Dijo que no teme ir preso y que Ee.uu. quedó resentido por no ser sede mundial

Blatter no se calla y ahora le apunta a los EE.UU.

A 24 horas de volverse a coronar como el jerarca supremo de la FIFA y mientras aún el mundo se cuestiona si es el capo de una organización mafiosa de cuello blanco o si, a sus 79 años, es un adulto mayor despistado que desconocía el manejo corrupto de quienes lo rodean, Joseph Blatter contraatacó.

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Blatter dijo que los hechos de corrupción en la FIFA "son solo casos aislados". Foto: AFP.

Y disparó directo a Estados Unidos, cuestionando con dureza a la secretaria de Justicia estadounidense, Loretta Lynch, que fue quien dirigió la investigación por corrupción que se conoció el miércoles, y a la UEFA, la asociación que nuclea al fútbol europeo.

"Algo huele mal", dijo Blatter sobre el momento elegido por las autoridades estadounidenses para arrestar a los seis integrantes de la FIFA. "Hay señales que no engañan. Los estadounidenses eran candidatos a organizar el Mundial de 2022 y perdieron (…) Si los estadounidenses quieren indagar delitos financieros o violaciones a la ley que conciernen a ciudadanos de Norteamérica o de Sudamérica, que los detengan ahí y no en Zúrich, mientras hay un congreso", dijo Blatter en una entrevista con la cadena suiza RTS.

El rey de la FIFA, que el día después que se conociera la investigación tuvo la capacidad de ignorarla en un discurso público, mantuvo las elecciones y las ganó, dijo, con una mezcla de tranquilidad y tono desafiante, que no le teme a Estados Unidos.

"Si alguien está investigando, tienen todo el derecho a hacerlo, y si lo hacen correctamente y bien, como debe ser, no me preocupa absolutamente nada. No estoy nada preocupado por mi persona", aseguró e insistió en que las situaciones indagadas "son casos aislados".

Blatter no ocultó su bronca con la UEFA y particularmente con Michel Platini, quien pidió su renuncia en medio del escándalo de corrupción.

Con una afirmación que sonó a advertencia, el suizo marcó los tantos. "Perdón sí, olvido no", sentenció. Blatter dijo que "de parte de la UEFA y de su presidente hubo una verdadera campaña de odio. Yo perdono a todos, pero no olvido", repitió.

El suizo cree que no fue "una campaña unipersonal" sino "orquestada" por una organización que "no entiende que en 1998 me convertí en presidente de la FIFA". "Platini fue en su época un gran jugador, pero su intento de apartarme demuestra que no hubo fair play. No era él quien debía decidir, sino el Congreso", aseguró.

Blatter, que parece ser tan fuerte como terco, ratificó que las sedes de los mundiales 2018 y 2022, en Rusia y Qatar, no se cambian. Afirmó, además, que mantendrá el diagrama, con lo que la Conmebol, que temía perder medio cupo, y Uruguay respiraron.

EN URUGUAY.

¿La corrupciónbaja a la cancha?

La pelota no se mancha, dijo Maradona, aunque su frase parece resquebrajarse por estos días. Es que inevitablemente surge la pregunta de si la corrupción no bajó a la cancha e intervino resultados. El diario italiano Corriere dello Sport publicó ayer que la FIFA arregló partidos en el Mundial de Corea-Japón 2002 en beneficio del seleccionado surcoreano y pone bajo la lupa al árbitro ecuatoriano Byron Moreno, quien en el partido de octavos de final entre Italia y Corea del Sur marcó un dudoso penal en favor de los anfitriones, expulsó al jugador italiano Totti y anuló un gol de oro legal por un fuera de juego inexistente.

Otro de los apuntados en el informe del Corriere dello Sport es el réferi egipcio Al-Ghandour y su asistente trinitense, Michael Ragoonath, designados en el Mundial 2002 por el dirigente Jack Warner para el encuentro entre Corea del Sur y España, seleccionado al que le anularon dos goles válidos.

¿Con Uruguay como protagonista podrían haber jugado otros intereses y no los once jugadores que entran a la cancha?

Eduardo Arsuaga, expresidente de Defensor Sporting dice que en Uruguay en "un pasado lejano" existían presiones y "alguno se vendía". Sin embargo, ve difícil que eso ocurra en la actualidad, sobre todo, por la televisión. "En el año 87 a mí me pasó. Jugábamos con Nacional y me fijaron un juez. El técnico me dijo: fulano de tal, que era un exjuez, me ofreció a fulano por tanto. Tengo miedo que lo compren los otros. El dinero no era tanto. Denuncié el hecho al colegio de árbitros. No paso nada, ganamos. Pero el hecho es que si esa persona ofrecía a otro juez aunque fuera mentira era un tipo inmoral", reflexionó.

Arsuaga opina que internacionalmente "se juega tanto dinero que comprar un juez es baratísimo. Pagarle un millón de dólares no es nada", calculó.

Exárbitros consultados por El País dicen que no se han sentido presionados y que desconocen que dirigentes hayan intentado pagarle a un árbitro. "A mí por suerte nunca nadie me ofreció nada", dijo el exárbitro Fernando Cabrera.

Lo que sí quedó bajo un manto de dudas es la desmedida sanción que recibió Luis Suárez en el Mundial de Brasil. Muestra de que no está para nada olvidado para Uruguay es que esta semana la Mutual de Futbolistas anunció que solicitaría el retiro de la sanción al delantero debido a que varias de las personas que lo juzgaron están implicadas en el escándalo de corrupción.

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