La competencia argentina no debe preocupar todavía, según expertos

Carne: motor de la producción enfrentada a varias amenazas

La carne vacuna ha sido desde siempre crucial para la performance exportadora uruguaya y, con la excepción de unos pocos años en que dejó el primer lugar a la soja, ha sido el principal producto que el país envió al mundo a lo largo de su historia, pero recientes comentarios del canciller Rodolfo Nin Novoa encendieron una luz amarilla. El canciller advirtió que hacia 2020,

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La carne uruguaya debe competir con la brasileña y la australiana.

JUAN PABLO CORREA

Uruguay puede verse frente a serias dificultades para ingresar su carne vacuna a Estados Unidos ya que este dará ventajas para el ingreso de competidores directos del país como Australia y Nueva Zelanda como consecuencia de la firma del acuerdo TPP (Transpacific Partnership). Uruguay dispone hoy de una cuota para ingresar a Estados Unidos de 20.000 toneladas de carne vacuna pagando un arancel del 26,4%, y debe afrontar una tasa que equivale al doble por los volúmenes que excedan ese cupo. Se trata de un mercado fundamental ya que entre enero y octubre de este año fue el segundo destino de la carne vacuna uruguaya (después de China). Saltó a US$ 214 millones desde los US$ 144 millones del mismo lapso de 2014. En los diez primeros meses del año Uruguay exportó US$ 1.181 millones de carne vacuna, el 13,53% de los montos que vendió al exterior. La caída fue mínima frente a 2014 (1,2%) y el rubro es, junto a la celulosa, el único renglón que actúa como motor de las exportaciones porque otros rubros clave (soja, lácteos, arroz) han tenido caídas más pronunciadas.

Carlos Uriarte, expresidente de la Federación Rural, dijo a El País que Australia y Nueva Zelanda ya disponen de cuotas para ingresar a Estados Unidos muy superiores a la uruguaya y considera que el país "perdió el tiempo, venimos de atrás y es algo que tiene urgencia absoluta". Australia y Nueva Zelanda también pueden competir en calidad con Uruguay en mercados como el de China, que también es clave para las carnes locales. El país asiático es el principal destino del producto y en los diez primeros meses de este año compró US$ 407 millones, bastante más que los US$ 218 millones del mismo período del año 2014. El arancel que se paga allí por parte de los exportadores uruguayos es de 12% en promedio.

Marcelo Secco, principal ejecutivo del grupo de frigoríficos Marfrig para el Cono Sur (de capitales brasileños) dijo a El País que lo que pueda ocurrir en Estados Unidos debe "preocupar" y que Uruguay debe "diversificar" su oferta. No obstante, consideró que "la principal amenaza" para Uruguay en el mercado internacional de la carne es Brasil, que tiene una capacidad de competencia "imponente". "Brasil nos complica en Rusia, ni que hablar en Europa con productos congelados, en China, en Chile", señaló. En lo inmediato, y por falta de volumen para exportar, Australia no es un competidor tan importante, opinó. A mediano plazo, Argentina volverá a los mercados internacionales y "será un jugador importante si recupera credibilidad porque tiene marca y tiene potencial".

En opinión de Uriarte, para Uruguay resulta imposible competir con Brasil en volumen y debe hacerlo, en todo caso, en calidad. "En Argentina no esperamos mayores cambios por ahora. Le va llevar tiempo recomponer su stock. Algunos dicen que tres años. En su momento prohibió exportaciones y eso favoreció al Uruguay," sostuvo Uriarte. Para el productor, es fundamental velar por la competitividad de las exportaciones cárnicas porque habrá más ganado. "Va a haber más oferta de carne por la mala performance agrícola y lechera. Habrá tierra ociosa que va a ir a pasturas. Acá se había dado la misma competencia con la soja que se dio en Argentina, donde la carne fue hacia el norte. Estamos con 12 millones de cabezas, que es récord. La carne es un ingreso genuino con un efecto multiplicador, aunque la industria capta una tajada superior a la que debería", señaló.

