RAMPITAUY, NUEVA APP SOBRE ACCESIBILIDAD

La calle es siempre cuesta arriba para personas con discapacidad

La IMM responsabiliza a Arquitectura por los problemas de accesibilidad.

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Censo: en Uruguay hay 13.335 personas que no pueden caminar o subir escalones. Foto: archivo El País

A pesar de los constantes discursos sobre las ciudades "accesibles", Montevideo presenta serios problemas para facilitar el acceso y la inclusión de personas con discapacidades. Numerosas rampas, rebajes de cordón, edificios y espacios públicos están en mal estado. Así lo admitió un jerarca de la Intendencia de Montevideo.

En Uruguay, hay al menos 13.335 personas que no pueden caminar o subir escalones, según el Censo de 2011. La gran mayoría de ellos deben utilizar una silla de ruedas en la ciudad para ir de un sitio a otro. Pero es todo un desafío ante un escenario de continuos obstáculos.

Diego Sanz, de 42 años, decide no circular en su silla de ruedas por la vereda. Va por la calle. "El rebaje de cordón no tiene una pendiente adecuada. Cuando quiero subir, me inclino hacia atrás y si hago fuerza, corro el riesgo de hacer un willy y desnucarme. Es muy empinado", cuenta.

La Intendencia de Montevideo no cuenta con información sobre permisos de construcción que ingresaron desde octubre de 2014, fecha de entrada en vigencia de la ordenanza de accesibilidad, ni datos sobre el estado de las rampas.

No obstante, cuentan con un nuevo sistema, disponible en el sitio web accesibilidad.montevideo.gub.uy, en el que dan cuenta de aquellos espacios deportivos, centros educativos, museos, teatros, plazas, parques y playas que cuentan con algún elemento de accesibilidad.

Según pudo constatar El País, tomando como base este sitio web, solo el 8% de los 74 museos que tiene la capital cuenta con algún elemento de accesibilidad.

Con la misma idea, un grupo de ingenieros lanzó RampitaUY, una aplicación para teléfonos inteligentes que permite reportar qué lugares hay accesibles. La app lleva cuantificados 320 lugares con algún elemento de accesibilidad. Para llegar a esta cifra han contado con información de las intendencias de todo el país, el Ministerio de Desarrollo Social y el Instituto Uruguayo de Normas Técnicas.

En este servicio las personas pueden confirmar los lugares reportados como accesibles.

"Es una aplicación que va por la positiva. La idea es que la gente que quiera ir a un lugar sepa que es accesible. No hay reportes de denuncia de una rampa en mal estado", comentó Santiago Aristoy, uno de los creadores de la app.

Obstáculos: Un escenario complicado para las sillas de ruedas. Foto: archivo El País
Obstáculos: Un escenario complicado para las sillas de ruedas. Foto: archivo El País

Normas.

Montevideo cuenta con una normativa especifica sobre cómo se deben construir los rebajes de cordón, paradas de transporte colectivo, estacionamientos, escaleras, áreas de rescate, servicios higiénicos, vestuarios y duchas. En todas, pide que se cumpla con la Norma UNIT 200.

En Maldonado, la intendencia solo dispone de dos artículos en su digesto sobre las normas de edificación. El artículo 97 exige un acceso para discapacitados en aquellos edificios cuyo destino u ocupación sea para uso público en general. No pide que se base en alguna norma. En el artículo 98 se pide que los establecimientos industriales y comerciales deben ser objeto de adaptación.

"Es el departamento con más metros cuadrados construidos", señaló Nicolás Li Calzi, ex docente de la materia de accesibilidad de la Facultad de Arquitectura y uno de los principales investigadores sobre este tema en Uruguay.

Formación.

Desde 2010 hasta el 2015, la Facultad de Arquitectura tuvo una materia optativa sobre accesibilidad. El primer año tuvo solo cuatro estudiantes debido a que el horario que dispuso la institución era "inadecuado", señaló Li Calzi.

Un año más tarde, Li Calzi logró que la materia financiara la Intendencia de Montevideo. Desde 2011 hasta 2015 hubo cada vez más alumnos interesados en esta propuesta: pasaron de 23 a casi 80. El resultado del curso fue de 40 propuestas diferentes sobre accesibilidad.

Pero, como el convenio finalizó, dejó de funcionar. "Lo que pasó este año es que ninguna de las dos partes inició el trámite para renovar el convenio. Pero no fue por una decisión expresa", explicó Pablo Keblauskas, coordinador académico de la Facultad de Arquitectura.

"Los profesionales de la arquitectura y la ingeniería no se han formado en estos temas (…) No tenemos profesionales formados en esta área. Cuando egresan, corremos el riesgo de que no tengan buenos diseños", opinó Federico Lezama, coordinador ejecutivo de la Secretaría de Accesibilidad para la Inclusión.

Desde la comuna dijeron a El País que desean concretarlo el año que viene. "Nos parece fundamental no solo para la intendencia sino para el conjunto de la ciudad", indicó Lezama.

Li Calzi contó que una estudiante hizo una pasantía en la comuna, pero la arquitecta a la cual respondía "no le daba mucho corte" a las sugerencias que ella proponía.

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