IMM desconocía destrucción de obra de artista uruguayo

Caída de un árbol dio el Mate a mesa de ajedrez

Hay maneras de guiar y controlar una poda para evitar que las ramas de un árbol o éste terminen partiendo al medio una casa o algún otro tipo de construcción. Esa advertencia comenzó a circular en las redes sociales el pasado fin de semana, ilustrada por fotos de las mesas y bancos de mosaicos del artista Nelson del Rio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: L.Carreño.

Se daba la noticia pero hasta el sábado a última hora no se veía ninguna pieza rota en las imágenes aportadas.

En recorrida de El País por el Rosedal del Prado, ayer quedó comprobado el desastre, aunque no si se debió a una poda o a la caída natural del árbol.

Es evidente que las sierras pasaron por el parque ya que no hay ramas y se hizo leña del tronco del árbol. Aunque esa labor pudo efectuarse con posterioridad al derrumbamiento.

Fuese como fuese, lo cierto es que no hubo información oficial, lo cual ha llevado a alimentar diversas versiones. Se ha responsabilizado al Comunal 18, cuando en verdad estas oficinas municipales no tienen jurisdicción en espacios públicos con dimensión superior a una manzana.

El tema preocupante es que, mientras termitas humanas se llevaron la madera del árbol caído, según dicen testigos hace un par de semanas, ni técnicos ni directores de Áreas Verdes de la Intendencia notificaron lo acontecido.

Eleonora Bianchi, directora de Acondicionamiento Urbano de la Intendencia de Montevideo, se sorprendió con la noticia y dijo ayer a El País no haber recibido ninguna información.

Mientras tanto, una mesa y bancos permanecen en el lugar hechos añicos, asunto que promovió que algunos artistas, también a través de las redes sociales, hablen de negligencia o desidia comunal.

Así como en el Prado, en el Parque Rodó primero se instaló un conjunto escultórico de mesas de ajedrez en mosaicos, con cuatro bancos cada una.

Motivación.

Conjugar arte y ajedrez ha resultado significativo para el artista ya que, como declaró más de una vez, pudo articular en un espacio libre "el juego, el pensamiento abstracto, la prudencia, la lógica y la interacción social".

El autor de las obras, que nació en Paso de los Toros, en 1958, comenzó a exponer en Montevideo en 1988. En 1990 fue premiado en el Salón Nacional de Pintura del Subte Municipal por su obra "El árbol de la vida".

A del Rio le gusta hablar de "conjunto lúdico escultórico", que sirva para jugar también a las damas, las cartas o simplemente para tomar mate.

En 2009, se instaló la primera mesa en el Parque Rodó y la idea de la Intendencia, ante su propuesta original, fue que no hubiera más de una por plaza o espacio. Pero el artista insistió en que se instalaran más, como forma de conjugar arte y naturaleza con el público.

Hasta manejó su interés para que se hicieran concursos en donde participaran niños, cosa que habría que repensar, dado el carácter añoso del arbolado público.

Más allá de la idea de conjunto, del Rio ha sostenido que cada banco funciona en un contexto como una pieza con elementos diversos, por ejemplo lo totémico.

A poco de colocadas las mesas, el creador visitaba los parques portando un litro de acetona para limpiar los grafitis. Los pedazos de una mesa y los bancos tirados en el Prado, han llevado ahora a que en las redes sociales se recuerde el reciente episodio de destrucción de las cerámicas que el artista desconocido Odin puso en veredas de la Peatonal Sarandí y resultaran aniquiladas por una obra de reconstrucción.

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