Ya van 18 casos en el país; siete de ellos en Montevideo

Bacteria que mató en Melo llegó al Clínicas

Hay al menos 18 pacientes afectados por la bacteria intrahospitalaria Clostridium difficile: once en el Hospital de Melo (donde ya se cobró una víctima mortal), seis en el Clínicas y uno en el Pasteur.

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Hospital de Clínicas tiene seis casos de la bacteria Clostridium difficile. Foto: A. Colmegna

La mayor alerta se presenta en Melo, pese a que las autoridades del hospital advirtieron a El País que los pacientes están "controlados" y "aislados".

Todos los infestados en Melo por la Clostridium difficile son personas añosas, las cuales vienen siendo sometidas a un tratamiento por otras circunstancias desde hace ya mucho tiempo, e internados desde hace varios días.

En ese centro, la semana pasada falleció José Moreira, de 67 años, quien padecía múltiples patologías y tenía uno de sus miembros amputados.

Otro paciente, que fue trasladado desde el Hospital de Melo al Pasteur, permanecía internado ayer víctima de la bacteria.

En los últimos días el Hospital de Melo vio incrementado el número de funcionarios que trabajan en el lavadero, al tiempo que se pidió sumo cuidado a una empresa privada que se encarga de la desinfección de todas las salas de internación, emergencia y block quirúrgico.

Clínicas.

En tanto, según supo El País ayer, en el Hospital de Clínicas hay seis pacientes afectados por la mortal bacteria, y la alerta motivó el cierre de uno de los pisos del centro para evitar la propagación de la enfermedad. Otros más la han padecido desde diciembre pasado, pero desde el Clínicas aseguran que no hubo fallecidos o si los hubo no fue por la bacteria.

"Inicialmente el brote motivó el cierre a nuevos ingresos al Piso 8 y la conformación de dos cohortes. Se puso juntos a los pacientes para facilitar su manejo. En estos momentos el brote está siendo controlado y hay unos seis casos de diarrea Clostridium difficile internados aún", sostuvo en declaraciones a El País el profesor agregado de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina, y a cargo de los pacientes víctimas de la bacteria en el Clínicas, Julio Medina.

El médico advirtió que de los pacientes afectados "no se ha identificado mortalidad atribuible a la infección por Clostridium difficile durante este brote, ni el anterior" del año pasado, aunque señaló que "de todas formas el Comité de Infecciones ha trabajado para educar y evitar que haya quiebres en las medidas de prevención", lo que, se lamentó, "no siempre es fácil de lograr".

Es que esta no es la primera vez que esta bacteria intrahospitalaria afecta al Clínicas. Desde finales de 2013 hasta mediados de 2014 el centro de salud fue víctima de un intenso brote que se extendió por 43 semanas.

En ese lapso, se dieron 112 casos confirmados de pacientes con la enfermedad. "Tampoco se pudo identificar mortalidad atribuible a esta infección en ese brote. Luego de un inmenso trabajo colaborativo se logró el control", explicó Medina.

El País también pudo confirmar que en una mutualista privada de Montevideo un paciente de edad avanzada contrajo la bacteria y falleció, sin embargo el médico que lo atendió no tenía claro si este contrajo la enfermedad adentro de ese centro de salud o en otra parte, y advirtió que la razón del fallecimiento del paciente no tuvo que ver con la bacteria, sino con su avanzada edad.

Los síntomas de quienes se ven afectados por la bacteria, que se combate con antibióticos, son diarrea, fiebre, pérdida de apetito, náuseas, dolor y molestia abdominal.

"Si se quiere tener éxito se debe estar en alerta continua"

Según el infectólogo Julio Medina, las medidas que se llevaron adelante durante el anterior brote en el Clínicas, deberían poder permitir deshacerse con rapidez de la Clostridium difficile en esta oportunidad.

"El brote ya dejó varias enseñanzas en el Comité de Infecciones Hospitalarias y a todos los involucrados del control del mismo. Si se quiere tener éxito en el control de un brote se debe: estar en alerta continua, realizar esfuerzo mancomunado, tener una comunicación fluida entre los distintos actores, tener un flujograma claro de manejo de pacientes y protocolos claros de limpieza hospitalaria. Disponer de protocolos claros de precauciones de contacto y otros. Tener un algoritmo diagnóstico claro, disponibilidad de recursos humanos, materiales y cartelería. Cumplir con la higiene de manos. Se necesitan supervisiones y auditorías. Se debe mejorar las condiciones edilicias y evitar la situación de hacinamiento", enumeró Medina.

El primer brote de Clostridium difficile en Uruguay se registró en el año 2012. Pero, según explicó la semana pasada e El País el infectólogo Eduardo Savio, antes pudo haber casos aislados.

"Es una bacteria muy conocida que en un país con tres millones de habitantes ha tenido poco impacto. Pero en países como Estados Unidos es realmente problemática por el número de habitantes", explicó.

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