La Columna de Pepepreguntón

Los Barones

El transporte interdepartamental de pasajeros para. Un fin de semana largo deja a miles de uruguayos a pie en Tres Cruces. Y al fin de semana siguiente repiten el plato.

No les importa que cientos de operadores turísticos esperen en vano un peso que les alivie de un invierno demasiado largo. Tampoco que miles y miles de compatriotas no puedan volver a sus departamentos. Ellos quieren ganar más. Y ese fin justifica todo.

La Sociedad Anestésico-Quirúrgica, integrada por 1.400 cirujanos y 345 anestesistas, también para. Cinco días de paro, que obligarán a cancelar unas mil operaciones en todo el país. Una medida muy fuerte, que fue adoptada en asamblea por apenas 152 personas. Lo que buscan es que el gobierno acepte que son un gremio independiente del Sindicato Médico del Uruguay. Y para eso no encuentran mejor camino que afectar a los que nada tienen que ver. Total, no serán los primeros. Ni los últimos.

La Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria, la ya famosa Fenapes, advirtió al gobierno que no aceptaría un cambio en el sistema de elección de horas. ¿A quién se le ocurre cambiar algo? Así que amenazaron con ocupar locales e iniciar paros (más paros) y hasta con postergar el inicio de los cursos en 2016 (no terminaron de afectar las clases de 2015 y ya están pensando en el año que viene). Y ganaron la pulseada.

Todos paran. El sindicato de la bebida paró porque el gobierno no le permitía acordar con las empresas un aumento de sueldo que perforaba el techo de las pautas salariales oficiales. Amenazaron con no trabajar todo el verano. Y el gobierno tuvo que ceder.

Ahora son los bancarios del Estado los que dicen que las pautas oficiales no les convencen. Adeom Montevideo, cuándo no, también anuncia paros, porque las pautas salariales no les parecen satisfactorias. ¿Quién seguirá en la lista? ¿Para qué fija pautas el gobierno? ¿Para que los sindicatos con más fuerza le demuestren que no las toman en cuenta y ganan sistemáticamente la partida?

¿Cómo puede un país asentado sobre estas bases pensar en que puede atraer inversiones? ¿Cómo pensamos que mira alguien del exterior este continuado e interminable desborde sindical? ¿Cómo es posible transformar a un país si hay una clase, la sindical, que de manera sistemática se opone a cualquier cambio y que sólo piensa en exigir más, sin importar a quién haya que tomar de rehén y poner de rodillas para conseguir sus propósitos?

Los uruguayos votaron y se dieron un gobierno. ¿Es lógico que los barones del Pit-Cnt, a los que los uruguayos no eligieron, sean los que definan el rumbo del país, los que digan qué se puede hacer y qué no se va a hacer, simplemente porque ellos no quieren o no les conviene? La clase política, ¿va a reaccionar algún día? Gobierno y oposición, ¿no ven la trampa en la que están metidos?

Los uruguayos, ¿vamos a seguir resignados a ser gobernados por unos pocos señores de barba cuidadamente descuidada, camperas de jean o de cuero, y puño crispado en alto? - [email protected]

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