Tras 39 años Uruguay vuelve a tener un cardenal; Sturla fue investido en Roma

El cardenal que no se la cree

El 14 de febrero de 2015 quedó marcado en la historia de la iglesia uruguaya pero también en la del país, que por segunda vez tiene un cardenal. El arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, fue ungido ayer por el papa Francisco, en una solemne pero emotiva ceremonia en la Capilla San Pedro, en el Vaticano.

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De rodillas frente al papa Francisco, el nuevo cardenal Daniel Sturla.

"A pesar de ser pequeños en el concierto mundial, una institución como la Iglesia pone los ojos en Uruguay. Esto es un reconocimiento del papa Francisco", dijo emocionado Sturla a El País tras recibir de rodillas y frente al papa la birreta roja, el título y el anillo cardenalicio.

El arzobispo de Montevideo fue investido junto a otros 19 nuevos cardenales y por primera vez los no europeos superan a los europeos en el Colegio Cardenalicio, que quedó integrado por 227 purpurados, de los cuales 125 son electores, es decir que tienen menos de 80 años y pueden participar en un eventual cónclave para elegir a un nuevo papa.

El Sumo Pontífice explicó que un cardenal debe ser "un perno, un punto de apoyo y un eje esencial para la vida de la comunidad". "Que el pueblo de Dios vea siempre en nosotros la firme denuncia de la injusticia y el servicio alegre de la verdad", les pidió ante la atenta mirada del papa emérito Benedicto XVI.

Francisco aseguró que la "caridad" tiene que ser la pauta de su trabajo pero aclaró que eso no significa ser "magnánimo y benevolente". Les instó a "amar con gestos de bondad" y llamó a "querer el bien, siempre y para todos, incluso para los que no nos aman".

—¿Con qué mensaje del papa Francisco volverá a Uruguay?

—Qué estas dignidades no se tome como un honor personal. Lo que el papa Francisco dice en un lenguaje muy nuestro es "no se la crean", que esto sea para estar más al servicio. En esa dinámica y esa tónica es que él quiere que vivamos los sacerdotes, obispos y cardenales. Nos dijo que la caridad y el amor es lo más importante junto con la sencillez y la vocación de servicio.

—Después de 39 años la iglesia uruguaya vuelve a tener un cardenal. ¿Qué significa eso para la institución pero también para el país?

—Es una alegría para todos los uruguayos y así me lo han hecho saber muchísimas persona en Montevideo después del nombramiento. En la calle me ha parado gente que me dijo que no era creyente pero que era un orgullo para Uruguay volver a tener un cardenal. Yo creo que eso refleja que, a pesar de ser pequeños en el concierto mundial, hay una institución, como la Iglesia que pone los ojos en Uruguay y eso se siente. Esto es un reconocimiento del Papa a la Iglesia uruguaya porque yo llevaba solo diez meses de arzobispo cuando me nombró y creo que, más que a mi persona, es una distinción para la Iglesia uruguaya y el país. Eso nos tiene que llenar de gozo.

En lo personal, Sturla dice que tiene mucho para aprender sobre cuáles son las responsabilidades concretas en las que podrá aportar y cuenta que vivió la ceremonia con "alegría" y "emoción", lo cual demuestra al responder en quiénes pensó cuando estaba en la basílica de San Pedro. Después de un largo silencio y pedir perdón por quebrarse dijo que pensó en sus padres, quienes fallecieron cuando era adolescente, y en dos de sus hermanos también fallecidos. "Pensé también en toda la diócesis de Montevideo, los llevaba en el corazón", agregó.

—¿Qué cambia esto en su rutina? ¿Tendrá que viajar más seguido a Roma?

—Espero que lo menos posible porque ya ser arzobispo de Montevideo lleva mucho trabajo, pero sin duda que tendré que viajar más seguido, por lo menos una vez al año. El Papa suele nombrar a los cardenales para alguna comisión, pero todavía no me han dicho nada, así que espero ser el último en la lista para poder seguir estando mucho tiempo, como hasta ahora, en el país.

—A todos los nuevos cardenales se le asignó ayer una iglesia de referencia en Italia. ¿Cuál le tocó?

