INVESTIGACIÓN

Banda del Casabó se contradice con testigo

El “Manolo”, el “Gárgola” y el “Tulita” fueron indagados por enterramientos de cuerpos.

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Las excavaciones terminaron, aunque no se descarta volver. Foto: F. Flores

Declararon ayer ante la Justicia tres integrantes de la banda del barrio Casabó que se encuentra directamente vinculada a las torturas, asesinatos y posteriores enterramientos de los jóvenes Emiliano González y Jorge Cotelo. Partes de los cuerpos fueron encontrados el pasado miércoles por la Policía en el barrio El Tobogán.

Los tres delincuentes que llegaron esposados, sobre las 12:30 horas al juzgado de la calle Juan Carlos Gómez, en Ciudad Vieja, "fueron muy acotados con lo que testificaron", señalaron a El País fuentes vinculadas a la sede judicial.

La jueza María Noel Odriozola interrogó a los tres jóvenes sobre su posible participación en los aberrantes hechos que se conocieron hace poco más de 24 horas. Ninguno dio datos "que contribuyeran demasiado a la investigación, aunque, nos llamó la atención que entre ellos se contradijeron con algunos elementos", aseguraron funcionarios judiciales.

Los indagados dijeron que no sabían nada de los hechos ocurridos con Cotelo y González. Funcionarios policiales que siguieron de cerca la investigación que llevó a las excavaciones en busca de los cuerpos, informaron que "los tres mintieron, a nosotros nos dice una cosa cuando los apretamos, pero cuando van a la Justicia dicen otra".

Un cuarto testigo de las torturas y posteriores enterramientos, también fue llamado a declarar ayer por la tarde en la sede judicial. Éste, aseguró que los responsables fueron el "Oreja Donato", preso en Brasil por tráfico de estupefacientes; el "Tulita", el "Gárgola" y el "Manolo", también privados de libertad por el homicidio de un bebé y de su tío en Casabó.

El testigo declaró por segunda vez ante la magistrada "y siempre coincidió en lo que dijo", informaron las fuentes.

La decisión de la Justicia en la tarde de ayer fue "seguir con la investigación y esperar que se conozcan los resultados de ADN entre las muestras que se le sacaron a los huesos encontrados en El Tobogán y la de los padres de Cotelo y González.

Los datos se conocerán la próxima semana y mientras tanto, la investigación a nivel policial irá en búsqueda de más testigos que vayan en el mismo sentido que "la persona que nos dio datos sobre los enterramientos, tenemos que conseguir datos y declaraciones de más personas", dijo un investigador del caso a El País.

Los familiares de los asesinados esperan que "alguien diga algo concreto y cuenten todo lo que pasó, porque hasta ahora nos enteramos por ustedes, nadie nos sentó y nos dijo como fueron las cosas", dijo la madre de Cotelo a El País.

"Era esperable".

El director nacional de policía, Mario Layera, informó ayer que la crueldad del enfrentamiento entre la banda del Casabó y los dos jóvenes fallecidos del barrio El Tobogán "era esperable".

"Es una tendencia que ya la habíamos definido, la Policía había anunciado de que se estaban dando determinadas variables que iban a provocar la ocurrencia de este tipo de hechos violentos, no en la cantidad que se producen en otros lados; pero siguiendo la experiencia de datos y eventos que han ocurrido en otros países era esperable que pasara un tema de estos en Uruguay", aseguró Layera.

En cuanto a las torturas y la forma en que mataron a los jóvenes, el jefe de Policía aseguró estar sorprendido por la agresividad con la cual se manejaron los delincuentes.

Si bien los padres de los jóvenes fallecidos aseguran que sus hijos no se manejaban en el mundo del narcotráfico aunque sí reconocen que "eran apenas ladrones de motos", para la Policía está claro de que los homicidios se dieron en el marco de la compra y venta de drogas y la diputa de bandas.

"Esto no es una disputa por territorio, es una venganza de un grupo contra otro, tenemos mucha información pero hay que probarla", dijo Layera, que a su vez, en conversación con El País reconoció que "todo esto está claro que tiene que ver con las drogas".

"NO SE DEMORÓ".

Mario Layera - Director Nacional de Policía.

"No tengo conocimiento de que la familia hubiese dicho a la Policía (a cuatro días de desaparecidos los cuerpos) que los cuerpos estaban enterrados en ese lugar", afirmó Layera ante la disconformidad de la familia de los jóvenes asesinados en cuanto a la demora en los procedimientos. "No se demoró", sentenció.

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