VEA LA FOTOGALERÍA

Autos, muñecas y sapitos reinan en muestra de juguetes antiguos

Hasta el Día del Niño que se celebrará el 16 de agosto puede visitarse en Punta Carretas Shopping una exposición de juguetes antiguos. Está ubicada en el arco del primer piso del centro comercial. La entrada es gratuita y se mantiene abierta entre las 10:00 y las 22:00 horas. Las piezas pertenecen a Eduardo Balduccio, que comenzó en el coleccionismo hace décadas.

Exposición de autos antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de autos antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de autos antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de autos antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de autos antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de autos antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de juguetes antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de juguetes antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de juguetes antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de juguetes antiguos. Foto: M. Bonjour
Exposición de juguetes antiguos. Foto:Fernando Ponzetto
Exposición de juguetes antiguos. Foto:Fernando Ponzetto

A los 10 años él recibió de regalo cuatro autos Matchbok, de aquellos que se fabricaban en Inglaterra y Francia sobre todo, y no eran demasiado accesibles debido a su precio. Ése fue el primer contacto con el universo del coleccionismo.

"Ahí me vino la pasión por tener más; juntaba dinero y me iba al supermercado Mendizábal, que estaba al lado de Tienda Inglesa, en Avenida Italia y Bolivia. Compraba uno por mes", recuerda Balduccio, quien hoy sigue —junto a su hermano— vinculado al automóvil pero en un negocio del rubro neumáticos.

Los sellos y las monedas también le interesaron como objetos coleccionables, aunque hace tres décadas, cuando era veinteañero, retornó en exclusividad a los coches en miniatura y más adelante anexó juguetes de hojalata. "Ahí me empezó a gustar más, cuando conseguía los litografiados. Después sumé los de madera y los de plástico", contó Balduccio a El País.

La aparición del libro de Diego Lascano "Juguetes uruguayos 1910-1960", terminó por documentar con rigor las piezas producidas por la industria nacional. Eso que permite rastrear costumbres, estilos, formas y estéticas de diversas épocas, también le dio a Balduccio información que no tenía.

Desde la lectura de aquella investigación, en donde es referido, el coleccionista tomó conocimiento de que poseía varios juguetes fabricados en Uruguay, lo cual hizo que se aferrara a reunir la mayor cantidad posible de ellos.

Entre otros, los de las marcas Fornaro, Daless o Duque, todas éstas representadas en la fantástica exhibición de Punta Carretas Shopping, a la cual solo le falta un catálogo.

"Para esta muestra seleccioné juguetes por décadas, pero no solo uruguayos sino alemanes e ingleses. El más viejito es de 1920, el camión de madera, que es uruguayo pero no sé la marca. Y hay hasta de la década de 1980, como el camión de bomberos. El auto azul, americano, Steelcraft, es del 36. Pero se ve de todo, desde muñecas y relojes hasta muchas sorpresitas, que antes eran de lata, como sapitos o chifles", resumió Balduccio.

De todos los juguetes exhibidos solo uno es nuevo, el avión. Los demás pasaron por las manos de muchos niños. Los adquirió el coleccionista en ferias, remates o más acá en el tiempo a través de Internet.

"Todos los juguetes tienen vida, historias. En la década del 60 un amigo tenía una Ford T Dalles y todos hacíamos cola para dar una vuelta. No eran baratos. Mi padre me había hecho uno a pedal. A los doce años empecé a trabajar en una fábrica de juguetes, que era del suegro de un hermano de mi padre, en la calle Comodoro Coe. Lo hice durante dos veranos; hacía agujeros a los jueguitos de té y mate, soldaba a punto los sartenes de aluminio, y también salía a repartir juguetes en la camioneta. Allí se fabricaba la lanchita Popo, las pintaba a inmersión y las colgaba en el horno", rememoró Balduccio, sonriendo, orgulloso de aquel chiquilín laburante.

Hacia un museo.

La voluminosa colección de 20.000 piezas, no está completamente clasificada aún. La búsqueda y compra apasionada, una adicción confesa que lo ha llevado a veces ha adquirir un juguete repetido, postergó esa tarea investigativa.

De todo modos, Balduccio está pensando seriamente en completar un registro e inaugurar un museo. Es su sueño. "Se puede hacer algo alternativo; con setecientas piezas ya se arma un buen museo. No precisa más. Hace poco estuve en un museo privado de Singapur de cinco pisos; la puerta del ascensor es una nave espacial. Pero el hombre es multimillonario", afirmó Balduccio.

Entre sus debilidades siguen figurando los autos y asimismo los barcos y vehículos de guerra, los de cuerda en general, con mecanismos de relojería.

"No hago negocio, no vendo. Prefiero que si encuentro un juguete repetido lo tenga otro. Hago canje". Aunque diga que no estudió mucho acerca de los orígenes de todos sus juguetes, por lo menos durante la entrevista no hubo uno que Balduccio desconociera o no tuviese: desde el Libro del Saber que fabricaba el Bar Avenida, hasta el Buscagol o el Soplagol que venía en dos versiones, para hinchas de Peñarol o de Nacional. Los soldaditos de plomo, Batman, El Llanero Solitario y Meteoro quedaron para otra nota.

SABER MÁS

Precios en ventas por internet.


Por Internet puede conseguirse un Fiat de madera a $ 4.500, un perro con ruedas a $ 600, un antiguo estacionamiento para autitos a $ 850, un arcaico balero en roble a $ 800, un piano de juguete a $ 2.000, un cambiador para muñecas a $ 600, un Pinocho de madera a $ 900, trompos de madera con los colores de Nacional y Peñarol a $ 250, armónicas de lata y de madera a $ 500, rompecabezas de madera a $ 1.800, un caballito también de madera a $ 400 y mucho más.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)