gobierno se entusiasma porque para Dilma es prioritario y lo quiere para 2015

Camino a acuerdo con Europa

El gobierno tiene la impresión de que ahora sí es posible que el Mercosur salga de su inoperancia y aislamiento y cierre un acuerdo con la Unión Europea (UE) que le permita finalmente ampliar sus horizontes comerciales, tan restringidos recientemente.

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Rousseff y Vázquez ayer luego de la cumbre en Brasilia. Foto: O Globo / GDA

Dilma Rousseff, presidente de Brasil, el "líder natural" como lo llamó ayer el ministro de Economía, Danilo Astori, le dejó bien en claro a Tabaré Vázquez en Brasilia que el acuerdo es una prioridad para su gobierno y quiere que se cierre este año.

Vázquez realizó ayer un viaje relámpago a Brasilia con Astori, el canciller Rodolfo Nin Novoa y la ministra de Industria, Carolina Cosse. Compartió un almuerzo y un brindis con Rousseff y volvió sobre las 20.30 a la Base Aérea N° 1. En la reunión se conversó de varios temas bilaterales aunque el punto central es la posibilidad cierta de que finalmente las conversaciones con la UE salgan del letargo de los últimos 20 años. Vázquez no habló con la prensa a su llegada a Montevideo y delegó en sus ministros la tarea de informar sobre la reunión con Rousseff.

Nin Novoa no ahorró adjetivos para describir la importancia del claro pronunciamiento brasileño: dijo que era "una gran noticia", una "novedad absoluta" y que "estamos muy reconfortados, muy satisfechos". Especificó que Uruguay ya tiene definido que ofertará abrir a la competencia europea la gran mayoría de los ítems arancelarios, más del 92%.

En este tema Brasil, Uruguay y Paraguay "están exactamente en el mismo rumbo", aseguró Astori. Argentina "no va a quedar afuera, no queremos que quede afuera", complementó Nin Novoa, pero la forma en que se sumará será objeto de discusión. Por lo pronto, la modalidad de la participación de Argentina será objetivo de reuniones bilaterales entre ese país y Brasil. Y Argentina ya planteó que pretende contar con un período "de gracia" de ocho años para postergar la exposición de algunos de sus sectores de actividad a la competencia europea. De esta forma, se aceptaría el tantas veces mencionado concepto de las "dos velocidades" que de hecho la UE ya aceptó cuando cerró un acuerdo con la Comunidad Andina. Se quiere "respetar los tiempos de Argentina", explicó Nin.

Hace una década Brasil vetó la posibilidad de que Uruguay tuviese flexibilidad para acordar con Estados Unidos, pero ahora todo cambió. La administración Rousseff sí tendría interés en este momento en que el Mercosur se abra más al mundo porque su cancillería y la clase empresarial brasileña habrían percibido que ni el mercado interno ni la región alcanzan para sustentar un crecimiento vigoroso.

Cuando nació el Mercosur, Brasil, pese a la renuencia uruguaya, insistió para que existiese un Arancel Externo Común alto, o sea una muralla defensiva contra las importaciones de fuera de la región.

Ahora Astori, que lleva años criticando el Mercosur y pidiendo que se abra más al mundo, considera que la postura brasileña "es la flexibilidad que tanto reclamamos". Un eventual acuerdo con la UE sería "fundamental para concretar otros acuerdos". Además servirá para acumular información que pueda ser útil a la hora de negociar el acuerdo de liberalización del comercio de servicios, el polémico TISA. Es que las tratativas con la UE, se preocupó de explicar Astori, incluirán no solamente bienes sino también servicios. Uruguay determinará "intereses defensivos", o sea que definirá algunos sectores a los que preservará de la competencia europea. Seguramente, algunos de ellos serán la refinación e importación de combustible y la telefonía básica que en Uruguay son un monopolio del Estado. La definición precisa de las características de la oferta corresponderá a equipos técnicos ministeriales que se reunirán en las próximas semanas.