—Se llama Santa Galla de Roma, es una parroquia que está en un barrio popular romano. Espero poder conocerla en los próximos días y en una futura visita podré celebraré misa allí, por ejemplo.

—¿Qué rescata de los días previos a la ceremonia que pudo compartir con el papa Francisco?

—Que hay un deseo grande de reformar la curia romana para que pueda dar el servicio adecuado que es ayudar al Papa a dirigir la Iglesia con más eficiencia y menos burocracia. Y hay una palabra clave en esto, en la que el papa Francisco insiste para la interna de la curia pero también para toda la Iglesia que es "transparencia". Por eso se habló de las finanzas de la Santa Sede, que es sabido que ha habido problemas. El Papa pidió también transparencia y justicia en el caso de abuso de menores por parte de miembros del clero, un caso que ha sido muy doloroso para la institución.

El día mágico para el nuevo cardenal uruguayo terminó con una celebración para más de 100 personas en la casa del embajador en el Vaticano, Daniel Ramada, a la que asistió el secretario para las Relaciones con los Estados (el número tres en la Santa Sede), Paul Richard Gallagher.

—¿Qué habló con el papa Francisco en las instancias personales?

—Fueron solo dos saludos, no hablamos ningún tema particular porque no dio el tiempo. Yo le dije que en Uruguay la gente reza mucho por él y me pidió que lo sigan haciendo porque lo necesita.

Francisco en Uruguay


El papa Francisco visitará Uruguay en el primer semestre de 2016. El país quedó para la tercera visita del Sumo Pontífice a América del Sur —este año visitará Bolivia, Paraguay y Ecuador— porque dejará pasar las elecciones nacionales argentinas que serán en octubre de 2015. Fuentes del Vaticano dijeron a El País que no puede visitar Uruguay sin ir a Argentina y que por eso será en 2016. Sturla dijo a El País que no habló del tema con el papa Francisco pero que tenía la esperanza de poder recibirlo en Uruguay el próximo año.

NADIE DEL GOBIERNO VIAJÓ A LA CEREMONIA


El Ministerio de Relaciones Exteriores designó como misión oficial para la ceremonia en el Vaticano en la que Daniel Sturla fue ungido cardenal, al embajador uruguayo ante la Santa Sede, Daniel Ramada, al embajador uruguayo en España, Francisco Bustillo y al contador, Enrique Iglesias. Desde Uruguay no viajó nadie del Poder Ejecutivo para acompañar al nuevo cardenal. Según publicó el diario El Observador, la ausencia de autoridades uruguayas sorprendió en el Vaticano. Integrantes del gobierno justificaron la ausencia con las complicaciones que genera un inminente cambio de mando. Sí viajaron, en cambio, invitados especiales por Sturla como familiares y amigos, por ejemplo, el abogado y político, Ignacio de Posadas. También estuvieron varios sacerdotes uruguayos que están estudiando en Roma, como el exdirector del liceo Jubilar, Gonzalo Aemilius.

Sturla dará misa a uruguayos en Roma


El nuevo cardenal Daniel Sturla participará hoy de una solemne concelebración que presidirá el papa Francisco junto a todo los nuevos cardenales en el Vaticano. Mañana celebrará una misa de acción de gracias con la comunidad de uruguayos residentes en Roma a las 16 hora de Uruguay en la Basílica dei Santi XII Apostoli, donde se encuentra la tumba de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, vicepatronos del Uruguay y patronos de Montevideo.

En la capital romana no solo vive una amplia comunidad de uruguayos sino que también hay varios jóvenes que se preparan para recibirse como sacerdotes.

Sturla intentará, además, conocer, antes de volver a Uruguay, la parroquia asigna-da en la ceremonia de ayer (Santa Galla de Roma), que se encuentra en un barrio popular romano.

El obispo auxiliar de Montevideo, monseñor Milton Tróccoli explicó a El País que los cardenales representan el clero de Roma. "Entonces se le sigue asignando a cada uno de ellos, de modo honorífico, una parroquia que en realidad tiene su párroco y gente que trabaja habitualmente, pero el cardenal es el referente y cuando viene a Roma celebra misa", comentó.

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