LOS TRÁMITES DEL ESTADO

Bebés rehenes de la burocracia

Cuatro parejas que luchan contra los trámites y obstáculos de la fertilización asistida para poder ser padres.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Del 50% de las que consumieron alcohol durante el embarazo, 13% lo hizo en niveles elevados. Foto: AFP.

Entre mediados de abril del año pasado y fines de marzo de 2016, se analizaron 751 solicitudes de mujeres o parejas que quisieron acceder a la ayuda económica del Fondo Nacional de Recursos (FNR), previsto por la ley 19.167, para la realización de una fertilización asistida.

La misma consiste en lograr mediante procesos científicos, la fecundación del óvulo con el espermatozoide fuera del aparato reproductor femenino. Luego viene el proceso donde se le transfieren a la mujer los embriones resultantes, y se espera, en el mejor de los casos, que ocurra la gestación del feto.

De las 751 solicitudes, se aprobaron hasta el momento 579, según las cifras proporcionadas por el FNR. El resto se divide entre los que están en espera por falta de información médica, y los que se les rechazó el pedido por no estar dentro de los requisitos necesarios para acceder a la ayuda económica.

Es que los costos de los tratamientos médicos que se requieren para las mujeres que necesiten realizarse una fertilización asistida porque no pueden tener hijos manteniendo únicamente relaciones sexuales con sus parejas, es muy costoso.

Las clínicas privadas en Uruguay que realizan este tipo de procedimientos manejan precios muy elevados, que van desde los $ 400.000 hasta los $ 500.000, en promedio unos US$ 15.000. Ello incluye inyectables, pastillas y píldoras, además de todo el proceso de inseminación.

Burocracia y estrés.

Los procesos que lleva adelante el FNR para dar una ayuda económica parcial a los pacientes que se quieran hacer el tratamiento de fertilización asistida "son muy burocráticos y sumamente estresantes", aseguró a El País Leticia, pareja de Walter, quienes ya dicen estar "agotados por la situación". Ambos iniciaron el tratamiento una sola vez, pero no pudieron llegar a la mayor satisfacción: ser padres.

"En mayo de 2015 empezamos con los estudios médicos que nos pedía el Fondo Nacional de Recursos; en junio ya teníamos todo pronto, pero recién nos autorizaron en octubre del año pasado, son un poco lentos con los protocolos", explicó Leticia a El País.

En este sentido, la pareja relató las "idas y vueltas" que tuvo que afrontar durante seis meses.

"Llamás al FNR y te dicen que faltan cosas, entonces tenés que ir a la clínica. Cuando vas a la clínica, te dicen que ellos ya entregaron toda la documentación y que no falta nada, no sabés a dónde tenés que ir, qué es lo que tenés que hacer, parece que te toman el pelo, realmente", dijo Leticia. El Ministerio de Salud Pública dispuso tres clínicas de fertilidad con las cuales deberá trabajar el FNR: Cerhin (con sedes en la capital y en Salto), el Centro de Esterilidad de Montevideo y la clínica Suizo-Americana.

En tanto, Walter indicó que "uno de los primeros problemas que se detectan está en la declaración jurada que tenés que hacer por la Dirección General Impositiva (DGI): tenés que ir a hacer una declaración jurada de tus ingresos, en base a todo lo que ganaste el año anterior, te hacen una liquidación de tu sueldo neto, no de lo que cobrás líquido".

La ley estipula diferentes grados de ayuda económica a través del FNR según los ingresos de la pareja. En los casos de las parejas con ingresos menores a los $ 30.520, el primer intento es sin costo, en el segundo deberán abonar un 10% de su valor y en el tercero un 20%. Luego existen cuatro peldaños más que están estipulados con sus respectivos porcentajes para los que cobran entre $ 30.521 y $ 61.040, $ 61.041 y $ 103.768, $ 103.769 y $ 183.120, y para los que cobran más de $ 183.120.

En este sentido, Walter aseguró que "se juega con la gente, porque si querés abortar no tenés problema, ahora si querés tener un hijo en un país donde quieren subir la natalidad, te trancan".

Por su parte, Freddy y Valeria, ambos profesores en Secundaria, en 2015, cinco años después desde aquel "queremos ser padres", tuvieron la esperanza de cumplir su sueño a través de la ayuda del Fondo Nacional de Recursos.

La realidad fue que consiguieron lo que más anhelaban: Martina viene en camino, Valeria ya lleva seis meses de embarazo, pero no de la manera más deseada.

Antes de estar "felices", tal como lo relatan, Freddy y Valeria tuvieron que superar un trago amargo: "Ella tiene problemas de la ciática, con las idas y vueltas, los papeleos y la burocracia del FNR se tensionó, tuvo que estar semanas tirada en la cama porque no podía ni moverse de los nervios que pasamos", explicó Freddy sobre lo que pasó Valeria.

