SUPREMA CORTE DE JUSTICIA

Caso María: padre prepara queja en España por fallo de la Corte

Pablo Santos cree que Justicia uruguaya viola acuerdos internacionales.

Madre de la niña pidió que se revisara el expediente por eventual indefensión en juzgado. Foto: F. Ponzetto
Madre de la niña pidió que se revisara el expediente por eventual indefensión en juzgado. Foto: F. Ponzetto

Los abogados de Pablo Santos prepararán un escrito judicial donde se quejarán de la decisión de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) de no restituir a la niña española a España como lo dictaminan acuerdos internacionales y dos sentencias de la Justicia de Familia de Uruguay.

"Ese escrito no sólo será presentado en España sino en otros lugares. Hay otros países que se están quejando de incumplimientos (judiciales) de Uruguay" en ámbitos internacionales, dijo Santos a El País en alusión a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Enseguida agregó: "Uruguay se ríe de España. Sé que ahí hacen despacio las cosas. En un principio, guardé mucho respeto por ese país. Nos dio una lección. Pero ahora hace otra cosa: no cumple con tratados internacionales".

Días atrás, el caso María generó impacto en la opinión pública española a raíz de una entrevista concedida por Santos a un medio de comunicación de ese país.

En la nota periodística, Santos se quejaba de que la Justicia española no homologaba medidas de restitución de la niña que había sido retenida "en forma ilegal" en Uruguay por su madre.

También cuestionó a la Justicia de España por no proteger a su hija y por no reclamarle a la Suprema Corte de Justicia de Uruguay el envío de la niña a Europa.

Santos consideró que la Justicia de Familia fue "un ejemplo" de trabajo, pero luego la Corte decidió suspender la restitución de la menor.

El miércoles 4, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Chediak explicó que la decisión de no restituir a la niña en forma provisoria se debió a un pedido de revisión del caso planteado por la madre.

Chediak dijo que la Corte demorará varios meses en tomar una decisión sobre el caso.

También reconoció que Uruguay, a esta altura, "no cumplió" con el convenio de La Haya que busca la celeridad de la restitución de los menores.

Santos opinó que los ministros de la Suprema Corte tienen que pensar que ese tiempo se sumará a los meses que duraron los juicios de la Justicia de Familia.

"Yo no tengo ningún contacto con mi hija. Ni siquiera una foto. Lo que quiero es que la niña vaya a un centro de Barcelona para que sea atendida por profesionales", dijo el padre desde España.

Santos afirmó que, mientras que vivió en España, la madre de la niña no hizo ninguna denuncia por supuesto abuso sexual en su contra. La denuncia, agregó, la presentó luego que estaba en Uruguay y cuando ya estaba finalizando el proceso en el Tribunal de Apelaciones de Familia. "En Uruguay se está planteando que la niña sufre grave riesgo de venir a España. Pero no se plantean lo otro: la manipulación de la madre". Advirtió que ésta pidió custodia policial cuando "yo estoy a 30.000 kilómetros de distancia. Ahora la niña está haciendo dibujos extraños; yo quiero que ella sea tratada por eso. Nadie está tomando en cuenta a la niña".

No quedó probado en los expedientes uruguayos que la menor fuese abusada por su padre. Ese es el único elemento que podría mantener a la niña en Uruguay.

Según la sentencia de la Corte, la perito psicóloga Ana Nin concluyó que la niña fue testigo de episodios de violencia doméstica, expresa "miedos" hacia la figura masculina y la figura materna aparece como un "importante referente" para la pequeña que "la ayuda" y "la contiene".

Psicólogas observaron indicadores de abuso.

María y su hija, que por entonces tenía cuatro años, habían venido de vacaciones a visitar a la familia materna en las Pascuas del año pasado. Habían llegado con la autorización del padre de la niña y contaban con los pasajes de regreso para el 24 de mayo de 2017, pero no retornaron. Madre e hija habían sido víctimas de violencia por parte del padre, a quien lo habían acusado de drogadicto. Pero no fue hasta su estadía en Uruguay que María empezó a sospechar —primero por actitudes y luego por la verbalización— que su niña había sido también abusada sexualmente. María consultó y pocas semanas después la psicóloga infantil Laura Gandolfo le confirmó que veía en la niña indicadores de abuso sexual por el padre. También consultó a otra psicóloga, quien coincidió en el diagnóstico.

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