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Basura reciclada: un grano de arena en un vertedero

Plantas clasifican y comercializan una ínfima parte de los residuos urbanos.

Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga
Planta La Paloma comercializó el mes pasado 11.500 kilos de residuos. Foto: A. Colmenga

Mientras removían bolsas y más bolsas de basura para hallar botellas, papeles y cartones, los trabajadores de la planta clasificadora La Paloma del Cerro de Montevideo sintieron un olor nauseabundo. Localizaron una bolsa y adentro, el cráneo de un cerdo, contó Daniel Delgado, coordinador operativo de la planta. En este lugar, destinado para recibir solo residuos sólidos para reciclar, es habitual encontrar huesos humanos, electrodomésticos, residuos médicos, y hasta materia fecal.

En mayo, esta planta ubicada detrás del estadio Luis Tróccoli recibió 41.189 kilogramos de basura. Solo el 27,9% de ese total logró ser clasificado para su venta. Con 11.500 kilogramos de papeles, cartones, nailon, diarios y otros residuos secos, lograron obtener 70.697 pesos. El resto va al vertedero Felipe Cardoso, que recibe a diario 1.800 toneladas de basura (más otras 400 o 500 de escombros y desecho de obra).

¿Cómo nace el circuito? Los residuos que llegan a estas plantas parten de depósitos grises colocados en puertas de supermercados, que lucen el eslogan "Tu envase sirve". También hay contenedores en la vía pública de la marca Decaux para botellas, otros de color naranja instalados en el Municipio B, y varios ubicados en cooperativas de vivienda.

Hubo cinco empresas a las que los clasificadores vendieron estos residuos. Ipusa pagó $ 26.678 por papel color y blanco. Ecopet abonó $ 20.830 por plástico blanco y de color (proveniente de frascos de shampoo, por ejemplo), envases de aceite y PNA. Depósito Pedernal abonó $ 21.532 por cartón, nailon y papel de color. La firma Rotondaro adquirió 1.380 kilos de diario por $ 1.656.

Estas plantas —impulsadas por la Cámara de Industrias, el Ministerio de Desarrollo Social, la Dirección Nacional del Medio Ambiente y la comuna capitalina— nacieron para reciclar un 70% de lo que llega, según Daniel Delgado, coordinador operativo de este recinto. Pero es menos de la mitad lo que se logra clasificar.

Delgado tiene dos explicaciones: "Que la gente no preclasifica de verdad y que los camioneros levantan basura que no está dentro del circuito", indicó. Uno de los trabajadores, que lucía materia fecal en su vestimenta, contó que llegaron a encontrar desde colchones hasta puertas de madera. "Objetos que no entran en un contenedor", dijo.

Juan Carlos Silva, presidente de la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus), atribuyó el problema de clasificación en el país a "una falta de educación continua". El sindicalista también criticó a los supermercados: "No tienen continuidad en levantar los envases".

Los clasificadores señalan que la Ley de Envases obstruye en determinada medida la clasificación. Delgado comentó que cualquier empresa o vecino que esté interesado en dar residuos reciclables a la planta, no puede hacerlo. Silva, en tanto, opinó que hay muchos residuos sólidos de los ministerios y otros organismos del Estado que podrían servir a estas plantas, pero no se proporcionan.

Desde el año pasado, estos recintos de clasificación presentan otro problema: hay materiales que antes servían y ahora no. Desde enero, hay tres volquetas repletas de botellas de vidrio de cerveza y vino que no parecen tener un destino final. Como las empresas que antes lo adquirían ya no tienen interés en comprar el material, los coordinadores de La Paloma han planteado a la Intendencia que retiren estos residuos porque aparecen moscas en el lugar.

"Todavía no nos han respondido", comentó Delgado.

Para tener una buena clasificación, agregó Silva, se necesitan al menos 30 plantas más.

En las cuatro plantas de clasificación de Montevideo trabajan 128 personas, las cuales dejaron de hacerlo en la calle. Ello representa el 4% del total de clasificadores, que suman 3.188 personas según los registros de la comuna capitalina. El sindicato de clasificadores afirma que son más de 9.000.

Las plantas funcionan mediante convenios del Ministerio de Desarrollo Social con un grupo de ONG de Montevideo. Delgado, que le gusta que lo llamen "educador" y no coordinador operativo, indicó que su planta no funciona como una empresa, sino como un "proyecto de inclusión social".

"Dejá tus cosas y si querés después firmás tu asistencia", le dijo Delgado a un trabajador que acababa de llegar. La inasistencia es un problema de todos los días: ayer, de 16 personas que tenían que asistir al turno vespertino, fueron 12. "Si bien están hace tres años y medio, todos los días hay que explicarles la dignidad que tiene este trabajo", concluyó.

Precios.

El precio del kilo de papel color es de $ 5,67, y el de papel blanco, $ 8,25. El envase de aceite cuesta $ 1 el kilo, el plástico blanco $ 8 y el de color, $ 7. Los datos surgen del balance de la planta clasificadora de La Paloma en el mes de mayo. El cartón se comercializó a $ 3 el kilo; el nailon, a $ 4, y el kilo de papel de diario a $ 1,20. Un cartel en el comedor de la planta de La Paloma consigna que los fardos de cartón que sean mayores a 250 kilos, se venderán a la empresa que los adquiera a $ 2,75 por kilo. Si es menor, el precio es de $ 1,50.

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