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Carolina Cosse: luces y sombras de una figura política emergente

Como presidenta de Antel cultivó amores y odios. La elogian por el avance en el acceso a internet, pero la critican por autoritaria y por gastar en exceso. Es la figura de renovación que tiene el MPP.

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"No pienso en la política en términos de carrera, sino en términos de contribución". Foto: A. Colmegna

Carolina Cosse llegó a la presidencia de Antel en abril de 2010. Su venia fue votada por unanimidad en la Cámara de Senadores tras la lectura de un extenso curriculum de 15 años de trabajo en empresas privadas y tres en la División Tecnología de la Información de la Intendencia de Montevideo. Hasta entonces, la ingeniera era casi una desconocida en la política.

En aquel tiempo solo una voz se alzó en su contra: la del ingeniero y empresario Pablo Brenner. Apenas supo que Cosse había sido elegida por José Mujica, Brenner contó en su blog que había hecho negocios con ella y con su ex marido en la década de 1990 y que le habían quedado debiendo unos US$ 70 mil. Cosse “siempre tenía una mentira nueva para no pagar”, aseguró, y advirtió: “Esta señora sabrá de tecnología y será del MPP, pero no cuenta con los antecedentes de honestidad requeridos para ser directora de un ente público”.

Hoy, cinco años después, muchas más voces la critican pero también hay unas cuantas que la elogian y admiran. Es sin dudas una mujer rodeada de luces y sombras, querida y odiada en Antel, en el mundo de las telecomunicaciones y en los distintos partidos. Con su alto perfil de mando y su afán por tener visibilidad, logró posicionarse como una figura política de renovación dentro del MPP, que incluso podría aspirar a ocupar el sillón presidencial. Cuenta con el apoyo de Mujica y especialmente de la primera dama, Lucía Topolansky.

A Cosse la señalan por haber gastado en exceso y haber “aprovechado” Antel para apalancar su carrera política, cultivando un fuerte personalismo excusado en el afán de mejorar el posicionamiento del ente en Uruguay y el mundo. Varios políticos de la oposición se han expresado en esos términos.

De acuerdo al resultado presentado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Antel perdió US$ 176 millones en 2013 y US$ 276 millones en 2014. El déficit de este último año es el más abultado de la historia del ente (al menos desde 1999, cuando empezó a estar disponible esta información en el MEF). Cosse recibió Antel con US$ 132,7 millones en la caja y lo entrega con un saldo negativo de US$ 276 millones. En 2012, 2011 y 2010, en tanto, el saldo fue positivo.

En Antel tiene hinchas y detractores; a nadie le es ajena. Sus seguidores destacan su capacidad de trabajo, eficiencia y responsabilidad. “Soy funcionaria de Antel desde hace 38 años y es la primera presidenta que conozco que ha sido una locomotora”, aseguró una representante de ese grupo.

Además, Cosse logró algo que cinco años atrás parecía un imposible: mantener el ente en paz sindical durante todo el período. Mantuvo un diálogo constante con el gremio de funcionarios, Sutel, que ha elogiado su gestión y su afan negociador hacia ellos.

En tanto, los que la critican la tildan de autoritaria. “La presidencia de Cosse ha sido peor que la dictadura. Nos persiguió, nos investigó las comunicaciones, nos impidió participar de nuestra propia reestructura (salarial y de escalafones) y tuvimos cero diálogo”, expresó por su parte el CIPA, gremio que nuclea a profesionales y gerentes del ente.

En el ámbito de las telecomunicaciones nadie se atreve a cuestionar que en los últimos años Antel se posicionó a la vanguardia en el acceso a internet. En 2013 Cosse fue premiada “Profesional FTTH Latam del Año” por desarrollo de fibra óptica a los hogares.

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