Estuvieron desde abril del año pasado hasta octubre intentando acceder al tratamiento de las clínicas privadas que ofrece el FNR, pero no pudieron por la cantidad de vueltas que dieron, aseguró Freddy.

En este sentido relató que ambos se vieron desbordados por la situación, "estamos hablando que lo que nos pedían no eran cinco o seis hojas de estudios médicos y otras cosas, sino que eran expedientes suculentos, vos ibas al FNR con todo eso y te tardaban un mes o dos meses para darte una devolución, y ahí te volvían a decir que tenías que hacerte nuevos exámenes, cuando nunca antes te lo habían dicho, era una locura".

Finalmente, desistieron de la tramitación y comenzaron un nuevo camino, más costoso, pero que los llevó al objetivo. Sacaron sus ahorros, buscaron todas las maneras posibles de acortar gastos, y se pagaron el tratamiento ellos mismos.

Freddy aseguró que "no se dice el 100% de las cosas acá, nos pone contentos que haya nacido un primer niño hace poco a través del sistema del Fondo, pero también hay que ver todo lo que pasamos la gran mayoría, no puede ser que en un año de vigencia de la ley no tengan claras las cosas, nos toman el pelo y enlentecen el sistema".

Jaqueline y Carlos, otra de las parejas que conversó con El País, hizo los tratamientos de fertilización asistida dos veces a través del FNR, y no lograron un resultado positivo. Aseguran que no lo tratarán una tercera vez por el alto costo que tiene el tratamiento.

"La palabra exacta es frustración, eso es lo que sentimos", dijo Jaqueline, con los ojos llorosos. El problema que detalla la pareja tiene que ver con la contención emocional que no se le brinda a los pacientes. "Cuando el embarazo no resulta te llaman de la clínica y te dicen no quedaste, te cortan el teléfono y ya está. ¿Sabés cómo quedamos del otro lado?", relató la mujer.

En tanto, Lorena y Fabiana, que son pareja desde hace pocos años, pero que ya buscaron tener su primer hijo, relataron a El País que han gastado más de $ 400.000 en los tratamientos, por fuera del Fondo Nacional de Recursos.

"Después de que te hacen el tratamiento y no quedás embarazada, no te explican nada, queda todo medio perdido, como que no te dan muchas más alternativas; perdés el dinero y ta", contó Fabiana.

Rita Vernocchi, directora de la clínica Cerhin, una de las que trata pacientes con problemas de fertilidad, informó a El País que "para no herir a nadie con los comentarios debo decir que no es ágil la tramitación del Fondo Nacional de Recursos para que los pacientes puedan ingresar a la clínica a hacerse los tratamientos".

La doctora aseguró que en su clínica ya se han atendido a través del FNR unas 150 personas, aproximadamente.

Cuatro testimonios.

Leticia y Walter: “Que Lacalle Pou nos reciba”

Ya llamamos a todos lados para poder comunicarnos con el senador Lacalle Pou, uno de los impulsores de esta ley. Él sabe bien lo que es pasar por esta situación, queremos que nos escuche y que pueda darse cuenta de que hay algunas cosas que en la implementación no están bien”, argumentó Walter. Por su parte, Leticia lamentó que “muchas veces no se dice todo sobre este tema”.

Freddy y Valeria: “Es muy desgastante para la pareja”

Fue tanta la locura y todo lo que pasamos que en un momento pensamos en dejar todo y que cada uno siguiera por su lado, (...) es muy desgastante para la pareja”, relató Valeria.

Freddy, en tanto, comentó que no entiende cómo existen tantas trabas, y cuestionó que la ley no prevea licencias médicas para las mujeres y hombres que realizan este tipo de tratamientos.

Lorena y Fabiana: “Más que nada, hay impotencia”

Al principio tuvimos problemas porque somos dos mujeres, entonces nos hicieron casar, pero en definitiva no quedé embarazada y nunca me dieron una explicación del porqué”, indicó Fabiana. Si bien el tratamiento de ambas mujeres no fue a través del FNR, señalaron que los procesos en su clínica privada le despiertan algunas dudas respecto “a cómo se fue dando todo”.

Jaqueline y Carlos: “La ley no es justa con los pagos”

La primera vez pagamos el tratamiento y lo hicimos con ayuda del Fondo, probamos una segunda vez donde uvimos que pagar más, pero ya dimos un paso al costado, nuestro problema es estrictamente económico, no tenemos la plata para pagar otro tratamiento más que va a ser mucho más caro que los anteriores; la ley no es justa con los pagos”, se quejó Jaqueline.

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