ENTREVISTA A HELENA NOSEI

"Bares, clínicas, clubes y hoteles deben pagar por derechos de autor"

“Se trata de un derecho, un derecho que reconoce la Constitución”, subraya la directora de la Entidad de Gestión Colectiva de los Derechos de Autor (Egeda).

Helena Nosei. Foto: Darwin Borrelli
Helena Nosei. Foto: Darwin Borrelli

"Mi película se proyectó este año en la sala de espera de una mutualista y yo no me enteré. Nadie me pagó los derechos", dice Walter Tournier, titiritero, guionista, director de cortos y del largometraje de animación Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe.

Tournier (73 años) estudió arquitectura, arqueología y tiene afición por la escultura. Pero su nombre, que no brilló en ninguna de esas disciplinas, está ligado hoy a otra actividad más mediática: es el presidente de la sigla E.G.E.D.A.

En la era en que la música, los audiovisuales, las películas y series de TV circulan gratis como el aire por Internet, ha aterrizado en Uruguay la Entidad de Gestión Colectiva de los Derechos de Autor (Egeda), una suerte de Agadu multinacional que representa a productores de obras audiovisuales nacionales y extranjeras: desde los cortos de Tournier hasta las telenovelas turcas.

"Si eres un operador de cable, establecimiento hotelero, clínica, residencia, o algún establecimiento abierto al público donde haya aparatos de televisión instalados (restaurante, bar, gimnasio, ómnibus, etc.), debes obtener una de las licencias de EGEDA", se advierte en su página web.

Los ampara la Ley de Derechos de Autor (17.616) y la resolución del Poder Ejecutivo de 2007 que los autorizó a funcionar, y a cobrar licencias a establecimientos comerciales que tengan aparatos de TV.

Luego de que varias gremiales empresariales criticaran su actividad, por entender que actuaban "de forma abusiva", Tournier y Helena Nosei, directora general de Egeda-Uruguay, expusieron sus argumentos en una entrevista con EL PAIS.

Helena Nosei: El Uruguay se está despertando ante esta realidad. Hace unos años se peleaba por las licencias de software. Hoy se admite que nadie puede tener software pirata, y menos en las empresas. Ahora nos toca a nosotros defender los derechos de los productores audiovisuales, como lo están haciendo los jugadores de fútbol con sus derechos de imagen.

—¿Hasta dónde se puede reclamar por los derechos audiovisuales? ¿Por qué los bares, los gimnasios, las peluquerías, los clubes de bochas o los hoteles tienen que pagar por tener televisores a disposición de los clientes?

H.N. —Cuando se compra un video, se adquiere el permiso para usarlo de forma personal, en la intimidad. Pero si se lo quiere utilizar en forma pública o comercialmente, se debe abonar el derecho. Lo mismo pasa cuando uno retransmite películas o series en espacios abiertos al público. Para eso está Egeda, que hace la intermediación entre el productor y el usuario, porque cada productor no puede ir a cobrar su derecho en cada bar o club.

Entre las gremiales que trasladaron al Poder Ejecutivo su "grave preocupación ante las arremetidas ensayadas por Egeda Uruguay" (Andebu y Cambadu, entre otras) también está la Cámara Uruguaya de Televisión para Abonados, la primera entidad que fue objeto de demandas judiciales.

H.N. —Tenemos cinco juicios iniciados contra los operadores de televisión para abonados de Montevideo.

—¿Qué reclaman?

H.N. —Nuestra tarifa. Ellos tienen que pagar la licencia por los programas que emiten, y se han negado a hacerlo. Tienen que pagar $ 14 por abonado y por mes. Después de dos años de intentar dialogar con ellos no tuvimos otra salida. Podíamos ir a la Justicia Penal pero resolvimos recurrir a la Civil.

—¿De qué cantidad estamos hablando?

H.N. —Hay una responsabilidad extra contractual de cuatro años hacia atrás, sobre la que la Justicia ya se expidió a nuestro favor. En total, entre todos los cable operadores de Montevideo, son 28 millones de dólares, sin contar la multa. A medida que va pasando el tiempo, el monto va creciendo.

—¿Los operadores de cable no pagan esos derechos cuando compran los programas?

N.H. —Los canales abiertos pagan los derechos cuando compran, por ejemplo, una telenovela turca; pero el cable no puede retransmitir series o películas de los canales abiertos si no paga los derechos de autor. Ellos lo saben bien porque a Agadu le pagan por la música de la película y, en cambio, no quieren pagar lo que corresponde a los productores de la obra. Nosotros gestionamos los derechos de más de 200.000 obras audiovisuales nacionales y extranjeras, producciones de estudios de Hollywood hasta telenovelas y series de TV de canales como BBC, TVE y la RAI, entre otros.

