EMIGRANTES CALIFICADOS

Australia la nueva meca para jóvenes

Es posible ahorrar hasta US$ 2.000 por mes y la demanda de visas laborales crece 51%.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Tanto Nueva Zelanda y Australia son potencia en tambos. Foto: El País

Tener el transporte gratuito en el sur y playas paradisíacas en el norte. Perfeccionar el inglés, librarse de papá y mamá por un año y conocer a jóvenes de todo el mundo. Ganar un sueldo nominal de hasta US$ 6.400 y ahorrar hasta US$ 2.000 por mes. ¿Suena bien, no?

No es marketing puro, sino la realidad australiana que llama la atención a cada vez más uruguayos de entre 18 y 30 años. El gigante de Oceanía está pasando a ser una opción para un grupo selecto de jóvenes (formados y con garantías bancarias) que buscan en la otra punta del planeta un trampolín para ahorrar y capitalizar la experiencia.

Australia, un país que fruto de la inmigración y una política de apertura lleva un cuarto de siglo de crecimiento económico sostenido, es la novedad tras el boom de Nueva Zelanda. Las solicitudes de visas de "trabajo y vacaciones" crecieron 51% en 2016 y para julio de este 2017 se estará próximo a completar (por primera vez) los 200 cupos, estimó el cónsul honorario Alfredo Taullard.

Esta tendencia viene acompañada de las primeras visitas ministeriales, hace cuatro años, y "un crecimiento de las inversiones", señaló Taullard. De hecho una compañía australiana ha desembolsado cerca de US$ 80 millones en el rubro del gas y otra está desarrollando en Uruguay una incipiente industria de cannabis para uso no recreativo y medicinal.

Tanto Australia como Nueva Zelanda brindan a los uruguayos 200 visas de trabajo (Wor-king Holiday o Work and Holiday, por sus nombres en ingles). Para el caso neozelandés, el último año los cupos se terminaron en seis minutos (literalmente). Si bien luego queda un remanente por quienes se dan de baja, toda la concentración está puesta a mediados de octubre, cuando se liberan las visas por Internet y hay unos mil uruguayos deseosos de ser seleccionados.

Las visas de Nueva Zelanda comenzaron hace una década, con 100 cupos. "Ahora Uruguay tiene 200 de 52.200 que otorga al año el gobierno neozelandés", dijo el cónsul honorario Ricardo Shaw. Pero "se quiere incrementar otros 100 lugares", que serán destinados a intereses específicos como el agro. Estas visas son para pasaportes uruguayos y no tienen en cuenta las cifras de compatriotas que gestionan el permiso con documentación extranjera.

Las autoridades estiman que para el año que viene Australia también completará los cupos, aunque creen que el crecimiento será más lento que para Nueva Zelanda, porque el proceso de selección es más exigente: hay que haber completado "exitosamente" dos años de facultad, salvar una prueba de inglés, poseer una garantía de US$ 3.800 y el pasaje de regreso. La gran diferencia: Australia capta un público objetivo muy selecto, para trabajos más urbanos y paga mejor.

Por eso María Inés I. (25), quien ya vivió la experiencia de Nueva Zelanda, intentará en agosto conseguir un cupo para Australia. Está próxima a recibirse de licenciada en Comunicación, carrera que retomó tras los 15 meses de trabajo en seis ciudades del país insular y un paseo de casi un semestre por el sudeste asiático.

A María Inés la imagen de la fábrica de kiwis le da vueltas en la cabeza. "Es un trabajo horrible, pero es una experiencia que vale la pena vivir", dijo en referencia a uno de sus empleos emblema. Además de empaquetar la clásica fruta de Nueva Zelanda, cortó uvas, ordeñó vacas, fue mucama en un hotel, armó bolsas de espinacas congeladas y cuidó plantas en un vivero. El resultado: facturó US$ 32.000 y cerca de la mitad lo ahorró para viajar.

"Los uruguayos somos muy bien vistos y conseguimos trabajo con cierta facilidad", indicó María Inés. Distinta es la realidad de chinos e indios que están llegando en mayor escala y son vistos por los lugareños con cierto recelo, explicó Mónica Marenales de Autraltours, una empresa mayorista para estos paquetes hacia Oceanía.

Más allá de lo económico, dijo María Inés, este tipo de viajes "son un crecimiento personal: te independizás sí o sí". Y agregó: "Te permiten conocer nuevos valores y gente de todas partes del mundo".

El interés de socializar es una característica de la llamada generación Millennials, esa población nacida entre 1981 y 1995. También es un distintivo la rotación de trabajos, una aspiración que es fácil de concretar en Oceanía.

Según un estudio de la consultora Deloitte, un Millennial es capaz de cambiar hasta cuatro veces de empleo, en promedio, antes de cumplir los 32 años. Y es así que algunos uruguayos son carpinteros por unos meses en Nueva Zelanda, a US$ 24 dólares la hora, empaquetan kiwis por US$ 13 dólares o son arquitectos en Australia por US$ 40. Nada mal.

Nueva Zelanda, Topolansky y una política que busca ser imitada.

Cuando aún era ministro de Ganadería, José Mujica viajó a Nueva Zelanda junto a su esposa. Ambos vinieron maravillados con el potencial agroindustrial, y la hoy senadora Lucía Topolansky llegó a pedirles a las autoridades consulares que hicieran lo posible para que el intercambio de jóvenes fuese más accesible.

Topolansky llegó a sugerir que el Banco República ideara una propuesta para que la garantía bancaria, necesaria para obtener la visa, no sea un obstáculo. Pero la idea quedó en eso: una idea. Ni siquiera prosperó la migración en sentido inverso. En poco más de una década que tiene el acuerdo de visados entre Nueva Zelanda y Uruguay, solo tres neozelandeses optaron por venir al país sudamericano.

Si bien la experiencia de estos tres jóvenes fue calificada como "exitosa", quienes estuvieron acompañando el proceso dijeron que tuvieron que lidiar con la burocracia y el desconocimiento. De hecho "en la propia Cancillería había funcionarios que no sabían que existía la Working Holiday", dijo una fuente vinculada al proceso de selección.

Se duplican másteres y doctorados.

Hay 647 uruguayos, con pasaporte nacional, que están estudiando en universidades españolas. Si bien ha habido un leve crecimiento en los interesados en cursar un primer grado, el salto más significativo se viene dando en las maestrías y doctorados. En tres años se ha duplicado la cantidad de compatriotas matriculados para estos títulos.

Eran 79 los uruguayos que cursaban una maestría en España hace un trienio, ahora son 144. La mayor parte de ellos (69%) está cursando disciplinas vinculadas a las Ciencias Sociales y Jurídicas. En las Artes y las Ciencias más duras, en cambio, viene habiendo una caída.

A nivel de doctorados también hubo una duplicación en el mismo período: se pasó de 45 a 101. Y en este caso el crecimiento ha sido en todas las áreas. "Este es el dato más relevante, porque el doctorado implica la calidad de las relaciones entre las distintas universidades", explicó Pablo Martín, director del Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (Sepie), quien inauguró el miércoles la primera feria en Uruguay de universidades españolas. El jerarca destacó el "excelente" vínculo con la comunidad académica local.

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