Patronal defendió actuación de la Justicia y negó las acusaciones del sindicato

Aumenta la tensión por taximetrista procesado

El enfrentamiento en el gremio del taxi siguió creciendo ayer, cuando la patronal negó las acusaciones de conspiración del sindicato y su participación en la golpiza a un trabajador, por lo que fue procesado esta semana un sindicalista.

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El sindicato llevó a cabo un paro en repudio al procesamiento de uno de sus afiliados. Foto: D. Borrelli

El jueves, el juez Carlos Fernández Lecchini procesó sin prisión a un afiliado al Sindicato Único del Taxi (Suatt) por amenazar de muerte a Alberto Rosa, el taxista golpeado brutalmente en enero durante una manifestación y paro del sindicato por el despido de otros trabajadores. Luego de la golpiza, el sindicalista llamó a Rosa y lo amenazó para que retirara la denuncia.

Ante el procesamiento, el Suatt negó haber participado de la golpiza, y cuestionó el procesamiento de su afiliado. Desde el Suatt, denunciaron que el procesamiento es parte de una "campaña de estigmatización", y que quien está detrás de la golpiza es Óscar Dourado, presidente de la patronal.

Ayer Dourado respondió a esta acusación del sindicato. "Las acusaciones del sindicato las consideramos absurdas. La sociedad las considera absurda. Quienes habían dicho no haber golpeado a Alberto Rosa y no tener conocimiento del hecho después dicen que salió con un cuchillo, que salió a intimidar y a pelar. Y un integrante de ese grupo, luego de haberlo golpeado casi hasta la muerte lo llama mientras está internado y lo amenazaron a él y su familia", dijo ayer Dourado a El País.

Pese a la acusación, la patronal no tiene pensado iniciar ninguna acción legal por difamación, ya que, según Dourado, no tiene ningún sentido. "Quien va a juzgar lo ocurrido y la actuación del sindicato es la opinión pública", dijo. Respecto a la posibilidad de un paro por parte del sindicato como medida de presión, dijo que no le sorprendería, dado que se trata de "los reyes de lo absurdo".

El procesamiento generó tranquilidad en la patronal, que destacó la actuación de la policía. "Nos sentimos respaldados por el Ministerio del Interior. Entendemos que el escudo de la sociedad, que son el Poder Judicial y la Policía, actuaron en una forma correcta, muy eficiente y rápida. Como taximetristas estamos satisfechos y conformes", dijo Dourado.

Respecto al estado de salud de Rosa, el trabajador agredido, Dourado informó que se encuentra mejor, recuperándose, pero no se podrá operar de la fractura que sufrió en el pómulo. El taximetrista sufre de problemas de coagulación y además tiene una historia de cuatro operaciones de corazón. Todo eso complica la posibilidad de operar. "Es mejor que se quede con la quebradura, él no está de galán, ya tiene sesenta años. Esta para trabajar y estar con su familia."

Para Enrique Mera, tesorero de la Gremial del Taxi, entre los trabajadores hay miedo, ya que no saben cómo puede reaccionar el sindicato en una situación parecida en el futuro. "Es un miedo más. A parte de la inseguridad que se vive, tenés que pensar que un compañero tuyo te puede llegar a agredir", dijo Mera.

Pese al procesamiento del sindicalista, todavía no hay ningún procesado por la golpiza original. Dourado, lo atribuye al miedo. Por ejemplo, dice, el testigo presencial que fue el eje en el inicio de la investigación, en la segunda oportunidad se quebró y no se atrevía a declarar.

Según los dirigentes, en el ambiente se conoce a quienes denunció el agredido. Y según ellos, el vox populi no estaría lejos de la realidad.

Fallo: procesado por amenazas de muerte


Según el auto de procesamiento dictado por el juez Fernández Lecchini, el 11 de enero a las 17.30, el sindicalista del taxi llamó a Alberto Rosa a su celular y lo amenazó de muerte. Le dijo que la golpiza que recibió fue porque era un "carnero", y que lo mismo le ocurriría a todos aquellos que "carnerean". Según el juez, el sindicalista le dijo a Rosa que sabía dónde vivían él y su familia, y "que si no retiraba la denuncia lo matarían". Para que Rosa no pudiera saber de quién venía la llamada, el sindicalista realizó la llamada desde un teléfono público.

La conducta del acusado se debió a que Rosa tenía una "actitud antisindical" y que si bien no se arriesgaba a tomar una medida sindical, después aprovecha las ventajas que surgen de ella. Por su accionar, la justicia determinó el procesamiento del sindicalista sin prisión, dado que se entiende que el proceso llevará a la "reflexión".

El episodio afectó aun más a Rosa, quien luego del llamado se comunicó con su abogada, quien le recomendó hacer inmediatamente la denuncia. Luego de la llamada, Rosa "se ha mostrado afectado, con miedo a que ocurra la realización de los males anunciados, con rabia por la situación y con ganas de dejar la ocupación de taximetrista". Ayer la Patronal del Taxi confirmó que, efectivamente, el agredido no quiere volver a trabajar en el taxi.

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