El enviado de la CIA habló con un hombre al que identifica como "Pedro", propietario de una agencia de remises. "Me dijo que la cadena de noticias ABC llegó desde Miami con tres hombres y 29 maletas y se instaló en el hotel Victoria Plaza. Contrataron tres remises y fueron con todos sus equipos a la Cancillería, donde solicitaron una entrevista con el ministro. Afortunadamente, llevaron a Pedro todo el tiempo, para ayudarles a cargar las cosas. Él también hizo de intérprete. Ellos le dijeron al canciller que sospechaban que esta persona era Joseph Mengele y que querían entrevistarlo".

Herbert continuó: "El ministro llamó al empresario, quien se presentó en el Ministerio. Cuando le mostraron la evidencia circunstancial, se indignó y les dijo en términos inequívocos que él era realmente quien decía ser. Luego llamó a su hijo a la fábrica, quien apareció como testigo. El hijo le dijo a la gente de ABC: Éste es mi padre y siempre ha sido mi padre".

Los empresarios llevaron después a los enviados de ABC a una escuela en la que el sospechado se había graduado hacía más de 50 años. Él se reconoció en una vieja fotografía.

"También fueron a la fábrica, en la que él les dijo que había trabajado toda su vida. En ese momento, el equipo de ABC se convenció de que todo fue un error. Se disculparon, fueron de vuelta al aeropuerto y se marcharon", detalló el agente.

Tres preguntas a Héctor Amuedo, investigador.

Héctor Amuedo es el uruguayo que más ha investigado sobre la fuga de Mengele. Dos veces fue entrevistado al respecto por el canal History Channel.

1 - ¿De dónde surge la información que vincula a este conocido empresario uruguayo con Joseph Mengele?

La información surgió de un acaudalado miembro de la comunidad judía de Nueva York. Este señor recibió esa información de un ex policía argentino, Saúl Stenzburg, y de Herbert John, un periodista alemán (ellos eran dos estafadores que vendían información falsa sobre fugitivos nazis).

2 - ¿La información también se vendió a la prensa? El documento de la CIA menciona a periodistas de ABC.

Sí. También vendieron la historia a la revista francesa Paris Match y al New York Post. Este último se gastó US$ 50.000 en el asunto. El diario neoyorquino envió fotógrafos que tomaron imágenes del empresario con teleobjetivos. Una mujer dijo que el uruguayo era en realidad alemán y que sus amigos lo llamaban Doctor.

3 - ¿Y qué pasó con esas fotos que fueron tomadas en Uruguay? ¿Fueron sometidas al análisis de expertos?

Las examinó Ellis Kerley, forense que asesoró a la Comisión Warren que investigó la muerte de Kennedy y que luego sería uno de los que viajaron a Brasil a identificar el cadáver de Mengele; la antropóloga forense Peggy Caldwell y el doctor Lawrence Angel del Smithsonian Institution. ¡Todos concluyeron que era Mengele!

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