LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

A las brasas

Al expresidente José Mujica se le estaba haciendo difícil encontrar un modo de volver al centro de la escena.

El presidente Tabaré Vázquez no le lleva el apunte. Algunos dicen que la relación entre ambos es inexistente. Mujica quiere acercarse. Pero el presidente lo prefiere lejos. Aunque evita señalarlo en público, el actual mandatario suele relatar en privado que ha pasado los dos primeros años de su gestión tratando de ordenar el desaguisado que le legó su antecesor.

Con su exvicepresidente, Danilo Astori, las cosas no están mejor. El ministro de Economía considera que algunos de los problemas que enfrenta el país se gestaron durante el gobierno de Mujica. Que fue el Pepe el que dio piedra libre para que las empresas públicas gastaran a piacere. Y que ahora, cuando aquellos errores obligan a la prudencia fiscal, es precisamente el MPP el que pide aumentar impuestos y revisar exoneraciones fiscales para seguir aumentando el gasto.

Para colmo, Astori tiene —como Mujica— aspiraciones presidenciales para 2019. Otra razón para mirarse de reojo.

También tiene idénticas aspiraciones el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, a quien desde el mujiquismo se le ha criticado el aumento del boleto. El jefe comunal utilizó munición gruesa para responder, cuando recordó que el transporte colectivo ha estado en manos del MPP en los últimos años, y que lo que hace hoy es producto del desastre que heredó.

Dicen que no, pero la competencia por la candidatura presidencial del Frente Amplio ya empezó. Y Mujica, que cada vez que puede dice que está más cerca del hoyo que de pelear nuevamente por el sillón presidencial, viene moviendo sus piezas para que cuando llegue el momento su barra, y otros muchos sectores de la coalición de izquierdas, le pidan que acepte ser nuevamente el candidato. Es como verlo. Procesiones hasta la chacra. Negativas prematuras. Insistencias. Ruegos. Caravanas y, como dicen los peronistas, "un operativo clamor" que, al final, logra el cometido. Mujica candidato, contra Astori y quizá con Martínez. ¿Usted cree que no vuelve a ganar esa interna? Yo no sé. Pero Mujica está seguro que sí.

Por eso, el Pepe ya empezó a trabajar sobre el adversario. Y vaya si mostró lo que es capaz de hacer. Con apenas un asado logró dividir las aguas en el Partido Nacional y mostrar a todos que no solo el Frente Amplio está dividido. Que en todos lados se cuecen habas. Que hay intendentes y exjefes comunales blancos que se sientan con él y hasta agradecen públicamente lo mucho que los ayudó durante su gobierno, y otros que prefieren quedarse en su casa antes de dar una señal equívoca.

¿Es coherente elogiar y agradecer la gestión de un expresidente al que, al mismo tiempo, se ha denunciado ante la Justicia del Crimen Organizado y se pide investigar en el Parlamento? ¿Es tan sencillo de olvidar lo que Mujica dijo, hace algún tiempo, de las esposas de los dirigentes del Partido Nacional?

Ser capaz de dialogar con quien piensa diferente es un síntoma de republicanismo. Comer un asado y agradecer a quien dejó al país todo en el estado de postración en que lo dejó Mujica, ¿qué vendría a ser?

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