UNA FUERTE DETONACIÓN SACUDIÓ POCITOS

Buscan a la banda que hizo estallar un cajero

Utilizaron supergás y provocaron heridas a un trabajador.

Los vecinos de Pocitos sintieron un estruendo muy fuerte. Foto. Ariel Colmegna
Los vecinos de Pocitos sintieron un estruendo muy fuerte. Foto. Ariel Colmegna

Una garrafa de supergás, una manguera de 15 metros y un dispositivo eléctrico que provoca chispas fueron los implementos combinados por un grupo de delincuentes que hicieron estallar un cajero automático ubicado en Chucarro y Pagola, dentro de un supermercado.

Se trata de la misma modalidad delictiva utilizada en Argentina, Brasil y Chile, según señaló a El País el teniente coronel Claudio Suárez, jefe del operativo del Servicio de Material y Armamento del Ejército.

Una vez instalada la manguera y el dispositivo eléctrico, los delincuentes se pusieron en a cubierto. Tras el estallido se lanzaron a buscar el dinero y huyeron a toda velocidad.

"Si bien la onda expansiva no es la misma que la de un explosivo, es capaz de lastimar alrededor de cuatro o cinco metros. Se puede comparar con el estallido de un calefón o una garrafa de 13 kilos. La puerta del cajero, que pesa entre 15 y 20 kilos, voló unos 10 metros y pegó contra un quiosco", indicó el experimentado oficial.

Explotan cajero en Pocitos. Foto. Ariel Colmegna
Explotan cajero en Pocitos. Foto. Ariel Colmegna

Una maniobra de este tipo se puede desarrollar en apenas cuatro o cinco minutos, según estimó Suárez.

Desde la entidad financiera que opera el servicio de cajeros, informaron que esa terminal había sido cargada con un total de 2.400.000 pesos y 16.200 dólares, habiéndose recogido en el lugar, luego del robo, la suma de 116.000 pesos uruguayos y 200 dólares, aunque no se ha confirmado cuánto dinero fue retirado por parte de los usuarios antes del robo.

La detonación se produjo sobre la hora 4:20 de la madrugada de ayer. Por la explosión resultó herido un guardia de seguridad privada que recibió el impacto de los vidrios y otros materiales que le produjeron cortes de menor entidad.

El empleado fue atendido por médicos de una emergencia móvil y "dado de alta en el lugar", según un comunicado del Ministerio del Interior.

La explosión y robo se produjo a pocos metros del lugar donde trabaja Sofía, la panadera que fue detenida el 25 de octubre por dos efectivos policiales en el marco de un operativo irregular que fue muy criticado por los vecinos de ese barrio.

Mientras tanto, la Policía mantiene la búsqueda de al menos tres delincuentes, ya que revisando las cámaras de seguridad de la zona vieron cómo dos personas ingresaron al cajero y luego escaparon en un vehículo que los esperaba. El jefe de Policía de Montevideo, Ricardo Pérez, dijo a la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior que "en el cajero, la Policía ubicó una manguera para supergás, de aproximadamente 15 metros", al tiempo que la Policía Científica y Brigada de Explosivos del Ejército "trabajaron para determinar qué elementos fueron utilizados para la detonación".

En tanto, una filmación de una cámara de seguridad de la zona arrojó que, sobre las 4:22, la camioneta de color gris pasó frente la misma a alta velocidad y quedó registrada.

El jefe de Policía subrayó que "los primeros móviles llegaron al lugar en 4 minutos y estos ya se habían retirado". Al momento, personal del área de Investigaciones de Zona II y del Área de Analítica y Relevamiento Urbano (Avaru) están haciendo un amplio registro de las cámaras de seguridad de casas y comercios de la zona, a fin de determinar el recorrido del vehículo utilizado para la fuga y poder seguir su trayecto.

Antecedentes.

Los cajeros automáticos son una debilidad para los delincuentes. Si bien no hay antecedentes recientes sobre el uso de explosivos para robar el dinero, en los últimos años se han dado diversos atracos o intentos con diverso éxito.

Uno de ellos ocurrió en diciembre del año 2012 y afectó el cajero automático que se encuentra ubicado en la peatonal Sarandí casí Zabala. Allí colocaron una fuerte linga de acero que cincharon desde un camión. Sin embargo, la estructura bancaria resistió el golpe y los delincuentes huyeron dejando todos sus pertrechos.

Más cerca en el tiempo, se produjeron intentos de robo en el cajero que funciona en la Torre de las Comunicaciones y en supermercados barriales de Montevideo y el interior.

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