Un grupo de vecinos se moviliza para sacarla rápidamente del predio

Cae estatua religiosa instalada en una estancia de Colonización

Una enorme estatua de bronce del Cristo Redentor, instalada en 1931 sobre una base de piedras en la Estancia Valentín, se derrumbó de su pedestal en la noche del miércoles pasado. La tormenta desprendió un sostén de hierro que se ubicaba entre el bronce y el pedestal.

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La estancia estuvo un año en manos de narcos y ahora es del Estado. Foto: Luis Pérez.

El establecimiento rural tomó notoriedad pública cuando en 2007 la Brigada Especial Anti Drogas descubrió que una aeronave paraguaya descendió en el lugar para descargar 500 kilos de cocaína. Desde ese momento el Estado se hizo cargo del establecimiento y de la aeronave. Tras el operativo, la Justicia procesó a siete personas.

En la actualidad las tierras forman parte de la Colonia Julia Arévalo propiedad del Instituto Nacional de Colonización.

Ahora la comunidad católica salteña intenta acelerar los trámites para trasladar la estructura hacia la capilla del pueblo en una tarea que no será nada fácil por la burocracia estatal y las dimensiones de la estatua.

La obra, construida en bronce, fue encargada por el fundador de la estancia, Manuel Gutiérrez, en uno de sus viajes a Italia. Después de un largo periplo en barco la estatua llegó a Uruguay y unas semanas después, en diciembre del año 1931, fue ubicada sobre una base de 8 metros de altura.

A lo largo de estos más de 80 años ha sido un sitio de peregrinación de las familias de la localidad de Puntas de Valentín y sus alrededores de esta zona del interior profundo de Salto.

En el año 2006 parte de los herederos de Manuel Gutiérrez deciden vender sus campos. En el documento de compraventa quedó escrito que los herederos se reservaban la estatua y que se contemplaría su permanencia en el sitio de veneración y peregrinación de los vecinos. Así se cumplió por parte de los compradores extranjeros, pero la situación cambió cuando se hace cargo Colonización.

El doctor Juan Manuel Gutiérrez Carrau, uno de los herederos, dijo a El País que después de lo acontecido con los compradores de la Estancia Valentín, su familia revocó el documento de permanencia de la escultura en las tierras ahora explotadas por Colonización.

En ese marco, la familia también decidió que entregarían la obra a la Diócesis de Salto. "Ahora me entero que la estatua cayó de su base, es el momento para que la retiren. Nosotros damos la autorización con los trámites correspondientes para que la lleven para el pueblo en custodia. Nos hemos enterado que tiempo atrás estaban juntando firmas para que el Cristo se quede en Puntas de Valentín y a nosotros nos gustaría que la Diócesis una vez que lo reciba le dé el visto bueno y que esta imagen se convierta en un lugar de convocatoria de las familias, de veneración y de reflexión con el entorno de la capilla", dijo Gutiérrez.

Sorpresa.

Los vecinos de Puntas de Valentín se mostraron asombrados cuando se enteraron de lo sucedido con el Cristo Redentor. "Estaba ahí desde antes de nacer mi abuela y no puedo creer que se haya caído", exclamó Blanca una feligresa local. El tanto, el párroco Victorio señaló que este Cristo tiene un significado especial para la comunidad católica de la zona y adelantó que informará a sus superiores la inquietud que le estaban haciendo llegar por temor a que dañen la obra y se sumará a la movilización que inicien los vecinos.

Le atribuyen milagros: llovió en medio de un gran incendio

Los lugareños se sienten identificados con el Cristo Redentor de la Estancia Valentín. Muchos de ellos cuentan historias de promesas y milagros. Juan José, ya jubilado de tareas rurales, recordó cuando hace más de 20 años se desató un gran incendio de campos en medio de una sequía prolongada. No se podía extinguir por su magnitud y la falta de medios. "Había un sol que rajaba la tierra y desde el día anterior el fuego venía avanzando para los campos donde está el Cristo. De repente se nubló y comenzó a llover y así fue que se apagó el incendio y eso fue de tanto que las viejas rezaron para que no quemara todo. Ese Cristo es bien nuestro", dijo el jubilado.

"También están aquellos que se enamoraban de una gurisa y remontaban el cerro para ir a prometerle al Cristo que si se arreglaban y le daba casamiento iban a ir todos los fines de semana a llevarle flores y rezar. Conozco a muchos que se les dio pero no aparecieron más por el Cerro Verde y así les fue, hay que creer o reventar que con Dios no se juega", señaló Juan José.

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