LA RELACIÓN DE SECUNDARIA CON EL SINDICATO

Celsa Puente le pidió "disculpas" a docentes

Había tratado de “infames exhibicionistas” a los sindicalistas.

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Los docentes de Secundaria mantienen tensa relación con la directora Puente. Foto: Archivo.

La directora general del Consejo de Secundaria, Celsa Puente, pidió "disculpa formal" a los docentes agremiados en la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), luego de llamarlos "infames exhibicionistas" y acusarlos de padecer el mal de Diógenes, por acumular horas de clase que después no pueden dictar.

"Si en el devenir de un discurso y casi como un hábito del uso lingüístico he ilustrado con alguna imagen alguna situación y ha sido fruto de consideraciones o interpretaciones inadecuadas, pido una disculpa formal, porque nunca fue mi intención hacer eso", dijo la jerarca esta semana ante la Comisión de Educación de la Cámara de Representantes.

"Si tengo que pedir una disculpa, lo hago. Estoy bien tranquila de que jamás voy a asociar a mis colegas con ninguna condición negativa. Y adhiero a lo que dice el diputado (frentista, Sebastián) Sabini acerca de que el primer paso que tenemos que dar como sociedad es el de respetar y poner en un lugar importante —bien merecido que se lo tiene— al colectivo docente. De esa forma, vamos a lograr un cambio sustancial en la educación", insistió.

Sin embargo, sus dichos no conformaron a Fenapes. Consultado por El País, su secretario general, José Olivera, precisó que el gremio, que se ha retirado de todas las instancias de negociación bipartita, no va a rever la situación hasta que la directora general "pida una disculpa pública, y no dentro de una comisión".

Puente ha tenido una serie de enfrentamientos con los docentes desde el inicio de cursos. El principal de estos por la cantidad de horas que quedan aún sin cubrir (ella sostiene que son menos de 15.000, mientras el sindicato advierte que son por lo menos el doble). También hubo desacuerdos por una disposición de Secundaria que obligaba a los estudiantes a mantenerse dentro de las instituciones a pesar de tener horas libres y por un libro de inglés que fue reconocido como obligatorio, el cual es importado por una firma internacional. Sobre estos dos puntos, el Consejo debió dar marcha atrás.

La situación se hizo más tensa luego de que El País publicara dichos de la jerarca y de los consejeros Javier Landoni y Isabel Jaureguy (elegida por el orden docente) en una reunión en la cual discutían la forma de desarticular el conflicto con Fenapes. Allí Landoni dijo que "el Frente Amplio no sabe qué hacer con la educación", al tiempo que Jaureguy advirtió sobre un supuesto plan encubierto, pergeñado por el secretario general del sindicato, Olivera, para hacer caer a Puente.

Después de que sus dichos se hicieron públicos, la consejera en representación de los profesores le pidió perdón a todo el gremio y advirtió que desde su asunción, hace poco más de dos meses, le ha sido imposible trabajar en equipo con Puente y Landoni, y los acusó de ocultarle información.

Insistencia.

Pese a su pedido de disculpa, Puente se mostró en desacuerdo con que se diera marcha atrás con la reglamentación que impedía que los alumnos salgan de la institución en las horas libres y en cuanto al no uso del libro de inglés que se había recomendado en un principio. Esto divide también a Puente con los otros consejeros, pues la marcha atrás a estas medidas se dio en una reunión bipartita en la que ella, tras un enfrentamiento con Olivera, se retiró antes del recinto y los profesores terminaron acordando suspender estas resoluciones con Landoni y Jaureguy.

"Con respecto a la permanencia de los estudiantes en el turno, debo decir que está particularmente expresado con relación al Ciclo Básico, por la edad de los estudiantes que allí concurren. Son muchachos verdaderamente chicos; se ingresa al Ciclo Básico con once o doce años y se termina a los quince años. La institución tiene una lógica relacionada con tener una cierta red de protección, sobre todo en los tiempos que corren, en los que nuestros chiquilines tienen pocos referentes adultos presentes", precisó Puente.

Tras esto, advirtió que era necesario cambiar la bibliografía para dar clases de inglés, pues los textos que se están utilizando son los mismos desde hace 16 años.

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