VEA LA FOTOGALERÍA

Un barrio jaqueado por okupas

"Esto es el Lejano Oeste". Es lo que señalaron vecinos del Parque Guaraní que viven frente a los predios ocupados en forma reciente por 100 familias.

Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour
Asentamiento en Parque Guaraní. Foto: M. Bonjour

Según varios residentes del Parque Guaraní, si la Justicia Penal permite que se efectivice la ocupación de tres padrones —dos privados y uno público— por parte de decenas de intrusos, el barrio Flor de Maroñas tendrá un nuevo foco de inseguridad. Otros tres focos de la zona son: una plaza ubicada en el centro del Parque Guaraní que obligó a los vecinos a cerrar con llave los portones de varias calles para reducir el pasaje de personas ajenas al barrio; un asentamiento cercano a Parque Guaraní y un grupo de delincuentes que se concentran alrededor de un supermercado para robar a clientes.

"Después de las 18 horas ya no se puede salir a la calle. De noche se escuchan tiros y gritos. Esto es tierra de nadie", dijo una vecina que vive a un centenar de metros de donde se desarrolla la ocupación.

La usurpación del enorme predio ubicado sobre la calle Costanera Maestra Aurelia Viera comenzó el 10 de junio. Una veintena de intrusos comenzó la ocupación dividiendo los lotes con mojones y piolas. A los pocos días eran 86 familias con intenciones de apropiarse de los terrenos. En la última semana llegaron otras 24 familias, dijeron ocupantes a El País.

La Intendencia de Montevideo y los propietarios de los dos predios privados presentaron una denuncia ante el juez de 11° Turno, Roberto Timbal, por la usurpación de propiedad privada y pública. En este momento, el magistrado toma declaraciones a los ocupantes antes de resolver si ordena o no la desocupación.

Paralela a la Costanera Maestra Aurelia Viera y a pocos metros de donde se levantan los ranchos de madera de pino, chapas y tacuaras, corre una cañada. Cuando llueve, la zona se inunda. Por eso los ocupantes pretenden que, en caso de quedarse en el lugar, levantar los terrenos con escombros.

Del otro lado de la Costanera Maestra Aurelia Viera se encuentra Parque Guaraní, un enorme complejo de viviendas con varias calles cerradas con portones con llave por seguridad, según relataron vecinos.

Hormigas.

Los vecinos del Parque Guaraní no tienen una buena opinión sobre los ocupantes. "Son unos vivos. La mayoría de ellos tienen casa en el asentamiento Las Cabañitas. Clavan cuatro palos, marcan los lotes y después los van a vender a $ 10.000 o $ 15.000", dijo Heber S., el propietario de una casita ubicada frente al terreno ocupado.

Según Heber, varios de los ocupantes tienen antecedentes penales y su postura es similar a la de otros vecinos: cuando se instalen definitivamente aumentarán los robos en la zona.

Julio, otro vecino, dijo que los ocupantes "no quieren trabajar. Si la Intendencia de Montevideo les trae arena, bloques y portland salen corriendo. Ocupan para recibir una vivienda a estrenar en otro lado".

Según el vecino, los ocupantes hicieron correr la voz a familiares y amigos de que en Flor de Maroñas hay terrenos para ocupar. "Están llegando personas del Borro, 40 Semanas y Cerro. Nadie los quiere. Hoy debemos vivir enrejados y entre candados. Hace unos 20 años se podía dejar la puerta abierta y no pasaba nada", se quejó Julio. Los vecinos señalaron que los ocupantes, por las noches, levantan ranchos.
Agregaron que, en la madrugada del lunes 3, los ocupantes construyeron tres toldarías que antes no estaban. "Las construyen de noche. Van ocupando los terrenos en forma sigilosa", dijo Heber.

Los vecinos señalaron que los enormes cañaverales no fueron cortados por los ocupantes como estos alegaron a la prensa, sino que ese trabajo lo efectuó el dueño de un vivero.

"Son como las hormigas. Lentamente se van apoderando de todas esas hectáreas", opinó Julio.

Cansancio.

Carlos Clavijo fue uno de los primeros ocupantes en ingresar al predio. Tras marcar su lote, armó un rancho precario con maderas y tacuaras. "Tengo a mi pareja y cinco hijos viviendo en la casa de mi suegra ubicada en la calle Spencer. No los traje por el frío. Pero necesitamos urgente una casa. Por eso estoy acá", explicó Clavijo a El País.

Al lado del rancho de Clavijo, hay cuatro tirantes de otro rancho. "Lo va a ocupar una mujer que está sola con sus siete hijos", expresó.

Fernando Xavier es otro de los ocupantes. "Mis dos hijos también están en la casa de mi suegra. Mi esposa está embarazada de un tercero. No tenemos otro lugar donde ir", dijo.

Los ocupantes rechazan las afirmaciones de los vecinos sobre que son delincuentes. "Acá todo el mundo hace changas o labura", explicó Xavier.

Andrés Anchen no tiene más de 20 años. Su novia está embarazada. "En este momento vivimos 15 en una casita de tres piezas. No se puede vivir así. Por eso estamos acá tratando de conseguir un terreno", explicó Anchen.

Clavijo dijo que se da la paradoja de que todos ellos son votantes del Frente Amplio pero la coalición de izquierdas los denuncia penalmente por la ocupación.

"El gobierno, la Intendencia de Montevideo y el Frente Amplio no nos da una oportunidad. Sí otorga oportunidades a los sirios", cuestionó.

Xavier dijo que operadores judiciales le advirtieron que si la Policía lo encuentra otra vez en el terreno será detenido.

"Yo de acá no me muevo. Mi familia necesita un terreno. Estoy dispuesto a pagar una cuota chica que pueda afrontar", dijo el ocupante.

Otros intrusos señalaron lo mismo que Xavier. "No queremos nada de regalo. Estamos dispuestos a pagar por los predios", dijo Clavijo.

Los ocupantes ya definieron por dónde pasaran las calles de su futuro barrio.

Por ahora la realidad muestra los lotes delimitados por cintas de colores y piolas.

En algunas esquinas hay mojones de plástico sostenidos por restos de motocicletas robadas que los ocupantes encontraron entre los cañaverales.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)