Históricamente, Europa ha buscado preservar de la competencia a sus agricultores que serían los que tendrían más para perder por la competencia de los eficientes productores agropecuarios latinoamericanos.

Astori dijo a El País que ahora hay indicios de que la UE está dispuesta a flexibilizar esa posición. "Ahí va a ser fundamental lo que haga Francia", señaló, en referencia a que ese país ha sido históricamente el abanderado del proteccionismo agrícola. El ministro reconoció que también la industria latinoamericana tendrá que estar dispuesta a adaptarse.

Cronograma.

Lo que más entusiasma a los ministros es que parece haber un cronograma para el proceso. El 11 de junio, se reunirán los cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac, que incluye obviamente al Mercosur) en Bruselas y quizás allí se pueda determinar con más precisión la voluntad de acordar de las partes.

El 17 de julio, en Brasilia, habrá una cumbre de los presidentes del bloque que también puede marcar un hito en este proceso con el que Brasil ahora parece haberse comprometido fuertemente.

Vázquez quiere que la oferta de la propuesta del Mercosur a la UE se presente en la mencionada reunión de Bruselas. Su visión crítica del Mercosur quedó ayer bien clara. "Tenemos que rescatarlo, reanimarlo, fortalecerlo y colocarlo al servicio de sus países y, fundamentalmente, al servicio de nuestros pueblos. Si nuestros pueblos no sienten que el Mercosur sirve para mejorar la vida cotidiana, para poco servirán nuestras mejores intenciones", sostuvo en Brasilia.

El principal exportador europeo a Uruguay es Alemania, país de fortísima industria, del cual provinieron en 2014 el 4,1% de las importaciones locales. Ningún país de la UE figura entre los cinco principales destinos de las exportaciones uruguayas. El primero es Alemania, en el lugar siete. Recibió en 2014 el 3,4% de las exportaciones uruguayas.

Un 80% de las ventas de la UE a Uruguay son productos manufacturados (químicos, maquinaria, vehículos). La UE importa principalmente productos primarios desde Uruguay, en especial carnes (30%), cueros (10%) y soja (10%). También compra madera, pescado, arroz, lana y cítricos. El 25% de sus exportaciones de carne van a la UE. Uruguay tiene una cuota de alta calidad (la Hilton, de 6.300 toneladas anuales).

LO QUE SE CONVERSÓ EN BRASILIA.


UE: Brasil pone su peso en la búsqueda de un acuerdo.


En 1995 comenzaron en Madrid las conversaciones para un acuerdo Mercosur-UE que desde entonces languidecieron. Pero el bloque europeo negocia ahora con Estados Unidos. Y la posibilidad de que las empresas brasileñas queden en desventaja frente a las estadounidenses en el mercado europeo también debe haber contribuido al viraje en la estrategia norteña. El Mercosur no ha cerrado recientemente acuerdos de relevancia.

Autopartes: Plantearon mayor apertura a Brasil.


La ministra de Industria, Carolina Cosse, planteó 10 puntos a las autoridades brasileñas. El principal de ellos es que Uruguay pretende el acceso irrestricto de sus autopartes a Brasil libres de aranceles. Uruguay y Brasil tienen un acuerdo automotor a través del cual las exportaciones de vehículos sin aranceles desde el país norteño al mercado local generan una cuota de libre ingreso de autopartes uruguayas al país norteño.

Energía: Inédita compra de electricidad uruguaya.


Brasil comunicó a Uruguay que a partir de ayer habilitó la compra de energía eléctrica de origen uruguayo a través de la conexión de extra alta tensión San Carlos-Presidente Médici. Sería la primera vez que Brasil compraría energía a otro país, destacó Cosse. Por otra parte, en el encuentro presidencial se acordó que ambos países construirán un nuevo puente sobre el río Yaguarón y será reparado el puente "Barón de Mauá".

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