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Cerro Norte fuera de control

Ayer a las 15:30, un grupo de policías de la IV Zona debió replegarse, cuando pretendía ingresar al barrio Los Palomares, en Cerro Norte, como constató El País.

Operativo policial en Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores
Operativo policial en el Cerro Norte. Foto: Francisco Flores

Los efectivos bajaban en cinco móviles -dos patrulleros y tres camionetas- por la calle Río de Janeiro, y a la altura del cruce con Pedro Castellino se detuvieron.

Quince efectivos policiales apuntaban, con armas de grueso calibre, hacia el Norte, donde a dos cuadras, unas 60 personas, en su mayoría jóvenes portando armas y en posición amenazante, obligaron a los efectivos a replegarse de la zona.

Segundos antes que el móvil de El País y la Policía se cruzaran, se escucharon dos detonaciones, pero no se pudo saber fehacientemente si los disparos provenían de la esquina donde los jóvenes cortaban el paso a los efectivos o si venían de otro lado.

“¡No te cruces, no te cruces!”, le advirtió un oficial a un subalterno que se aprestaba a cruzar la calle Río de Janeiro, por donde los efectivos pretendían emprender la retirada.

Los policías llegaron hasta la esquina de Carlos María Ramírez, donde se reagruparon y salieron del lugar.


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“¡A los móviles!”, ordenó otro de los oficiales que participaban del operativo. Los efectivos subieron a los vehículos y salieron en distintas direcciones.

A cuatro cuadras de ese lugar, las personas que lograron persuadir a la policía de ingresar a Los Palomares también se iban dispersando poco a poco.

El ambiente era espeso. Diez minutos después que los efectivos se retiraran del lugar, un joven en una moto Kawasaki azul, sin matrícula y sin casco, llegó hasta Carlos María Ramírez, por Río de Janeiro, observó en ambas direcciones y volvió hasta la calle Haití, donde aguardaban todavía buena parte de quienes protagonizaron el incidente.

Luego que el joven en la moto llegó al lugar, casi todos quienes estaban en la esquina de Haití y Río de Janeiro, se terminaron de ir. Esperaban la señal de este joven, asegurando que los efectivos policiales hubieran dejado la zona. La Policía ya no estaba en el lugar.

Una relativa calma volvió a la zona. Debido al repliegue hacia la principal calle del Cerro, hasta el tránsito se vio brevemente conmocionado.

Desde el Ministerio del Interior se informó que ayer, a esas horas, hubo dos intervenciones en Cerro Norte.

La primera de ellas fue luego de una llamada a Mesa Central de Operaciones, en la que se denunciaba un desorden en la vía pública.

Fue luego de esta intervención que la Policía realizó lo que fuentes del Ministerio del Interior calificaron como “un repliegue ordenado”.

Desde el ministerio sostienen que el repliegue obedeció a que “no había necesidad de un enfrentamiento” ya que “la situación no lo ameritaba”.

En el parte policial, en el que dejaron constancia de los hechos los efectivos que participaron de este operativo, se señaló que el mismo terminó “sin novedad”.

La segunda intervención fue por un problema familiar en una vivienda de Puerto Rico y Guayanas. El llamado fue recibido por Mesa Central de Operaciones cerca de las 15:30 horas. Un móvil llegó al lugar minutos más tarde.

La intervención duró poco más de 15 minutos y también terminó “sin novedad”.

Fuentes allegadas al ministerio confirmaron que “esta intervención no tuvo mayores problemas”.

En un comunicado, firmado por dos de los referentes de la Zona IV, el Inspector Eduardo Darnauchans y el comisario Antonio Da Silva, establecieron que “ambos procedimientos se realizaron según el Protocolo establecido al ingreso de dicha zona, bajo la supervisión de la Oficial Subayudante Sofía González y comunicado en tiempo y forma a la M.C.O. (Mesa Central de Operaciones)”.

Los Palomares

Cerro Norte recibe al visitante con cara de pocos amigos. Circular por las calles y pasajes sin ser reconocido por quienes viven allí es exponerse a una serie de insultos “por las dudas”. Cualquier desconocido siempre es un potencial enemigo.

“Alcahuete”, es el epíteto más suave que dos jóvenes dijeron al pasar, durante una recorrida realizada por El País en la zona. La agresividad natural del barrio parece haberse acentuado aun más en estos días, cuando la guerra entre narcos estalló y salpicó hasta la propia Policía, que fue amenazada en mensajes de Facebook de matar “a todos los milicos que entren en el Cerro Norte”.

En la conferencia de prensa que se llevó a cabo el jueves en la sede de la Zona IV, en el Prado, el jefe policial de Montevideo, Mario Layera, había informado que todo había partido “de una llamada que se recibió en el 911, pero la investigación determinó que esa amenaza se inició con una hipótesis de enfrentamiento proveniente de la propia policía”.

Sin embargo, en la pasada jornada, fuentes policiales informaron a El País que hay, efectivamente, grupos organizados que pretenden atentar contra efectivos en la zona.

Los informantes señalaron que días atrás “se alertó que había grupos fondeados por Santín Carlos Rossi, esperando que pasen los móviles policiales para acribillarlos y quemarlos” y que la forma de que estos llegasen a la zona, era mediante llamados falsos al 911.

Armamento.