—¿Han hecho demandas contra otros establecimientos que se niegan a pagar la licencia a Egeda?

H.N.—Estamos en la etapa de medidas preliminares. Hicimos muchas inspecciones judiciales a establecimientos hoteleros de primera categoría. Los hoteles tienen una tarifa variable de acuerdo a la categoría del establecimiento. En el caso de los cinco estrellas, es de 6 dólares por habitaciones y por mes.

—¿Tienen que pagar igual, aunque las habitaciones con TV no estén ocupadas?

H.N.—La tarifa tiene en cuenta el factor de ocupación de los últimos tres meses.

—Ustedes han estado visitando hoteles y restaurantes para recordarles que tienen que obtener la licencia de Egeda. ¿Cuántos establecimientos del país pagan licencia?

N.H.—Tenemos unas 2.000 licencias otorgadas.

—Son muy pocas. ¿Hay mucha resistencia?

N.H.—Por supuesto. Tenemos a las cámaras empresariales en contra.

—¿Y si los establecimientos no quieren pagar?

N.H.—Están en todo su derecho. Lo que tienen que hacer entonces es quitar el televisor del establecimiento. Si lo dejan, tienen que pagar la licencia, que no es cara. Un bar, por un televisor, paga $ 330 por mes; es un chivito.

—¿También les cobran licencias a los hospitales que tienen televisores en las salas de espera o en las habitaciones?

N.H.—Nosotros, como norma, no le cobramos a los hospitales. Sí a las clínicas y a las mutualistas.

W.T.—Hay una empresa que alquila el control remoto. Hace lo mismo que los operadores de cable, retransmite y cobra por eso, sin pagar derechos. Mi película aparece en la sala de espera y yo no me entero. Yo vendí los derechos de mi película a Canal 4, pero la retransmitió un operador de cable con quien yo no firmé nada. La retransmitieron dos veces.

—¿También cobran la licencia a los residenciales de ancianos? Tenemos aquí un pedido que hicieron al Mides en 2016, por la ley de Acceso a la Información Pública, solicitando nombre, dirección, teléfono y mail de los residenciales.

N.H.—Te aclaro que eso lo hacemos con todos los organismos. En el caso de los residenciales no había un registro disponible ni en el Mides ni en el MSP.

—¿Cómo distribuyen el dinero que recaudan por las licencias?

N.H.—La recaudación se divide así: el 20% va para la producción nacional, 10% se destina a gastos de funcionamiento y 70% se reparte entre los productores. En este caso uruguayo, los que más cobraron fueron TNU y TV Ciudad, porque son los que tienen más producción nacional.

—¿Qué porcentaje de lo que recaudan va para España?

H.N.—Para Europa este año fue el 22%; para España es menos del 8%. Curiosamente, Turquía recibió el 8% por las telenovelas. Hicimos un acuerdo para representarlos.

—¿Cuánto facturaron el año pasado?

N.H.—Por licencias en espacios abiertos al público el año pasado fueron US$ 170.000, pero trabajamos básicamente en Montevideo. Ahora estamos haciendo campaña en Maldonado.

—¿Y usted, Tournier, cuánto cobró por la retransmisión de su película?

W.T.—Muy poco. Fueron algo así como 50 dólares. Pero antes de que funcionara Egeda Uruguay no cobraba nada. Agadu nunca representó a los productores audiovisuales. Necesitábamos defender nuestros derechos. ¿Alguna vez te quedaste a ver toda la cantidad de personas y empresas que intervienen para hacer posible una película? Los títulos de crédito del final son muy ilustrativos de lo que implica el trabajo del productor. En la página de Agadu no existe el productor, ni el guionista ni el director.

—¿Tienen algún diferendo con Agadu?

W.T.—Ellos no están contentos. Llevan 86 años actuando solos. Le cobran a los autores 35% por gastos de administración y gestión; nosotros el 10%. Dan como ayuda al sector de la música solo el 10% de su facturación, nosotros el 20%.

—Pero Agadu no cobra ninguna licencia a los ómnibus que llevan la radio encendida pasando música.

N.H.—Podría hacerlo.

Hay juicios en varios países.

Egeda (Entidad de Gestión de Derechos de Autor) tuvo su origen en España en los años 90. Su presidente es Enrique Cerezo (que también preside el Atlético de Madrid) y su vice es Agustín Almodóvar, productor y hermano del famoso cineasta español. La entidad ha fundado sedes en Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Ecuador, Perú y Uruguay con las que se asoció para defender los derechos de los productores. Su actividad, pese a estar amparada por la ley, es objeto de conflictos en varios países donde opera, inclusive en España, donde mantuvo un litigio con la cadena Meliá.

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