Las cuotas Hilton y 481 (para la Unión Europea) son fundamentales para Uruguay. La primera (para carne producida "a pasto") Uruguay la cumple sin dificultades y, de hecho, le interesaría ampliarla. Argentina, en cambio, en los últimos años de manera sistemática no ha podido cubrirla. La segunda (481) Uruguay la comparte con otros países y está destinada para carne de animales alimentados con granos.

El consultor Ignacio Iriarte, de la publicación argentina Informe Ganadero, considera que Uruguay tiene acceso a más mercados que Argentina y que en realidad el gran competidor de ambos es Brasil, y lo que debe preocupar es que el país norteño haga caer muchos los precios, sobre todo de las exportaciones a China. "Brasil tiene carne y necesita exportarla porque su mercado interno está en recesión. Estados Unidos y Australia (esta última por una sequía) por ahora tendrán poca carne y será cara. Argentina tiene como dificultades actuales las retenciones (impuesto a las exportaciones), el atraso cambiario y la falta de novillos, que es lo que se exporta", comentó.

Pero de todas formas, Iriarte es relativamente optimista porque cree que "el mercado va a dar para todos aparentemente, y tras el impasse de este año crecerá la demanda mundial de carne y Asia será una aspiradora". Iriarte reconoce que la falta de acuerdos comerciales del Mercosur ha sido "una mala noticia" pero entiende que la elección de Mauricio Macri como presidente de Argentina puede llevar a un relanzamiento de las conversaciones entre el Mercosur y la Unión Europea.

"En eso Macri es como el día y la noche, sin ninguna duda", con respecto a las inclinaciones proteccionistas del gobierno de la presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Argentina: mucho menos ganado y más gente.

Argentina tiene hoy 52 millones de cabezas de ganado y el año próximo tendrá unas 800.000 más, de acuerdo con estimaciones de Ignacio Iriarte, consultor y responsable de la publicación Informe Ganadero. En los últimos doce años las cabezas se redujeron en 7 millones y la población del país creció.

Si bien las exportaciones crecerán en 2016, representarán solamente el 7% de la producción de carne. "Argentina tendrá un poco más de presencia en las cuotas Hilton y 481 de la Unión Europea pero no de manera decisiva", vaticina Iriarte.

Argentina "necesita cirugía" y transición será difícil.

El gobierno de Mauricio Macri procesará cambios en su política tributaria, en el tipo de cambio, en las detracciones al agro y a nivel comercial, pero Uruguay no debe esperar que esto se produzca de forma inmediata. Así lo planteó ayer el economista Luis Secco, director de la consultora Perspectivas Económicas de la vecina orilla, quien disertó sobre qué escenario se puede esperar con el cambio de gobierno. "No va a ser una transición fácil", aclaró de entrada. "Ahora hay que procesar todo un debate en torno al diseño de la corrección macroeconómica y las velocidades de la corrección fiscal y cambiaria" porque la economía argentina necesita "una cirugía mayor". Aventuró que la misma "va a ser más lenta de lo deseado".

Según Secco, si bien es esperable que el tipo de cambio en Argentina sea unificado en 14 pesos de ese país, "dentro del futuro equipo económico creo que le tienen un poco de miedo a ese nivel". Un dato es que hoy la brecha entre el dólar oficial y el "blue" es de 57%.

No obstante, el economista afirmó que "el sector exportador es muy eficiente", lo que implica que "no necesita una megadevaluación" para corregir su restricción externa. A nivel comercial, según Secco, la apertura comercial será "moderada y lenta".

El economista Pablo Rosselli, de Deloitte afirmó que una devaluación en Argentina tendrá un "costo recesivo", así que "reafirma un contexto internacional negativo" para Uruguay y por esto sostuvo que la economía local "no puede permanecer cara frente a los dos países vecinos". "Es imperativo abaratarse en dólares", dijo. "Si Uruguay procesa su propio ajuste, un mejor desempeño de Argentina tendrá a largo plazo efectos beneficiosos sobre nuestro país, por ejemplo a través de la expansión del comercio bilateral", dijo Rosselli. La devaluación argentina impactará el turismo hacia Uruguay y la construcción en Punta del Este.

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