Las incautaciones realizadas por la Policía dejaron diezmada a una de las bandas que pugnan por el dominio de la venta de drogas en la zona de Los Palomares, en Cerro Norte.

Escopetas calibre 12, revólveres calibre 357 y 45, además de una subametralladora Uzi y un subfusil M1 americano, fueron incautados en un operativo realizado el pasado jueves.

También se requisaron municiones y pasta base.

El jefe de la Guardia Republicana, Rover Yroa, había manifestado en ocasión de la conferencia de prensa brindada junto a Mario Layera, que una de las bandas “había quedado renga”.

No obstante, fuentes poli-ciales no se confían, ya que saben que estos grupos tienen posibilidades de conseguir más armas.

“Se pueden reagrupar fácilmente, por eso no se puede desatender el tema. Por cada arma que les sacamos tienen otras 10 por lo menos”, afirmó un efectivo afectado a los operativos en la zona.

Los vecinos del Cerro Norte, sea que vivan en Los Palomares o no, siguen siendo los grandes rehenes de esta situación. Gustavo atiende uno de los tantos puesto de frutas y verduras sobre Carlos María Ramírez, y vivió en el barrio toda su vida.

“Te terminás acostumbrando. Al principio te molesta escuchar tiros todo el día, pero después es como parte del paisaje”, afirma.

El trabajador señala que “no hay una hora para que comiencen los tiros, pero cuando empiezan no paran hasta la madrugada”.

Como todos los vecinos, Gustavo tiene claro qué es lo que pasa en el barrio. “Nadie se mete, porque se sabe que lo que está pasando acá es por un tema de drogas. Los narcos dominan el barrio, pero nunca queda claro quién es el que domina más, por eso la guerra”, explica el vecino.

Juan, así pidió ser llamado, trabaja en un taller mecánico, que también está sobre Carlos María Ramírez. También vive en Cerro Norte, cerca de Los Palomares.

“Acá, fuera de lo que son estos enfrentamientos, no pasa nada”, señala el trabajador.

No obstante indica que “muchas personas inocentes han pagado el plato por estos enfrentamientos y han resultado heridas”, dijo recordando el caso del niño de 12 años que días atrás fue baleado en una pierna, cuando quedó en el medio de un tiroteo.

“A esta altura (por Carlos María Ramírez) todavía no llegó esta guerra. Lo máximo que te puede pasar por esta avenida es que en la noche algún pastero (adicto a la pasta base) te robe para comprar más droga en Cerro Norte”, afirmó.

Julián, otro joven trabajador de la zona, admite que su barrio (Cerro Norte) está “salado”, aunque señala que “el Casabó está peor”.

Allí, según Julián, “por lo menos hay tres bandas” que pugnan por el control de las ventas de drogas.

“El tema que hoy Cerro Norte vende a los medios, pero acordate que en unos días va a estar todo el mundo hablando del Casabó”, predijo.

Incautan armas robadas a Policía


Personal del Área de Investigaciones de la Jefatura de Zona operacional III, que abarca al noroeste de Montevideo, realizó ayer un operativo en la zona de Toledo, en el que incautaron 10 kilos de pasta base y varias armas de fuego de grueso calibre. Una de ellas era un revólver Magnum 357 que pertenecía a un oficial de Policía Caminera, robado en el año 2007.

Además, encontraron dos pistolas, tres chumberas, tres rifles calibre 22, un auto, una moto, una katana, una granada y 290 kilos de cafeína.

Jefatura de Policía de Montevideo informó que cinco personas, incluyendo un menor de edad involucrado, fueron detenidas en el operativo.

La Jefatura de Zona operacional III incluye las jurisdicciones de las seccionales 8ª, 12ª, 16ª, 17ª, 18ª y 25ª de Montevideo.

En el detalle de las armas incautadas figuran también una pistola Bersa 380, y una granada de estruendo.

Los funcionarios del área de Investigaciones se encuentran abocados a desarticular bocas de venta de estupefacientes en el oeste de Montevideo y realizan vigilancia sobre determinadas viviendas donde se sospecha que comercializan drogas.

Bonomi: “El delito está creciendo en toda la región”


El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, aseguró que “cada vez hay más integrantes de la clase media que se vuelcan al delito”, cuando concurrió ayer a Soriano a inaugurar la nueva cárcel. Consultado por la prensa local sobre el incremento de los delitos, el ministro respondió que “cada vez hay más delincuentes, cada vez hay más gente que se larga en la carrera delictiva y ese es un problema social”.

Bonomi, que ayer participó del traspaso de la cárcel de Soriano al Instituto Nacional de Rehabilitación, dijo en conferencia de prensa que “el delito está creciendo en toda la región de forma inusitada”, pero señaló que en Uruguay “es donde está creciendo menos”.

Bonomi, según recordó ayer El Observador, ya se había referido al incremento de la delincuencia en la clase media y la alta. El jueves 20 de junio de 2013, dijo en la Comisión de Constitución y Legislación del Senado que “en las de clase media hacia arriba, hay también jóvenes delinquiendo. Piensan que los que trabajan son unos giles, que los que estudian son unos giles, pero quieren tener determinadas cosas”, indicó. “Se vuelcan al tráfico, al robo o a la venta de lo robado”, agregó.

El ministro advirtió que no se puede “perder de vista” que “es un problema social”.

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